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Posts Tagged ‘Deudas’

¡Qué difícil es no prestar dinero! Especialmente cuando se trata de tu hermano, tus hijos o tus padres. ¿Sabes que una de las causas más citadas por la cual las personas tienen problemas con su tarjeta de crédito es porque dispusieron de dinero en efectivo para ayudar a algún familiar? Claro, el familiar salió del apuro, pero dejó colgadísimo al tarjetahabiente.

¿Prestar dinero para terminar peleando?

¿Prestar dinero para terminar peleando?

Encontré el siguiente dato en la encuesta sobre cultura financiera de la UNAM-Banamex:

Prestamos en familia

¿Cuántos de esos préstamos se recuperan? No muchos, al menos en los términos bajo los cuales se realizó la promesa de pago. Prestar dinero a un familiar equivale, en gran proporción de los casos, a regalar el dinero como condición para mantener la relación de familia intacta. Por otro lado, cobrar e intentar recuperar el dinero genera tensiones y problemas en la familia pues termina involucrando a más personas que los originales deudor-acreedor. ¿Cuántos platos se rompen y familias se desbarantan porque durante alguna celebración sale a colación el tema del préstamo no devuelto?

Cuando algún miembro de la familia ha cuidado sus finanzas, ha sido ordernado, se ha convertido en un comprador inteligente y no cede a las compras por impulso en aras de planear un futuro sin preocupaciones de tipo económico ¿Debe convertirse necesariamente en el banco a tasa 0% de toda la familia? ¿Debe alguien reprimir sus caprichos para terminar pagando los “gustitos” de alguien más? Yo creo que no.

Prestar dinero, y especialmente el que no tienes, o planeas destinar para otras cosas, te pone en una situación de desventaja y en un alto riesgo de no ver ese dinero de regreso. Piensa que ayudar a alguien a “tapar un hoyo” no garantiza que no abrirá otro en el futuro. Si se trata de darle “un empujón” también existen otras formas de proteger tu dinero:

  • Dar dinero no es garantía de ayuda, ni de amor. Recomendar a alguien para un trabajo o ayudarle a vender algo, pueden ser más significativos. Recuerda el dicho: “No me des de comer, mejor enséñame a pescar”
  • Igual que cualquier banco, tienes derecho a saber en qué se empleará el dinero y decidir si el proyecto tiene o no futuro.
  • Jamás prestes tu dinero a quien tiene problemas de adicciones o deudas de juego, mejor paga el ingreso para rehabilitación pues “tanto peca el que mata a la vaca, como quien le agrrara la pata” dirían por ahí.
  • Si tu familiar se niega a explicarte o a firmar un contrato que le oblige a devolver tu dinero ¡mejor para ti! Es la señal de que tu dinero no debe dejar tu bolsillo. Alguien que no acepte asumir un compromiso demuestra que tampoco tiene intención de cumplir su palabra. Si los bancos tienen derecho a exigir su dinero de vuelta, tú también.
  • No prestes dinero que no tienes, es decir, no pidas prestado para prestárselo a alguien más, a menos que esa persona firme un contrato bajo las mismas condiciones que tú estas firmando. Más simple, si vas a disponer de una tarjeta de crédito (solo en casos de vida o muerte, por favor), tu familiar debe comprometerse POR ESCRITO a pagar los intereses de ese préstamo. Existe claro, la posibilidad de que no cumpla con el contrato, pero al menos tendrás algo que mostrarle a la tía Euclides cuando te pregunte por que razón no invitas a su hijito a la cena de navidad en tu casa.
  • No pongas tu relación de pareja en riesgo por un préstamo familiar. Recuerda que tu esposa(o) e hijos están por encima de cualquier otro miembro de la familia. Disponer del enganche de tu casa, el ahorro de colegiaturas o cualquiera que sea la razón por la que han ahorrado juntos, en familia, sin consultarlo con ellos primero… bueno, creo que no necesito explicar las consecuencias.

Existen familias, por supuesto, donde los compromisos se aceptan y se cumplen. Cuando alguien pide dinero es porque tiene la seguridad de devolverlo ¿Qué caracteriza estos préstamos familiares? El amor y el respeto. Porque me importas cumplo el compromiso y si, por alguna razón extraordinaria no puedo pagarte, asumo las consecuencias, haciéndome responsable de pagar un interés o cualquiera que sean los términos establecidos.

Recuerda que acostumbramos darle al dinero una carga emocional, si no podemos eliminar las emociones al recibir u otorgar préstamos en familia, estaremos poniendo una carga muy pesada a la relación. Si realmente deseas ayudar, piensa si estarías dispuesto(a) a regalar ese dinero. Si la respuesta es sí, adelante.

¿Has perdido alguna relación cercana a causa de un préstamo no cumplido?

Karla Bayly

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Ir a una venta nocturna pensando que va a ir uno a “ahorrar” es mentirse a uno mismo. Para algunas personas, ir a una venta nocturna es igual a ir a gastar lo que no se sabe si se podrá pagar, en artículos que no siempre se necesitan.

Escribo este post desde la oscuridad de los que nunca se han desvelado comprando. Al parecer el atractivo consiste en tomar alguna(s) copa(s) de vino de cortesía y escuchar música en vivo, algo así como asesinar tu tranquilidad financiera en un estado muy festivo, eso sí.

Dado que se avecinan las ofertas de verano, he aquí algunas preguntas que te pueden ayudar a hacer de tu próxima venta nocturna un cúmulo de compras inteligentes:

  • ¿Voy a la venta nocturna porque necesito comprar algo o porque no tengo algo mejor que hacer? No se trata de ir a pasear sino de adquirir algún producto necesario bajo la premisa de aprovechar una buena oportunidad de compra.
  • Si necesito comprar algo ¿he comparado precios? ¿es ése el mejor lugar para comprar? Previo a la tan esperada cita, un comprador inteligente verificará precios en diferentes almacenes.
  • ¿Puedo conseguir éste artículo más barato en otro lugar y, además, sin desvelarme? Definitivamente el sacrificar horas de sueño deambulando por un lugar lleno de gente no es lo mío. Gastar y desvelarme esta más asociado a salir a cenar a algún lugar bonito con mi esposo en donde podamos platicar.
  • ¿Tengo un límite de gasto establecido? ¿Cómo sabré que he alcanzado dicho límite? Ir a un evento de este tipo sin un presupuesto establecido es casi como aventarse de un avión sin paracaídas. Saber la cantidad que puedo disponer para las compras y firmar con la tranquilidad de que podrá pagarse hacen de un comprador impulsivo, un consumidor preparado.
  • 20% en monedero electrónico ¿es eso una oferta o un gancho para regresar a comprar otras cosas que no necesito en la próxima venta nocturna? El dinero que no es dinero en realidad es sinónimo de esclavitud. Las tiendas te “obligan” a regresar sin darte la opción de elegir el lugar de tu próxima compra.
  • ¿Cuánto le cuesta a la tienda el vino de cortesía que los compradores se pelean? Bueno, ésta te la puedo contestar yo: cada copa que te tomas, le cuesta a la tienda, en promedio, $5 pesos. Con una inversión de $15 pesos la tienda se asegura de que el estado etílico le ayude a sus clientes consentidos a firmar con singular alegría.
  • ¿Compro lo que quiero o lo que encuentro? Mi experta en ventas nocturnas tiene un cúmulo de anécdotas divertidas  sobre el como arrebatarse un sweter con otra “dama” o encontrar un pantalón talla X entre decenas de prendas amontonadas, para terminar comprando lo que sea a un precio que no querías pagar.
  • Regalos de bodas a más meses sin intereses de lo que durará el matrimonio. Sé que es cruel, pero ésta sí es toda una anécdota de la vida real.

Una venta nocturna puede ser todo un “happening” siempre y cuando te acompañen un objetivo de compra y un presupuesto establecido. Tal vez sería interesante aprovechar las ventas nocturnas por internet.

¿Existen otras razones para ir a las ventas nocturnas?

Karla Bayly

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El desplome de los imperios automotrices ha lesionado la confianza de los consumidores a nivel mundial. No importan las muchas promesas que el CEO de GM México realice acerca de lo “blindada” que la empresa esta en nuestro país, lo cierto es que, en las agencias distribuidoras de ésta y otras marcas, los clientes brillan por su ausencia.

Sin embargo en la mente del consumidor pueden estar rondando dos palabras: “oportunidad” y “posibilidad”. Lo cierto es que los precios de automóviles han venido en descenso y cada vez parece más fácil obtener un crédito automotriz. También es probable que haya llegado el momento de adquirir un primer auto o cambiar el actual. Para aquellos que cuentan con algún ahorro tal vez exista la posibilidad de salir a conquistar las avenidas con un auto último modelo. Así que ¿es momento de comprar el auto de tus sueños?

Como proyecto de clase, pedí a mis alumnos de “Evaluación de Proyectos de Inversión” que acudieran a las diferentes agencias de la ciudad a buscar su auto ideal y evaluaran el comprarlo dando el mínimo requerido de enganche y pagando el resto en mensualidades vs. tomar el monto de la mensualidad calculada por el vendedor e invertir dicho monto en algún instrumento de corto plazo hasta ahorrar el 50% del precio de venta.

La finalidad del ejercicio era comparar alternativas posponiendo la compra y encontrar la cantidad que ahorrarían vía intereses así como el número de meses que tendrían que “reprimir” el deseo de manejar el auto soñado. Este es un ejemplo:

    Martha “soñó” con un Beetle de VW cuyo precio es de $244,621, a 60 meses con una mensualidad de $4,784. Encontró que si depositaba esa cantidad a un interés de 8% y ahorraba durante 13 meses (en otras palabras, se aguantaba las ganas del coche por poco más de un año) podría pagar el auto en 34 mensualidades (en lugar de 60) y ahorraría $62,190 pesos de intereses, ¡lo que representa una cuarta parte del coche!

Al entregar los resultados de la tarea, el 100% de mis alumnos eligieron posponer su compra una vez que calcularon el costo de “sucumbir” a la atractiva oferta del mínimo enganche. ¿Necesitas ser un experto(a) haciendo números para evaluar una compra a crédito? ¡De ninguna manera! Solo debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Algunas personas caen en la trampa de pensar que el dinero que tienen cubrirá un mayor porcentaje del valor del auto pero no toman en cuenta los costos ocultos (seguro, costo de apertura del crédito, alarmas adicionales, equipo no incluido, tenencia, etc.) que tendrán que pagar de contado haciendo con ésto que las mensualidades sean más altas. No conozco a nadie que se haya atrevido a decir “no, gracias” y terminan saliendo con un “super coche” pero también con una “super deuda”
  • Si la mensualidad que el vendedor te calcule te parece excesiva como ahorro, digamos que te dicen $5,000 pero no vas a comprar el auto sino a ahorrarlos y eso te parece una fortuna o sientes que no lo vas a poder ahorrar, entonces éste no es el momento de comprar el auto de tus sueños sino el de tus pesadillas. Tarde o temprano la “novedad” del coche va a pasar y tú vas a terminar ahorcado con la deuda.
  • Regla de Oro: A mayor plazo, mayor interés. Mientras más te tardes en liquidar el coche, mayor será la cantidad de dinero que estarás tirando prácticamente a la basura.
  • Así como los autos tienen bolsas de aire para minimizar las lesiones en caso de impacto, tu cuenta de banco también necesitará una bolsa de aire de, al menos, el monto del deducible del seguro. En caso de tener un percance, el monto del deducible debe salir de tu cuenta de emergencias y no de tu tarjeta de crédito. Es muy triste ver un flamante auto nuevo con tremenda abolladura que el no-tan-flamante conductor es incapaz de pagar ¿no lo crees?

El momento para comprar el auto de tus sueños depende de ti. Si has ahorrado una buena parte del valor del auto y encuentras un buen precio, adelante. Pero si estás cediendo a la tentación del enganche mínimo te recomiendo hacer el ejercicio de calcular lo que terminarás pagando de intereses y lo que esa deuda puede representar para tus finanzas personales.

¿Es para ti momento de comprar el auto de tus sueños?

Karla Bayly

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¿Debería nuestra tarjeta de crédito definir nuestra personalidad? Al parecer hay personas que opinan que es correcta tal aseveración según un estudio realizado por Banca Serfín (ahora Santander).

Según este estudio sobre hábitos de uso de tarjeta de crédito, los usuarios prefieren pagar una comida cara con su plástico de American Express en lugar de hacerlo con una tarjeta Ligth, ésta última la dejan para el anónimato que produce la fila del supermercado, por ejemplo. Para aquellos que son “totaleros” (los que pagan el total de sus compras mensuales) lo anterior no representaría ningún problema, pero ¿qué pasa con los que hacen “bloff” a cambio de pagar un dineral de intereses?

Recuerdo también el comentario de cierta deudora de tarjetas de crédito sobre lo importante que se sentía cada vez que firmaba con su plástico doradito… Confieso que sentí pena ajena por alguien que necesita poner su valor como persona en el color de una tarjeta y también agradecí el hecho de nunca haber pagado con mi tarjeta “barata” en su presencia ¿habría pensado que yo no valía tanto? ¿se habría negado a volver a comer conmigo?

Así que revisando el comparativo de tarjetas de crédito que proporciona la Condusef me propuse encontrar los rasgos de personalidad necesarios para el poseedor de los siguientes plásticos:

American Express: Si usted pensaba que es la marca exclusiva de los poderosos y adinerados lamento informarle que ha vivido en un error. Las tarjetas American Express “solamente” cargan un interés del 41.36% y de acuerdo al tipo de plástico el CAT (costo total anual) oscila entre en 56.25% y 56.89% (la Platino es la más barata con un CAT de 32.59%). Si añadimos el hecho de que esta tarjeta es rechazada en la mitad de establecimientos que usted frecuenta, entonces no podrá mostrar su estatus tan fácilmente, a menos claro, que se pelee a gritos con la pobre empleada, que no tiene nada que ver con la decisión de aceptar o no la tarjeta, haciéndole ver lo “piojoso” que es el establecimiento. Desafortunadamente éste es un caso de la vida real que no precisamente demuestra la “clase” del/la tarjetahabiente. ¿Viaja usted mucho y sabe como administrar sus millas? Felicidades, tiene el plástico correcto. Solamente le recomendamos que pague totalmente sus compras pues le sale muy caro pagar boletos de avíon vía intereses del 56%

Santander: Con excepción del plástico ligth, los usuarios de Santander nos “gritan” lo desprendidos que pueden ser con su dinero pues aceptan pagar CATs que varian entre 81.66% y 83.23%. No por nada este banco ha sido el menos afligido por la crisis actual en nuestro país. Cualquier negocio soñaría con tener clientes como usted ¡Felicidades!

Banorte: De ahora en adelante buscaré sabios consejos de todo aquel que pague sus compras con Banorte Fácil pues esta tarjeta resulta ser el plástico más barato con un CAT de 23.69% y una comisión anual de tan solo 120 pesitos. Mi estimado tarjetahabiente: no deje que nadie le mire feo de ahora en adelante. Mejor mírelos usted a ellos y deles su más tierna mirada de compasión cuando los vea sacar sus tarjetas de más de 60% de interés.

BanCoppel: A usted, ni como ayudarlo ¿cree que es importante porque no le duele regalar su dinero? Lamento informarle que en este blog usted entra en la categoría de INCULTOS FINANCIEROS. Seguramente le “ensartaron” la tarjeta cuando quiso comprar unos pantalones a 120 meses sin intereses y de ahí felizmente recorrió toda la tienda comprometiéndose a pagar un 104.98% de intereses por el resto de sus compras. Por lo que más quiera, busque un crédito más barato, transfiera su saldo, rompa este plástico en miles de pedacitos y nunca, nunca pero NUNCA vuelva a solicitar otro crédito sin antes pasar de visita a este blog.

Una tarjeta de crédito es un plástico que nos libra de cargar efectivo. No importa el colorcito o la marca, es dinero que tendremos que pagar de regreso con un interés. No debemos dejar que ningún mercadólogo nos meta en la cabeza que valemos más o menos por el color del plástico que usamos.

Las tarjetas de crédito no son malas, lo malo es no saber manejar el crédito.

Feliz fin de semana y por favor: mucho ojo con los intereses de sus tarjetas!!

Karla Bayly

*Los cálculos fueron realizados sobre la base de una deuda de $100,000. El CAT (Costo Anual Total) puede variar de acuerdo al monto adeudado y no refleja las compras realizadas a meses sin intereses. Si deseas consultar para otra tarjeta da click aquí

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Hace algunos días, mis amigas de Las Tres y un Cuarto comentaron sobre el lanzamiento de zapatos especializados para “cazar hombres” los cuales cuentan con un diseño especial para estimular la producción de feromonas y, gracias a su efecto, lograr que más de un incauto caiga como esclavo a nuestros pies.

La divertida discusión derivó en nuestra preocupación sobre meter nuestro mexicanísimo pie de tamal en un zapato diseñado para pies de princesa y es que, una vez comprada la ilusión de la seducción (si bien no la realidad), más de una fémina mexicana optará por andar como “pollo espinado” pero eso sí, muy seductora.

Reza un dicho popular “algunos nunca estan a gusto con lo que tienen” y parece que el dicho aplica más que perfectamente en un país que ostenta el segundo lugar en número de cirugías plásticas cada año, así que ¿quién dijo crisis?

Al parecer, las mexicanas (y un creciente número de mexicanos) hemos comprado la idea de estar feítos y desproporcionados, ya que nuestro típico “mexican-body” no ocupa las portadas de las muchas revistas importadas que consumimos y por supuesto Versace y Channel no diseñan pensando en nuestro cuerpo, pero sí en nuestras carteras.

Si ya estas harta(o) de no ajustar a la perfección en ese lindo atuendo de diseñador (firmado a meses sin intereses), Ixe tiene el producto ideal para tí, se llama Matices y es un crédito diseñado para ayudarte a financiar cualquier tratamiento o cirugía para “mejorar” tu imagen personal.

Pensando en el rediseño de mi empeine alto (también conocido como pie de tamal) y de paso todo un servicio integral de hojalatería para este maltratado cuerpo que aún ostenta el recuerdo de dos embarazos, calculé un costo de $150,000 que incluye honorarios del médico, hospitalización, materiales y gastos de apertura del crédito. Quizá parezca caro, pero no se trata de ponerse en manos del Dr. Del Villar ¿o sí?

El resultado es un préstamo a 36 meses con una mensualidad de $7,138 y casi 70% de intereses. En ese momento la idea de pasar los siguientes tres años de mi vida amarrada a Matices ya no me pareció tan atractiva. Por otra parte tengo la sensación de que muchas de las personas que toman la vía rápida para modelar el cuerpo caen en dos diferentes categorías: a) quienes siguen consumiendo fritangas en igual proporción y frecuencia y que pronto dan al traste con la cirugía b) quienes se obsesionan y no pueden parar, también conocido como el síndrome Michael Jackson (Q.E.P.D.).

Mi espíritu materialista me dice que si meto esos $7,138 pesitos mensuales como una subcuenta de mi plan de retiro durante los próximos tres años podré ahorrar algo cercano a los $300,000 (siempre existe el riesgo de no lograrlo pues mi perfil es de riesgo, pero también la cirugía lleva cierto riesgo, creo yo). Con ese dinero en mente me acabo de convencer de que mis zapatitos flexi quizá no despierten las pasiones de mi marido, pero los 30 minutos de caminata diaria y sesiones intensivas de abdominales quizá si puedan tener cierto efecto 🙂

¿Cambiarías tu “mexican-body”?

Karla Bayly

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Este viernes parecía un viernes cualquiera en la vida de Miguel. Despertó a las 6:00 am, ayudó a su esposa a preparar el desayuno de sus tres hijos. Después de algunos contratiempos, salió de casa a las 7:30am y logró depositar a sus dos hijos mayores apenas a tiempo antes de dirigirse a su trabajo en donde diariamente “checaba tarjeta” a las 8:00 am

Dado que era viernes, se permitió “el lujo” de comer en el puesto que “Doña Cochambres”  tiene instalado fuera de la fábrica. Una vez satisfecho su apetito y fumado el cigarro de rigor, se dispuso a retornar a sus actividades para encontrarse con que el acceso a su lugar de trabajo le fue denegado. El vigilante de la entrada le indicó que había sido despedido y que podía pasar a recoger sus pertenencias personales y su cheque de liquidación con al área de recursos humanos.

A pesar de ser uno de los mejores colaboradores de su área, Miguel fué cesado de su trabajó por “una actitud negativa y contaminante hacia la empresa”, según consta en las actas de la organización.

Miguel comenta que la empresa tiene una política de contratos eventuales que impide tener acceso a prestaciones a los trabajadores. Después de asesorarse con un vecino, descubrió la manera de conseguir el contrato definitivo utilizando a su favor los fallos administrativos del departamento de recursos humanos ¿resultado? Logró firmar un contrato de planta asegurando, en ese momento, que no podría ser despedido dados, tanto sus antecedentes laborales, como la necesidad de la empresa de mantener un expediente limpio ante la junta de conciliación y arbitraje del estado.

Aunque el trabajo de Miguel sobrepasaba los estándares del departamento, éste fue despedido por enviar al resto de los empleados un correo eléctronico donde Miguel se jactaba de “su astucia” e invitaba a todos en la empresa a seguir sus pasos para lograr un contrato definitivo…

Dada la seriedad de la ofensa y la evidencia presentada por la empresa, el contrato de Miguel fue rescindido y no se le otorgó liquidación alguna. Sobra decir que no podrá contar con referencias laborales y, a la mitad del 2009, cuando el empleo en su estado es extremadamente escaso y no parece fácil la posibilidad de obtener un nuevo empleo en el corto plazo, nuestro amigo Miguel ha perdido un empleo que le capacitaba y le otrogaba amplias posibilidades de crecimiento. Miguel no cuenta con ningún ahorro familiar y sus tarjetas de crédito están al tope…

Durante este fin de semana no he podido dejar de pensar en Miguel y la forma en que tendría que explicar a su esposa e hijos que fue despedido. La familia enfrenta actualmente serias restricciones para hacer frente a los pagos míninos de las tajertas de crédito y aún no ha podido reunir el monto de inscripciones a la escuela de sus tres hijos.

En lo que a mi respecta, creo que las políticas de la empresa entran en mi categoría de “piojosas”  y comprendo perfectamente que haya empleados con la necesidad de inconformarse. Admiro la iniciativa de Miguel al trabajar en investigar como sortear tales restricciones, pero me parece extremandamente incorrecto el haber utilizado el correo electrónico de la empresa para obtener cierta cuota de reconocimiento disfrazada de una necesidad de “asesorar” a sus colaboradores.

¿Cuándo hacemos hara-kiri a nuestras finanzas personales?

Asesinamos a nuestra economía cuando actuamos sin pensar en las consecuencias de nuestros actos. Firmar esa pantalla plana sin comparar precios ni costo del crédito, sacar la tarjeta a las 3:00 am en el antro acompañada del “yo invito” , ir de “paseo” al centro comercial cuando nos ataca “la depre”  y envolvernos en la bandera nacional y hacerle al “niño héroe” cuando algo nos re-patea en el trabajo, es hacerle hara-kiri a nuestras finanzas personales.

No tenemos que aceptar lo que nos sucede, pero tampoco basta con ser un “costal de quejumbres” ni clonarnos con cualquier líder sindical. Las quejas no nos llevan a un estado de tranquilidad financiera. Actuemos pensando en la razón por la que ahí nos encontramos y la forma de sentirnos cómodos con ella.

Lograremos nuestra libertad financiera en la medida en que seamos capaces de establecer límites y visualizar las consecuencias de nuestros actos. Al igual que con las tarjetas de crédito, NADIE, sino nosotros mismos nos ponemos en esa posición. Si nos invitan a jugar “Turista” o “Maratón” escoger el color de nuestra ficha implica que aceptamos las reglas del juego. Sucede exactamente lo mismo al aceptar un empleo o firmar una tarjeta de crédito.

¿Quién salió ganón en este caso?

El subgerente de recursos humanos que consiguió la copia del e-mail de Miguel y empleó dos horas de su tiempo libre delineando una nueva política para la empresa que evitará que más empleados obtengan la planta gracias a “huecos” en el control administrarivo de la empresa. Como dirían por ahí: “nadie sabe para quien trabaja”

Karla Bayly

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Casi me desmayo cuando me doy cuenta de que ya estamos en Junio ¡Qué necedad tiene el tiempo de pasar tan rápido cuando uno tiene tantas cosas por hacer!

¿Qué es una exageración comenzar a pensar en el 2010? ¡De ninguna manera! Te invito formalmente a tomar un momento y escoger entre planear tu año el 31 de diciembre, después de algunos brindis que probablemente nublen la memoria, comiendo uvas a toda prisa y tratando de reunir doce propósitos que parezcan lo suficientemente retantes y motivadores ¿complicado verdad?

¿Qué pasaría si desde hoy comenzamos a planear lo que haremos para que el próximo año sea diferente, particularmente con respecto a nuestras finanzas? ¿Quieres una primera idea?

Líbrate de la cuesta de enero

Imagina un año donde Enero no sea un enorme dolor de cabeza. Un año en que, una vez pasada la euforia de los festejos, no sientas terror cuando veas llegar el recibo de teléfono, luz, renta, etc. Siente la emoción de consultar tu saldo en el banco y encontrar que tu aguinaldo duerme ahí el sueño de los justos o que, de no estar, es porque fue utilizado para algún proyecto importante para ti y tu familia y no gastado en… ¿en qué? así es… algo que seis meses después no podrás recordar.

¿Cuál es el primer paso? Presupuesta HOY tu lista de regalos navideños. Si alguna vez has firmado tus compras navideñas a meses sin intereses, entonces sabes lo que es estar pagando regalos en junio 😦 ¿por que no hacer un moviento inverso este año?

El proceso resulta de lo más sencillo:

a) Responde ¿quiénes son las personas verdaderamente importantes para ti? En esta lista incluye a esas personas por quienes estarías dispuesto(a) a dejar de comprar café boutique, sacrificar alguna comida fuera de casa o lavar tu coche algunas veces y con eso ahorrar para sus regalos. En mi caso esta lista incluye a mis hijos, esposo y círculo VIP.

b) Asigna una cantidad de dinero (lo que te gastarías en el regalo) de cada una de esas personas importantes y haz una lista de tres a cinco opciones de regalo que se encuentren dentro de ese presupuesto. De esta manera asegurás un regalo que realmente va a gustar y te librarás de las presiones consumistas de la temporada navideña.

c) Ahora suma el total de regalos (dinero) que quieras dar en la próxima navidad y busca opciones realistas para lograr ahorrarlo. Es importante que sean pequeños “sacrificios” de ahorro que realmente puedas hacer, no se trata de dejar de ir al médico o no pagar el teléfono pero si de ahorrar luz, gastar menos gasolina, lavar tu coche los sábados por la mañana, dejar de comer fuera una vez al mes, en fin, aquellas cosas que puedes controlar y que valen la pena al compararlo con el gusto que te dará regalar ese esfuerzo. Si la cantidad parece inalcanzable o la persona no te motiva lo suficiente, es señal de que quizá puedas disminuir la cantidad a invertir en el regalo o que puedes eliminar a esa persona de tu lista VIP.

d) Una vez que tienes tu lista y un presupuesto, puedes “cazar” las oportunidades. Si sabes que vas a regalar una lámpara de escritorio, un buen vino o un rompecabezas, por ejemplo, puedes estar alerta a encontrar el mejor precio comparando opciones con tiempo. Recuerdo lo espantoso que es pasar un 23 de diciembre en un centro comercial full de gente, mercancía aventada, ninguna oferta y terminas comprando cualquier cosa a cualquier precio con tal de finalizar el martirio. ¿Resultado? Cuentonononón en Enero.

e) ¿Qué hacer con las personas que no estuvieron en tu lista VIP? Escribe sus nombres y visualiza sus caras. Ahora, mientras repasas uno a uno, pregúntate ¿vale la pena ser víctima del acoso de los cobradores por darle un regalo a: mi jefe, mi vecina, la tía Euclides? ¿Realmente el primo-segundo Juanito apreciará tu gastritis cuando estés sentado a las 3 AM tratando de encontrar la manera de completar tus pagos mínimos? ¿Quedar bien con esta persona compensará mi sufrimiento y el de mi familia? Si la respuesta es positiva, mueve a esa persona a la lista VIP. Si la respuesta es negativa, tienes seis meses para aprender a hornear galletitas, hacer unas bonitas tarjetas navideñas, grabar un CD con tus mejores canciones y regalar a las personas en tu lista NO-VIP un lindo detalle navideño.

Te aseguro que, siguiendo estos pasos, lograrás iniciar el 2010 con una sonrisa. El método funciona mucho mejor si todos en la familia realizan el esfuerzo, pues es un poco injusto dejar fuera a tu tía Euclides cuando el tío Pancracio (de tu familia política) reciba un regalazo, así que comenta y vende este proyecto como la mejor manera de comenzar el próximo año como una Familia Financieramente Inteligente.

Karla Bayly

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