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Posts Tagged ‘Inversiones’

Tragedia #1: En nuestro país no existe una cultura del ahorro.
Tragedia #2: Para gran parte de la población ahorrar es igual a guardar el dinero (igual que guardar calcetines en un cajón o la caja de cereal en la despensa).
Tragedia #3: De los que ahorran, solo el 14% lo hace en una institución formal.
Tragedia #4: Las “tandas” son las reinas del ahorro informal.

¿Por qué me dan urticaria las tandas? Porque durante años he observado a mi familia (principalmente mi abuelita, que hasta credencial de cliente distinguido ha de tener) y a algunos incautos colegas de oficina someter su ahorro a riesgos altísimos (nunca falta la Doña Tragedias que deja a todos colgados o Don Vivales que se hace ojo de hormiga después de recibir su dinero), obteniendo ¡CERO! rendimiento o, peor aún, rendimientos negativos si tomamos en cuenta la inflación.

Ahorrar significa sacrificar el consumo presente y ese sacrificio merece un premio llamado rendimiento. Cuando hemos iniciado un proceso de planeación financiera y logramos destinar cierta cantidad al ahorro, entonces buscaremos generar rendimientos positivos.

Lo más aconsejable será depositar ese ahorro en una institución regulada por la CNBV (checa el listado de instituciones autorizadas ya sea un banco o una sociedad de inversión) y no dejarnos engañar por bancos o sociedades de ahorro marca ACME que ofrecen un rendimiento por debajo de la inflación y mucho menos por nuestra vecina, tía o colega, organizadora profesional de tandas.

La buena noticia para nosotros es que tenemos la opción de consultar información sobre los rendimientos de inversiones, ya sea a través de la Condusef o los propios portales de los bancos y así asegurarnos de tomar una decisión informada sobre en donde invertir nuestro dinero.

La mala noticia, para algunas personas, es que en ocasiones tomamos decisiones equivocadas con respecto a nuestras finanzas personales, tales como prestar dinero, comprar cosas que no necesitamos o participar en tandas por no saber decir “no” o el miedo al “que dirán”.

En este caso necesitamos trabajar en nuestra capacidad de ser asertivos, es decir, ser capaces de expresar nuestros deseos y sentimientos a través de un lenguaje verbal y corporal congruente sin necesidad de mentir, evadir, frustrarnos o enojarnos. La asertividad nos ayuda a conocernos mejor y ser conscientes de nuestra actitud hacia el conflicto.

Si yo puedo visualizarme ante la invitación a participar en una tanda (o cualquier otra barbaridad financiera, tal como prestarle dinero a mi primo, deudor #1 de la banca comercial) y, en lugar de aceptar por compromiso, puedo demostrar seguridad y preguntar: “¿Puedo ser la primera en recibirla?”, “¿Cuánto voy a ganar de intereses?” o “Gracias pero prefiero invertir mi ahorro en el lugar X donde obtengo Y rendimientos” En ningún momento estaría mintiendo, no estaría ofendiendo a nadie ni voy a terminar enojada o frustrada porque tuve que “regalar” mi dinero.

¿Por qué es importante trabajar en este tema? Pues, como lo he explicado anteriormente, estoy convencida de que la salud financiera tiene su origen dentro de nosotros y nuestra forma de relacionarnos con el dinero. Si el camino hacia nuestra salud financiera nos ocasionara conflictos, tanto con nosotros mismos, como con las personas que apreciamos, seguramente estaremos condenando nuestras metas financieras hacia el fracaso.

¿Has tomado alguna mala decisión financiera por no saber decir no?

Karla Bayly

Para saber más:

-Visita a la Pequeña Capitalista quien tiene un par de buenos post con respecto a las tandas.
-Inscribete al curso GRATUITO en línea sobre Asertividad que ofrece el portal de Capacitanet

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Cuando nos proponemos llevar un presupuesto para el control y planeación de nuestros gastos son muchos los obstáculos que enfrentamos, desde el tomarnos el tiempo para llevarlo a cabo y actualizarlo así como vencer las restricciones que suponemos que nos planteará.

Si has intentado apegarte a un presupuesto habrás notado que muy difícilmente “le pegamos” a la primera, pero una vez que emprezamos podemos realizar ajustes hasta que el porceso se vuelve sencillo a la vez que nos proporciona libertad y seguridad financiera. Hoy quiero hablar de una razón más para llevar un presupuesto y tiene que ver con la estrategia para comprar el mejor seguro para tu familia.

Cuando decidimos adquirir un seguro de vida la palabra que “resuena” en nuestra cabeza es la PROTECCIÓN y siendo una palabra tan importante tiende a llenar nuestra mente y hasta ahí nos quedamos… dejamos que el asesor de seguros haga el resto y decida por nosotros el monto que contrataremos o, peor aún, contratamos lo que pensamos que podemos pagar. Aqui entra en juego lo ayuda que un presupuesto puede darnos. Nuestro presupuesto nos indica a cuánto ascienden las necesidades reales de nuestra familia y nos orienta acerca de la cantidad que podemos disponer para el pago de las primas del seguro. Imagínate, es como ir a un lugar que no conoces pero contanto con un mapa detallado ¿suena bien, no?

Adquirir un seguro de vida cuando eres el principal (o único) sostén de tu familia habla de tu generosidad y preocupación hacia ellos y es uno de los escalones hacia tu salud financiera. Si estás en posibilidad de hacerlo te recomiendo que:

-Tengas claro el objetivo que cubrirá dicho seguro. En caso de faltar, la cantidad que reciba tu familia será usada para ¿mantener su nivel de vida por cierto tiempo? ¿cubrir la educación de tus hijos? ¿quedar como un fondo de emergencia? ¿usarse para arrancar un negocio? ¿saldar deudas? Sea cual sea el propósito, platícalo con tu familia y explícales lo que esperas que hagan en caso de que tú no estes, créeme que no es de mala suerte ni “estas tentando” a tu suerte. Siemplemente estas comunicando una estrategia.

-Busca el mejor asesor de seguros. No compres a la primera persona que te lo ofrece. Infórmate, compara opciones. El asesor profesional sabrá contestar todas tus dudas y estará interesado en tener una relación de largo plazo contigo y con las personas que puedas recomendarle y no solamente en la comisión que cobrará por tu poliza.

¿Llevas un presupuesto familiar? ¿Puedes compartir alguna experiencia relacionada?

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Pequeña Miss Sunshine

Pequeña Miss Sunshine

Viendo anoche la película “Pequeña Miss Sunshine” (si aún no la has visto, te la recomiendo ampliamente) encontré un diálogo que me parece totalmente aplicable a la situación que estamos viviendo donde uno de los personajes postula que el sufrimiento es una excelente oportunidad de aprendizaje y nos convierte en una mejor versión de lo que somos.

Cada uno de nosotros somos capaces de encontrar lo que este “retiro espiritual” nos ha enseñado ¡No podrás negar que la clase de corte y confección para elaborar tus propios tapabocas que vimos en canal 11 durante el informativo sobre la influenza este fin de semana, cuenta como aprendizaje!

Hoy, más que en los últimos 13 años desde nuestra última crisis, las empresas se encuentran presionadas por elevar su productividad maximizando los recursos con los que cuentan y la reducción de costos es un tema prioritario. Antes de tomar la decisión de reducir costos eliminando puestos de trabajo hay un aprendizaje de este encierro que puede ser más que interesante para las empresas: el esquema de trabajo desde casa.

Dado que el costo de espacio para oficinas, energía eléctrica, servicios sanitarios y telefonía tiene un impacto directo sobre las utilidades de la empresa. Disminuir estos costos y eliminar el mal uso que algunos empleados dan a los recursos de la empresa al utilizarlos para su beneficio personal le puede dar a la empresa un mayor margen de maniobra para sobrellevar el impacto de la crisis económica. Por parte del empleado, el tener la posibilidad de trabajar desde casa le genera ahorros en tiempos de traslado, gasolina y comidas fuera; además de generar la opción de obtener ingresos adicionales vía otra actividad.

Este esquema se convierte entonces en un binomio ganar-ganar donde ambas partes obtienen beneficios de forma casi inmediata y se asegura tanto el empleo de uno como las utilidades de la otra. Se requiere eso si, de empleados responsables y puestos de trabajo con tareas y objetivos bien definidos pero bien dicen que las crisis son oportunidades para reconvertirse.

Si crees que este esquema puede funcionar para ti, deseas conservar tu trabajo y la empresa se puede beneficiar de este esquema, entonces no esperes a que la empresa lo proponga. En tiempos de crisis los empleados con iniciativa son muy apreciados, así que demuestra en estos días que puedes llevar a cabo tus labores sin necesidad de estar “de cuerpo presente” en la oficina, arma tu caso indicando ahorros y beneficios y recaba información de lugares donde este esquema ya esta en funcionamiento.

Las experiencias que estamos viviendo son grandes oportunidades para aprender y mejorar poniendo en práctica dichos aprendizajes. Finalizo con otra frase de la película “Perdedor no es quien pierde, sino quien no lo intenta”

¿Crees que podrías realizar tu trabajo desde casa? ¿Qué otra cosa has aprendido en estos días?

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El escándalo producto por los fraudes cometidos por el Stanford International Bank, o el ahora célebremente arrepentido, Bernard Madoff, no puede hacer otra cosa sino recordarnos: no hay inversión sin riesgo, lección que seguramente habrán de aprender muchos de quienes vivirán un largo y doloroso proceso judicial en pos de la recuperación de sus inversiones.

 

Para quienes no cuentan con experiencia en inversiones, es común confundir el uso de los términos Ahorro e Inversión. Mientras que el Ahorro, en su forma más simple, se define como la diferencia entre ingreso y consumo (Ahorro = Ingreso – Consumo) la Inversión se refiere a posponer el consumo en el hoy con la esperanza de un rendimiento en el futuro.

 

¿Fácil? Desafortunadamente no tanto. Sacrificar el consumo presente en espera de rendimiento futuro parece ser todo el conocimiento que se necesita para convertirse en inversionista, sin embargo existe otro importante componente en la ecuación: Riesgo, es decir, la probabilidad de obtener un resultado contrario al que esperamos. Entonces el concepto de inversión, trasladado a tus finanzas personales podría leerse así: Pospongo mi consumo hoy con la espera de un rendimiento futuro que puede o no darse.

 

Bajo la premisa anterior reflexionemos sobre la infinidad de veces que hemos escuchado sobre invitaciones para invertir “sin riesgo”, “a la segura”, “con todas las de ganar” y, si no en carne propia, podemos hacer referencia a los resultados obtenidos por quienes se dejaron arrastrar por lo que en semanas anteriores definimos como “el síndrome de la manada” dejando a un lado el sentido común en pos de lo que algún conocido prometía como la panacea de las inversiones.

 

Ahora bien, no todo son malas noticias, si eres una de las personas que gracias a la disciplina y organización cuentan con capacidad de ahorro, seguramente te encuentras  preparado para convertirte en un Inversionista Inteligente siguiendo algunas sencillas reglas:

 

1)   Reconoces que, al no invertir tu ahorro, asumes el costo de oportunidad dejando de obtener cierto rendimiento y también por la pérdida del poder adquisitivo de la cantidad ahorrada con respecto a la inflación.

2)   Entiendes que, a mayor rendimiento se asocia un mayor riesgo. Independientemente del tipo de inversión, no existe la posibilidad de obtener ganancias fabulosas sin asumir un riesgo fabuloso. Funciona igualmente a la inversa: pequeños riesgos se asocian a pequeños rendimientos.

3)   Por lo anterior, conoces tu nivel de aversión al riesgo ¿Qué tanto estas dispuesto a aceptar? Si estas poniendo en juego la educación de tus hijos o el fruto de 30 años de trabajo probablemente no desees arriesgarlos de la misma forma en que puedes hacerlo si deseas hacer crecer cierta cantidad de la cual no dependes para subsistir.

4)   Sabes que las inversiones están asociadas con un horizonte de tiempo ¿cuándo requieres tu dinero de vuelta? Si planeas comprar una casa en dos o tres años entonces buscarás inversiones de mediano plazo, si se trata de tu retiro entonces tus inversiones serán de largo plazo digamos 10 o 20 años. Por obvio que parezca, los más afectados por la caída bursátil serán aquellos cuyo horizonte de tiempo (el momento en que necesitarán de vuelta su dinero) no les permitirá esperar la recuperación de los índices bursátiles y se verán obligados a realizar sus pérdidas.

5)   No aceptas que los demás tomen decisiones sobre tu dinero. Te aseguras de entender en que consiste cada una de tus opciones de inversión así como la magnitud del riesgo que representa.

 

Estas reglas básicas quizá no garanticen los mayores rendimientos ni los menores riesgos pero si te ayudarán a tomar decisiones mejor informadas independientemente del tipo de inversión que prefieras.

 

Recuerda que la desinformación es la peor enemiga de tus finanzas personales

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