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Posts Tagged ‘Interés compuesto’

El desplome de los imperios automotrices ha lesionado la confianza de los consumidores a nivel mundial. No importan las muchas promesas que el CEO de GM México realice acerca de lo “blindada” que la empresa esta en nuestro país, lo cierto es que, en las agencias distribuidoras de ésta y otras marcas, los clientes brillan por su ausencia.

Sin embargo en la mente del consumidor pueden estar rondando dos palabras: “oportunidad” y “posibilidad”. Lo cierto es que los precios de automóviles han venido en descenso y cada vez parece más fácil obtener un crédito automotriz. También es probable que haya llegado el momento de adquirir un primer auto o cambiar el actual. Para aquellos que cuentan con algún ahorro tal vez exista la posibilidad de salir a conquistar las avenidas con un auto último modelo. Así que ¿es momento de comprar el auto de tus sueños?

Como proyecto de clase, pedí a mis alumnos de “Evaluación de Proyectos de Inversión” que acudieran a las diferentes agencias de la ciudad a buscar su auto ideal y evaluaran el comprarlo dando el mínimo requerido de enganche y pagando el resto en mensualidades vs. tomar el monto de la mensualidad calculada por el vendedor e invertir dicho monto en algún instrumento de corto plazo hasta ahorrar el 50% del precio de venta.

La finalidad del ejercicio era comparar alternativas posponiendo la compra y encontrar la cantidad que ahorrarían vía intereses así como el número de meses que tendrían que “reprimir” el deseo de manejar el auto soñado. Este es un ejemplo:

    Martha “soñó” con un Beetle de VW cuyo precio es de $244,621, a 60 meses con una mensualidad de $4,784. Encontró que si depositaba esa cantidad a un interés de 8% y ahorraba durante 13 meses (en otras palabras, se aguantaba las ganas del coche por poco más de un año) podría pagar el auto en 34 mensualidades (en lugar de 60) y ahorraría $62,190 pesos de intereses, ¡lo que representa una cuarta parte del coche!

Al entregar los resultados de la tarea, el 100% de mis alumnos eligieron posponer su compra una vez que calcularon el costo de “sucumbir” a la atractiva oferta del mínimo enganche. ¿Necesitas ser un experto(a) haciendo números para evaluar una compra a crédito? ¡De ninguna manera! Solo debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Algunas personas caen en la trampa de pensar que el dinero que tienen cubrirá un mayor porcentaje del valor del auto pero no toman en cuenta los costos ocultos (seguro, costo de apertura del crédito, alarmas adicionales, equipo no incluido, tenencia, etc.) que tendrán que pagar de contado haciendo con ésto que las mensualidades sean más altas. No conozco a nadie que se haya atrevido a decir “no, gracias” y terminan saliendo con un “super coche” pero también con una “super deuda”
  • Si la mensualidad que el vendedor te calcule te parece excesiva como ahorro, digamos que te dicen $5,000 pero no vas a comprar el auto sino a ahorrarlos y eso te parece una fortuna o sientes que no lo vas a poder ahorrar, entonces éste no es el momento de comprar el auto de tus sueños sino el de tus pesadillas. Tarde o temprano la “novedad” del coche va a pasar y tú vas a terminar ahorcado con la deuda.
  • Regla de Oro: A mayor plazo, mayor interés. Mientras más te tardes en liquidar el coche, mayor será la cantidad de dinero que estarás tirando prácticamente a la basura.
  • Así como los autos tienen bolsas de aire para minimizar las lesiones en caso de impacto, tu cuenta de banco también necesitará una bolsa de aire de, al menos, el monto del deducible del seguro. En caso de tener un percance, el monto del deducible debe salir de tu cuenta de emergencias y no de tu tarjeta de crédito. Es muy triste ver un flamante auto nuevo con tremenda abolladura que el no-tan-flamante conductor es incapaz de pagar ¿no lo crees?

El momento para comprar el auto de tus sueños depende de ti. Si has ahorrado una buena parte del valor del auto y encuentras un buen precio, adelante. Pero si estás cediendo a la tentación del enganche mínimo te recomiendo hacer el ejercicio de calcular lo que terminarás pagando de intereses y lo que esa deuda puede representar para tus finanzas personales.

¿Es para ti momento de comprar el auto de tus sueños?

Karla Bayly

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¿Debería nuestra tarjeta de crédito definir nuestra personalidad? Al parecer hay personas que opinan que es correcta tal aseveración según un estudio realizado por Banca Serfín (ahora Santander).

Según este estudio sobre hábitos de uso de tarjeta de crédito, los usuarios prefieren pagar una comida cara con su plástico de American Express en lugar de hacerlo con una tarjeta Ligth, ésta última la dejan para el anónimato que produce la fila del supermercado, por ejemplo. Para aquellos que son “totaleros” (los que pagan el total de sus compras mensuales) lo anterior no representaría ningún problema, pero ¿qué pasa con los que hacen “bloff” a cambio de pagar un dineral de intereses?

Recuerdo también el comentario de cierta deudora de tarjetas de crédito sobre lo importante que se sentía cada vez que firmaba con su plástico doradito… Confieso que sentí pena ajena por alguien que necesita poner su valor como persona en el color de una tarjeta y también agradecí el hecho de nunca haber pagado con mi tarjeta “barata” en su presencia ¿habría pensado que yo no valía tanto? ¿se habría negado a volver a comer conmigo?

Así que revisando el comparativo de tarjetas de crédito que proporciona la Condusef me propuse encontrar los rasgos de personalidad necesarios para el poseedor de los siguientes plásticos:

American Express: Si usted pensaba que es la marca exclusiva de los poderosos y adinerados lamento informarle que ha vivido en un error. Las tarjetas American Express “solamente” cargan un interés del 41.36% y de acuerdo al tipo de plástico el CAT (costo total anual) oscila entre en 56.25% y 56.89% (la Platino es la más barata con un CAT de 32.59%). Si añadimos el hecho de que esta tarjeta es rechazada en la mitad de establecimientos que usted frecuenta, entonces no podrá mostrar su estatus tan fácilmente, a menos claro, que se pelee a gritos con la pobre empleada, que no tiene nada que ver con la decisión de aceptar o no la tarjeta, haciéndole ver lo “piojoso” que es el establecimiento. Desafortunadamente éste es un caso de la vida real que no precisamente demuestra la “clase” del/la tarjetahabiente. ¿Viaja usted mucho y sabe como administrar sus millas? Felicidades, tiene el plástico correcto. Solamente le recomendamos que pague totalmente sus compras pues le sale muy caro pagar boletos de avíon vía intereses del 56%

Santander: Con excepción del plástico ligth, los usuarios de Santander nos “gritan” lo desprendidos que pueden ser con su dinero pues aceptan pagar CATs que varian entre 81.66% y 83.23%. No por nada este banco ha sido el menos afligido por la crisis actual en nuestro país. Cualquier negocio soñaría con tener clientes como usted ¡Felicidades!

Banorte: De ahora en adelante buscaré sabios consejos de todo aquel que pague sus compras con Banorte Fácil pues esta tarjeta resulta ser el plástico más barato con un CAT de 23.69% y una comisión anual de tan solo 120 pesitos. Mi estimado tarjetahabiente: no deje que nadie le mire feo de ahora en adelante. Mejor mírelos usted a ellos y deles su más tierna mirada de compasión cuando los vea sacar sus tarjetas de más de 60% de interés.

BanCoppel: A usted, ni como ayudarlo ¿cree que es importante porque no le duele regalar su dinero? Lamento informarle que en este blog usted entra en la categoría de INCULTOS FINANCIEROS. Seguramente le “ensartaron” la tarjeta cuando quiso comprar unos pantalones a 120 meses sin intereses y de ahí felizmente recorrió toda la tienda comprometiéndose a pagar un 104.98% de intereses por el resto de sus compras. Por lo que más quiera, busque un crédito más barato, transfiera su saldo, rompa este plástico en miles de pedacitos y nunca, nunca pero NUNCA vuelva a solicitar otro crédito sin antes pasar de visita a este blog.

Una tarjeta de crédito es un plástico que nos libra de cargar efectivo. No importa el colorcito o la marca, es dinero que tendremos que pagar de regreso con un interés. No debemos dejar que ningún mercadólogo nos meta en la cabeza que valemos más o menos por el color del plástico que usamos.

Las tarjetas de crédito no son malas, lo malo es no saber manejar el crédito.

Feliz fin de semana y por favor: mucho ojo con los intereses de sus tarjetas!!

Karla Bayly

*Los cálculos fueron realizados sobre la base de una deuda de $100,000. El CAT (Costo Anual Total) puede variar de acuerdo al monto adeudado y no refleja las compras realizadas a meses sin intereses. Si deseas consultar para otra tarjeta da click aquí

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¡Odio pagar intereses!

¡Odio pagar intereses!

 

Acabo de hacer un berrinche de esos que se generan cuando uno mismo es el culpable, o sea, me tuve que aguantar solita la bilis frente a la computadora porque nadie tenía la culpa de que se me hubiera pasado la fecha de pago de mi tarjeta. Así es queridos lectores, hasta al mejor cazador se le va la liebre 😦

Confiada estaba yo en que realizaría mi pago totalero como cada mes y, cuando entro a la página de mi banco, me doy cuenta de que mi fecha límite fue ayer. Pretextos hay miles, consecuencias solo una: tendría que pagar intereses por UN DIA de mora.

Tratando de calcular en cuanto saldría mi descuido, encontré que mi tarjeta tiene un CAT del 36.1% y que, para saldar una cuenta de $2,297 (combinación de supermercado, un libro y radiografías), el banco me solicita un pago mínimo de $69.

Así que veamos…haciendo algunos números “servilleteros” me doy cuenta de que, siguiendo la filosofía del pago mínimo, ni mi libro, ni las radiografías y mucho menos la leche que ya se tomaron mis hijos serían de mi propiedad, o en otras palabras, terminaría de pagarlos hasta dentro de:

 

¡ 100 MESES (8.3 años) con un sobreprecio de 69%!

 

Si hiciera el esfuerzo de pagar el doble ($138 pesos) cada mes, entonces mis pequeños tendrían permiso de digerir su leche en tan solo 23 meses y yo habría pagado un sobreprecio de 37% por un galón de leche que compré el mes pasado.

Creo que en ningún super ponen la leche de oferta al 40%  y mucho menos al 70% lo cual justificaría la decisión de pagarla a crédito… así que mejor liquidé mi deuda (con sobrecargo) y me olvidé de los pagos mínimos.

Tuve una alumna que orgullosa contaba lo hábil que era para “aprovechar” las ofertas de cierta tienda de ropa y después iba pagando los mínimos de su tarjeta para que su marido no se diera cuenta de que “pellizcaba” el gasto ¿durará la moda y conservará la talla durante los próximos ocho años?

Recuerda que la desinformación es enemiga de tus finanzas personales.

Karla Bayly

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Einstein lengua

El interés compuesto es la fuerza más poderosa de la galaxia. Albert Einstein

Algunas de las frases que más se escuchan en el ámbito de la planeación financiera son:

  • Ahora no puedo ahorrar, no me alcanza
  • Comienzo el año que entra
  • Lo que pudiera ahorrar es muy poco, mejor me espero a juntar más
  • Tengo tiempo, aún estoy joven
  • ¿Puedes imaginar una bola de nieve bajando una pendiente e incrementando su tamaño conforme avanza? ¡Esa es la definición del interés compuesto! A un capital inicial se le van acumulando los intereses de tal manera que van creciendo paulatinamente.

    Este efecto es espantoso cuando eres deudor de una tarjeta de crédito pero ¿puedes imaginar lo que podría suceder si los que crecieran fuesen tus ahorros?

    Imagina a dos amigos recién graduados de la universidad. Juan (que era lector asiduo de este blog) decidió ahorrar $3,000 anuales a una tasa de interés del 10% mientras que Miguel gasta el total de su salario no estableciendo ningún plan de ahorro.

    Cuando los dos amigos se encontraron para el festejo del 10mo aniversario de su generación Juan había ahorrado $52,594. En este momento Miguel decide comenzar su ahorro por la misma cantidad y a la misma tasa de interés ($3,000 @ 10%) mientras que Juan (que se reencontró con Margarita, su antigua novia) dejó de depositar su ahorro anual pero sin retirar el dinero que había ahorrado durante los primeros 10 años.

    ¿Cuánto habrá ahorrado cada uno de los amigos al momento de su jubilación, 40 años después de egresar de la universidad?

    Interes compuesto

    Observa la tabla y verás que aunque Miguel ahorró rutinariamente durante los siguientes 30 años, jamás logró igualar el ahorro de su amigo ¡La diferencia es de $374,895!

    $3,000 anuales es lo que puedes ahorrar haciendo cambios en tu presupuesto por ¡250 al mes! Ideas: cigarros, cafés boutique, vueltas innecesarias al súper, refrescos de máquina o cualquier otra. El horizonte de tiempo en inversiones de largo plazo (y aquí aclaro que largo plazo en una inversión no es menos de 10 años) es el mejor aliado del interés compuesto.

    ¿Crees que sea buena idea dejar tu plan de ahorro para mañana?

    Karla Bayly

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