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Posts Tagged ‘Metas Familiares’

El verano terminó. Me sorprende lo rápido que transcurrió y admito que voy a extrañar a mis chaparros dando vueltas por la oficina e invadiendo mi espacio de trabajo mientras me piden que me una a un partidito de fútbol, ver una película o participar en la elaboración de una obra de arte, a lo cual por lo general me he unido gustosa aunque algo agobiada por tratar de cumplir con mis fechas de entrega 😦

Durante este verano las reglas de la alimentación balanceada y los rigurosos horarios para ir a la cama se han flexibilizado un poco y seguramente vamos a padecer una primera semana caótica tratando de ajustarnos a los horarios para ir a la cama. Así que, para no sufrir en exceso, he dedicado menos de una hora de mi sábado a planear los menús de la semana y también el menú del lunch. Esto me permitirá hacer una compra planeada y evitará idas innecesarias al supermercado.

Confieso que soy extramadamente práctica y me alejo de sugerencias como la de cierta revista que mencionaba los Tamales de Tinga como una opción para el lunch infantil. Mil gracias, pero no me imagino a mi hijo sacando un tamal de su lonchera y aprecio enormemente cada minuto extra de sueño que mi esposo y yo podemos conseguir entre semana.

Si, al igual que yo, trabajas y tratas de multiplicarte para ser “working-mom” y al mismo tiempo lograr niños sanos y contentos, tal vez te ayude planear los menús de la semana con anticipación. Esto es lo que mi hijos llevarán de lunch durante la semana:

  • Lunes: Rollitos de jamón de pavo, galletas habaneras y uvas (proteína, cereal y fruta)
  • Martes: Sincronizada, yogurth y zanahoria rallada (ceral, proteína, lácteo y verdura)
  • Miércoles: Palomitas de maiz y pepino en trocitos (cereal y verdura)
  • Jueves: Sandwich y zanahoria rallada (cereal, proteína y verdura)
  • Viernes: Ensalada con salchicha de pavo y granos de elote (proteína y verdura)

Hace tiempo abandoné los jugos envasados y los sustituí por agua de jamaica, limón, horchata y natural (cuando de plano no me da la vida) esto elimina calorías del menú y es mucho más sano y económico.

Mi hijo mayor tiene aversión por las cosas “cremosas” así que es difícil incluir lácteos en su lunch, pero mi chiquita los acepta muy bien, así que a ella le incluyo algo de yogurth porque sé que las verduras no son su hit y las pongo porque cuestan muy poco y vale la pena que a fuerza de verlas todos los días en el tupper quizá algún día las pruebe 🙂

Generalmente mi esposo es el encargado de poner los lunchs (¿alguna duda de por qué lo amo?) aunque la planeación corre por mi cuenta. La experiencia me ha enseñado que, si los ingredientes tanto para el luch como de la comida están en el refrigerador el día que se utilizarán, en la cantidad necesaria, nos ahorramos enojos, prisas e idas al súpermercado (léase: tiempo y gasolina) de más. Usualmente cocino por las mañanas, o una noche antes, y así aseguro que, después de una mañana de trabajo, puedo llegar y encontrar la comida lista para calentar y servirse. Los menús elaborados se reservan para el fin de semana y tanto la vaporera como el congelador son mis mejores amigos pues mi lema es: “Una mamá descansada es una mamá contenta”

¿Tienes alguna otra sugerencia de lunch? Nos encantaría leerla 🙂

¡Feliz regreso a clases!

Karla Bayly

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Contratos prenupciales ¿maldición o prevención?

Contratos prenupciales ¿maldición o prevención?

 

Tomando café con una amiga y platicando sobre mi experiencia como conferencista en la Expo Boda, entramos en la discusión de un tema existencial: No existen en el país opciones para las novias de segunda vuelta.

En un país que experimenta un aumento avasallador en la cifra de divorcios, parecería que el tema de un segundo (tercer o cuarto) matrimonio no es del interés de diseñadores de vestidos de novia, coordinadores de protocolo, peinadores, maquillistas, revistas de novias ni de coaches financieros… hasta ahora.

Después del divorcio y tras el necesario tiempo para superar el trance, mi amiga vive ahora una idílica relación de pareja que está a punto de llevarla al registro civil de nueva cuenta y tiene dos cosas muy claras:

  1. No se enfundará en metros y más metros de tul
  2. Firmará un contrato prenupcial

Obviando la razón por la cual el tul no es opción, concentrémonos en los contratos prenupciales, y es que este tipo de contratos no son solamente para famosos como Araceli Arámbula o Jennifer Aniston. Cualquier hijo de vecino (tú o yo) podemos proteger nuestro bienestar financiero (y el de nuestros hijos) firmando lo que en el Código Civil de nuestro país (y algunos otros en América Latina) se conoce como Capitulación Matrimonial.

El objetivo de una la Capitulación Matrimonial es establecer el régimen patrimonial del matrimonio (ojo! no es necesario esperar a la segunda vuelta, también se puede establecer para matrimonios ya realizados, con pachanga y toda la cosa). Básicamente, el objetivo de firmar con tu pareja una capitulación es establecer qué es de quién y cómo se repartirá lo que se produzca (patrimonialmente hablando) durante la vigencia del matrimonio.

¿Le caerá el “mal de ojo” a tu relación si firmas un contrato prenupcial? Honestamente no lo sé. Pero para mi amiga es un must ¿la razón? Tiene cuatro hijos de su primer matrimonio, cuyo patrimonio desea protejer en caso de vivir el remake de su divorcio. ¿Esta entrando a este nuevo matrimonio predispuesta a fracasar? No, simplemente lleva cinco años dedicándose a los seguros de vida y sabe que la protección y la tranquilidad son muy importantes.

¿Dónde se consigue? Este tipo de contratos se establece ante un notario (si piensas que es muy caro solicita informes sobre el costo de un divorcio donde sea difícil establecer acuerdos, seguramente el costo-beneficio será para el contrato prenupcial) Y, si quieres ahorrar, te sugiero una previa, larga y completa plática a solas con tu pareja que incluya:

  • propiedades detalladas con las que contarán al establecer la unión
  • ahorros
  • deudas
  • proporción en que repartirán los bienes que adquieran
  • quién administrará dichos bienes
  • etc.

A fin de lograr acuerdos con tu futura tal-por-cual y no ante el notario, pues éste sí te va a cobrar honorarios por escuchar toda la discusión.

Probablemente decidas que la captilulación matrimonial no es lo tuyo. Sin embargo te sugiero ampliamente tener esta plática con tu pareja la cual puede ayudarles a validar puntos de vista, a conocerce mejor y quizá evitar una desilusión. Comenzar una nueva relación con tabús acerca de hablar de dinero es condición para el “mal de ojo” en un matrimonio.

Recuerda que la desinformación es enemiga de tus finanzas personales

Karla Bayly

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Playa

¡En unos días estaré en la playa!  Viendo las olas llegar y participando en quiméricos concursos para ver quién puede cavar el hoyo más profundo antes de que alguna ola se atreva a llenarlo, disfrutaré con mi familia de unas merecidísimas vacaciones.

Como casi todas las actividades de este año, los días en la playa serán acompañados del término frugalidad, pues la idea es regresar a casa contentos, descansados y no sufriendo mientras hacemos cuentas mentales de todo lo que gastamos y lo mucho que tendremos que apretar el cinturón para pagarlo ¿te gusta la idea? Esto es lo que hicimos:

Buscando obtener algún provecho de la epidemia de influenza (no todo era ponerse a llorar) buscamos con tiempo los descuentos que los hoteles se aprestaron a ofrecer. Cuando encontramos lo adecuado a nuestro gusto y presupuesto lo pagamos de inmediato con nuestro fondo de vacaciones. Me declaro peleada con pagar unas vacaciones a meses sin intereses, pues creo que siete días bajo el sol no se compensan con otros 548 días (18 meses) de andar tronándose los dedos para pagarlos, pero eso cada quién…

Días antes de partir he hecho una lista con todo lo que podremos necesitar para no olvidar NADA y es que no hay otra cosa más cara que comprar medicinas, pañales, bloqueador solar o lo que sea en una tienda de hotel.  También empaqué lo necesario para lavar alguna prenda de emergencia pues no planeo renovar nuestro guardarropa en la boutique del hotel, amén de que tengo cierta aberración por las playeras con el comercial turístico incluido. Tampoco compraré ese pareo hermoso que solo se ve bonito cuando estas bronceada y que nunca me voy a poner en casa.

Cuidando la línea y el presupuesto huiremos de los bufetes. Existe cierta creencia acerca de que conviene comer todo lo que se pueda en el bufete matutino y así resistir en inanición el resto del día. Imposible en mi caso. Jamás he podido consumir ocho guisados diferentes en media hora para después abstenerme el resto del día. Termino pagando un desayuno caro y mi cuerpo me exige alimento cinco horas después, mal negocio. He comprobado que resulta más económico consumir el desayuno a la carta para toda la familia, alejando también a mis hijos del menú infantil.

No olvidamos empacar también el sentido común. Nada de pagar cuentas médicas por quedarse hooooras achicharrándose bajo el sol, fracturas o lesiones por practicar deportes extremos a los que nuestros casi cuarentones cuerpos no están acostumbrados, ni ninguna otra actividad a las que una sesión de “chelas” en la playa te hagan sentirte atraído para sacar al joven que todos llevamos dentro. Y sí, estoy de acuerdo con Roberto Morán que no se trata de solamente tumbarse sin hacer nada, pero tampoco de aventarme de cuanta plataforma se me atraviese pues ésta mamá aún tiene muchos años de circulación por delante 😉

En las maletas de regreso no vendrá ningún souvenir. Mi familia y amigos saben que los quiero mucho 😉 pero el presupuesto vacacional incluye experiencias, no cosas. Establecimos de común acuerdo una cantidad de gasto diario a fin de controlar nuestro consumo y no irnos de “patitas” con el clásico tarjetazo. Si logramos quedar un día por debajo de presupuesto, el siguiente día nos permitirá hacer un upgrade de restaurant o menú.

Creo que ninguna de estas acciones limita la diversión ni resta glamour a nuestras vacaciones, al contrario, podremos recordarlas como las vacaciones de una familia financieramente inteligente.

¡Felices vacaciones!

Karla Bayly

 

 

 

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Así es, mañana es el día 🙂 Como de costumbre, mi hombre guapo y yo, estamos preparándonos con anticipación para nuestra noche especial. Los niños se irán temprano a la cama (sin pretextos), prepararemos alguna botana y abriremos una botella de vino… todo ello como preparación ¡para hablar de nuestras finanzas familiares!

Iniciamos esta costumbre hace algunos años, cuando decidimos ser financieramente saludables y nunca más tirar nuestro dinero. Y, aunque no somos extraordinariamente rigurosos haciéndolo mensualmente, cada cierto tiempo hacemos una cita para hablar de nuestro dinero.

Planear nuestra cita con antelación nos da tiempo de juntar estados de cuenta, poner cada quien en orden sus números, establecer necesidades y buscar la forma de “colar” alguno que otro capricho. No tenemos pretexto sobre si falta algún dato o que mejor nos den ganas de ver una película. Para hablar tranquilamente, nos aseguramos de que no habrá interrupciones y nada mejor que niños durmiendo y a una hora en que no recibimos llamadas telefónicas y es que, para nosotros, este es un asunto serio y no se vale contestarle el telefóno a la comadre para cotorrear el punto.

Nuestra conversación de finanzas es eso, una conversación de finanzas, no sobre quién no lavó los trastes el otro día o si me choca que “x” cosa. Si traemos enojos/resentimientos/emociones entonces la conversación va a ser sobre eso y no sobre lo que habiamos planedo y conste que no estoy diciendo que esos temas no se tengan que abordar, sino que hay momentos para cada uno de ellos.

Desde un inicio tenemos metas como pareja y familia sobre las que trabajamos en estas reuniones. Al pasar los años el barco ha ido cambiando de rumbo y en el proceso hemos reorientado los esfuerzos. Fue en una de estas reuniones donde perdí la negociación de mi camioneta (buaaaaaaaa!) pero gané la compra de una casa con jardín grande (yupiiii!). En otra reunión decidimos darle vuelo a mi hobbie y convertirlo en negocio invirtiendo parte de nuestro patrimonio. Posteriormente (y miren que ésta fue una reunión difícil para ambos) decidimos que también mi esposo emprendería su negocio y renunciamos a las mieles de un sueldo fijo. Hemos logrado soportar cada una de estas decisiones porque conocemos cuál es nuestra posición financiera, cuáles son los compromisos que se avecinan, y Don Excel es nuestro invitado de honor a cada una de estas reuniones.

¿La agenda de mañana? Seguramente discutiremos resultados de las inversiones que hemos hecho y cómo se han dado los retornos, es decir, de que manera esta llegando el dinero de regreso. También consolidaremos las entradas que ambos recibiremos y, con base a ello, vamos a priorizar gastos. Revisaremos el estatus de los ahorros, los gastos que podemos evitar, los que tendremos que hacer aunque no queramos y, sin duda alguna, vamos a discutir sobre las ganas que tengo de hacer algunas mejoras decorativas en casa (urge un cambio de color en varias paredes, una lámpara que me hace ojitos cada que paso por la tienda y un tapetito para el cuarto de tv) y mi esposo tratará de convencerme de que mejor nos llevamos ese dinero a la vacación o tendrá preparado algún as bajo la manga con mejoras al jardín ¿quién ganará?

Nuestros “dates financieros” nos dan la oportunidad de saber que ambos buscamos las mismas cosas y qué es lo que tenemos que hacer para lograrlo, a veces con sacrificios de ambas partes pero también con ganancias para ambos. Hoy puedo decirles que en esta casa sí se discute, algunas veces podemos caernos “gordos”, pero nunca peleamos por dinero porque, en esta familia,

el dinero no es suyo, ni mío, sino nuestro.

¡Feliz fin de semana!

Karla Bayly

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Hablar de pesos, pesitos y pesotes es para la mayoría de los latinos un mega tabú. Con nuestra familia, amigos y pareja podemos hablar de todo (y miren que cuando digo de todo, es porque he escuchado cada cosa…) pero de dinero nomás no, apenas sale el tema y ya nos sentimos incómodos.

Dinero como medio de control

Dinero como medio de control

Una de las explicaciones que dan los psicólogos y sociólogos especialistas en el tema es la siguiente:

El dinero tiene connotaciones de poder

Tal vez parezca muy obvio decirlo así con una frase, pero cuando lo aplicamos a nuestras relaciones “pega” más fuerte ¿por qué? Porque estamos acostumbrados a que quien maneja el dinero toma las decisiones. ¿Cuántas parejas conoces en que la señora no toma la decisión sobre si tapizar o no la sala porque le tiene que preguntar a su señor? Y ojo, no estamos hablando de preguntarle si hay o no hay dinero (que en teoría tampoco debería de ser porque en una relación de pareja ambos conocen exactamente cuánto hay en las arcas y cuáles son las prioridades) sino para pedirle permiso de mejorar unos sillones en los que ambos se van a  sentar.

Y si llevamos el tema a la empresa familiar, les puedo ennumerar casos y casos en que es el abuelito quien dice cuándo y a dónde son las vacaciones familiares que incluyen a nueras, yernos y nietos ¿por qué? Porque el dinero sale de su bolsa ¿Y si a los nietos ya les aburren las aguas termales? ¡Ni hablar! El que paga manda y los demás se aguantan.

¿Qué pasa cuando la señora manda a tapizar los sillones sin preguntar o el nieto se rebela y no va a la vacación? No importa que tan bonita se vea la sala o que tan bien se la pasó el puberto en cualquier otro lado, viene la ganancia secundaria: La culpa. Y es que, ay, la culpa es tan difícil de evitar… y tan fácil de gozar.

Entonces convertimos el dinero en un arma que da poder al que lo controla y convierte en víctima digna de culpa y resentimiento a quien no lo controla, basando nuestras relaciones de familia o de pareja en contratos (tú das y yo gasto). Sucede en cosas tan simples como en el sillón renovado o en el papá que paga la boda pero solo si se maneja su lista de invitados el licor que prefiere y la música de su época, cuando en realidad el ofrecimiento de ayudar para la boda era ese, ayudar y no imponer.

¿Están todas la relaciones basadas en contratos de poder/dinero? Afortunadamente no. Así como hay papás que dan el dinero, y digo dar en lo que dar significa (donar, desprenderse) también hay parejas que entienden que el dinero es un instrumento que facilita cosas y el poder no está en quién gane más, quien lo administre o quien tome las decisiones grandes, y perdón, pero aquí me tengo que detener, porque cuando las mujeres decimos que nosotras sí controlamos el dinero a veces nos referimos en que controlamos cuánto le ponemos de gasolina al coche y si nos hacemos tinte y corte o solo el corte, pero el “mareado” es el que dice cuánto se gasta en las vacaciones y con quien se contratan los seguros de vida ¿decisiones diarias o decisiones relevantes?

Podríamos resumir diciendo que la democracía (que significa el poder del pueblo) empieza en la propia casa, donde ambas partes pueden tomar el control del dinero y no importa si es sólo uno quien lo genera o alguien gana más que el otro, es una relación en donde se logran consensos y acuerdos en base a prioridades establecidas de común acuerdo.

Y al final de día ¿a mi de qué me sirve saber si me controlan, controlo o estoy libre del control? Ahhhh! Porque igual que cuando nos ponemos a dieta y nos pellizcan por todo el cuerpo con el “gordómetro” para conocer nuestra cruda realidad, es preciso que cada uno de nosotros, interesados en tener una sana relación con el dinero (que de eso se trata el blog si es que te saltaste el encabezado) nos autoexaminemos y podamos responder:

¿Sufro o ejerzo controlitis mediante el dinero?

Karla Bayly

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¡Qué difícil es no prestar dinero! Especialmente cuando se trata de tu hermano, tus hijos o tus padres. ¿Sabes que una de las causas más citadas por la cual las personas tienen problemas con su tarjeta de crédito es porque dispusieron de dinero en efectivo para ayudar a algún familiar? Claro, el familiar salió del apuro, pero dejó colgadísimo al tarjetahabiente.

¿Prestar dinero para terminar peleando?

¿Prestar dinero para terminar peleando?

Encontré el siguiente dato en la encuesta sobre cultura financiera de la UNAM-Banamex:

Prestamos en familia

¿Cuántos de esos préstamos se recuperan? No muchos, al menos en los términos bajo los cuales se realizó la promesa de pago. Prestar dinero a un familiar equivale, en gran proporción de los casos, a regalar el dinero como condición para mantener la relación de familia intacta. Por otro lado, cobrar e intentar recuperar el dinero genera tensiones y problemas en la familia pues termina involucrando a más personas que los originales deudor-acreedor. ¿Cuántos platos se rompen y familias se desbarantan porque durante alguna celebración sale a colación el tema del préstamo no devuelto?

Cuando algún miembro de la familia ha cuidado sus finanzas, ha sido ordernado, se ha convertido en un comprador inteligente y no cede a las compras por impulso en aras de planear un futuro sin preocupaciones de tipo económico ¿Debe convertirse necesariamente en el banco a tasa 0% de toda la familia? ¿Debe alguien reprimir sus caprichos para terminar pagando los “gustitos” de alguien más? Yo creo que no.

Prestar dinero, y especialmente el que no tienes, o planeas destinar para otras cosas, te pone en una situación de desventaja y en un alto riesgo de no ver ese dinero de regreso. Piensa que ayudar a alguien a “tapar un hoyo” no garantiza que no abrirá otro en el futuro. Si se trata de darle “un empujón” también existen otras formas de proteger tu dinero:

  • Dar dinero no es garantía de ayuda, ni de amor. Recomendar a alguien para un trabajo o ayudarle a vender algo, pueden ser más significativos. Recuerda el dicho: “No me des de comer, mejor enséñame a pescar”
  • Igual que cualquier banco, tienes derecho a saber en qué se empleará el dinero y decidir si el proyecto tiene o no futuro.
  • Jamás prestes tu dinero a quien tiene problemas de adicciones o deudas de juego, mejor paga el ingreso para rehabilitación pues “tanto peca el que mata a la vaca, como quien le agrrara la pata” dirían por ahí.
  • Si tu familiar se niega a explicarte o a firmar un contrato que le oblige a devolver tu dinero ¡mejor para ti! Es la señal de que tu dinero no debe dejar tu bolsillo. Alguien que no acepte asumir un compromiso demuestra que tampoco tiene intención de cumplir su palabra. Si los bancos tienen derecho a exigir su dinero de vuelta, tú también.
  • No prestes dinero que no tienes, es decir, no pidas prestado para prestárselo a alguien más, a menos que esa persona firme un contrato bajo las mismas condiciones que tú estas firmando. Más simple, si vas a disponer de una tarjeta de crédito (solo en casos de vida o muerte, por favor), tu familiar debe comprometerse POR ESCRITO a pagar los intereses de ese préstamo. Existe claro, la posibilidad de que no cumpla con el contrato, pero al menos tendrás algo que mostrarle a la tía Euclides cuando te pregunte por que razón no invitas a su hijito a la cena de navidad en tu casa.
  • No pongas tu relación de pareja en riesgo por un préstamo familiar. Recuerda que tu esposa(o) e hijos están por encima de cualquier otro miembro de la familia. Disponer del enganche de tu casa, el ahorro de colegiaturas o cualquiera que sea la razón por la que han ahorrado juntos, en familia, sin consultarlo con ellos primero… bueno, creo que no necesito explicar las consecuencias.

Existen familias, por supuesto, donde los compromisos se aceptan y se cumplen. Cuando alguien pide dinero es porque tiene la seguridad de devolverlo ¿Qué caracteriza estos préstamos familiares? El amor y el respeto. Porque me importas cumplo el compromiso y si, por alguna razón extraordinaria no puedo pagarte, asumo las consecuencias, haciéndome responsable de pagar un interés o cualquiera que sean los términos establecidos.

Recuerda que acostumbramos darle al dinero una carga emocional, si no podemos eliminar las emociones al recibir u otorgar préstamos en familia, estaremos poniendo una carga muy pesada a la relación. Si realmente deseas ayudar, piensa si estarías dispuesto(a) a regalar ese dinero. Si la respuesta es sí, adelante.

¿Has perdido alguna relación cercana a causa de un préstamo no cumplido?

Karla Bayly

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¿Cómo reparar discos rayados?

¿Cómo reparar discos rayados?

Una de las preguntas que, siendo soltera, pasaba por mi mente cuando visitaba casas con niños era:

¿Por qué dejar a un niño jugar con cosas de adultos? 

Si has tenido la misma duda y aún no sabes lo maravilloso que es combatir contra pares de manitas sucias/engrasadas/endulzadas en un turno de 24x7x365 he aqui la respuesta:

 

Porque en algún momento pasarás por una fase de agotamiento físico y mental que te convertirán en la persona más compartida del mundo

 

Quienes hayan sido víctimas de ésta tenebrosa fase de la que hablo ;-), problamente tengan por ahí algunos Cd’s y Dvd’s que han sido masticados, utilizados como ornamento, base deslizadora o proyectil, lo cual los ha dejado casi o totalmente inservibles.

Resistiéndome a tirar a la basura gran parte de los éxitos de Disney, buscando ahorrar no volviendo a comprar las películas y tratando de aplicar conceptos de reciclado/rehuso, busqué en internet  métodos para volver Cd’s, Videojuegos y Dvd’s a la vida, encontrando opciones tales como:

  • Pulirlos con pasta de dientes. Desheché esta opción porque no se explicaba el efecto que podría tener el utilizar agua para remover la pasta y porque, aunque le garantiza un aliento fresco a los dvd’s, no me pareció que tuviese grandes probabilidades de éxito.
  • Encontré otro video donde se sugiere limpiarlos con un plátano ¿¿¿???. Leyendo los comentarios observé que los resultados son controversiales así que decidí no atacar el frutero.
  • Finalmente encontré esta opción que recomienda un producto para pulir metales. Aunque el uso del torno lo hace  parecer sofisticado, implementé la solución utilizando un marcador para girar/sostener el disco y  aplicando “Brasso” que sirve para pulir objetos plateados. No utilicé la cera de auto.

Hasta ahora he llevado al hospital a tres víctimas que eran dignas candidatas al basurero. Los resultados: Toy Story y Monster’s Inc. han vuelto a la vida. Tierra de Osos no tuvo tanta suerte 😦

Mientras cada una de estas películas cuesta alderedor de $200, la lata de Brasso no llega a los $50 y calculo que tiene potencial para salvar muchas vidas más. Declaro ésta compra una buena inversión 🙂

¿Conoces algún otro método para reparar a las víctimas de las manitas curiosas?

Karla Bayly

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