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Posts Tagged ‘Crisis’

Si eres parte del enorme sector de la población que durante el último año ha visto disminuidos sus ingresos y no pierde oportunidad para lamentarse sobre la mala situación económica que atravieza la familia, tal vez te ayude el comparar tus pérdidas en términos relativos.

Imagina que eres miembro de la familia propietaria de la segunda cadena de autoservicios más importante de México y, mientras vacacionas en alguna isla paradisiaca, o estás a la mitad de un reñido campeonato de golf o quizá de compras en la 5ta. Avenida en Nueva York, recibes la llamada de alguno de tus futuros ex-amigos para preguntarte si estás al tanto de que tu fortuna acaba de perder el 90% de su valor ¡¡UPSSS!!

Si el glamour es lo tuyo, entonces visualiza a tu operada, frágil y blanqueda persona ante un tropel de abogados, quienes te informan que, gracias a tus malas inversiones e incontrolable nivel de “compritis”, tienes que dejar tu parque de diversiones privado (el cual será rematado para tratar de disminuir tus deudas) y tienes que mudarte a una “modesta” mansión alquilada.

Según el informe anual sobre riqueza en el mundo (2009 world wealth report) elaborado por Merrill Lynch y Capgemini, los adinerados del mundo vieron disminuida su riqueza duranre 2008, en promedio, en 19.5%, mientras que los más afectados fueron los millonario rusos, quienes perdieron hasta el 70% de sus fortunas.

Mi punto es: no importa tu nivel de ingresos, ni lo que para tí se considere riqueza, el dinero no es eterno. Ante una mala estrategia financiera, el despilfarro de tus ingresos y el poco cuidado para administrar el fruto de tu trabajo, no hay dólares, euros o pesitos que rindan.

Creo que no existe un nivel de “riqueza” que nos garantice la protección absoluta. He escuchado a más de una persona suspirar acerca de lo feliz que sería “si fuera rico” como si el dinero fuese lo único que pudiera garantizarnos la felicidad y no la salud o el amor de nuestra familia.

Enfocarnos en lo mal que la pasamos cuando falta el dinero nos hace ver solo un árbol y no todo el bosque. El dinero juega un papel fundamental para asegurarnos tranquilidad financiera, pues compra casa y comida, pero es un error colocarlo en el centro de nuestra vida.

Una sana relación con “don dinero” nos permite ser responsables de administrar nuestra riqueza, no importa que esta riqueza se componga de $1,000 ó $1,000,000. ¿Ganar 10 veces más tu ingreso actual te protegerá del sufrimiento? Según lo que demuestra la experiencia de los muchos “nuevos pobres” del mundo, los ricos también lloran.

¿Qué podemos hacer al respecto? Dejar de enfocarnos en las pérdidas y en lo que NO QUEREMOS para cambiar nuestra atención hacia lo que SI DESEAMOS nos abrirá para apreciar lo que tenemos y encontrar opciones para protegerlo. En coaching ésto se conoce como realizar un cambio de perspectiva y cuando lo intentamos encontramos resultados realmente asombrosos. ¿Estás listo(a) para dejar de llorar?

Karla Bayly

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Te invito a formar parte del taller: ¿Cómo poner en orden mi dinero?

Diapositiva1

23 y 25 de junio
19 a 21 horas
informes@karlabayly.com

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En un primer post sobre cómo incrementar nuestros ingresos cuando lo que estamos generando no alcanza a cubrir nuestras necesidades <da click aqui> hablé acerca de la oportunidad que se nos presenta para ser creativos y dar rienda suelta a nuevas ideas, pasiones y experiencias que hemos acumulado a lo largo de los años y así tratar de generar un ingreso adicional.

No había regresado a escribir sobre la forma de realizar este proyecto aunque ayer, al visitar el sitio de Blog y Lana donde So presenta información sobre los financiamientos disponibles para quien planea iniciar un negocio tuve una regresión hacia lo que no debemos hacer <da click aqui> y la gran oportunidad que representa acercarse al modelo de Incubadoras de Empresa que la Secretaria de Economía pone a disposición de futuros empresarios a través de gobiernos estatales y universidades.

Creo que este modelo es una oportunidad para todos aquellos que no nacimos en familias empresarias y, por lo tanto, no tuvimos experiencia de “vida real” antes de salir a arriesgar nuestro dinero, nuestro tiempo y, para ser sinceros, hasta la autoestima, porque cuesta mucho trabajo contarle a la gente las metidotas de pata que uno dió cuando andaba queriéndola hacer de empresario(a).

Aclaro que yo no estoy inscrita actualmente a la incubadora (aunque tengo una idea que quiero inscribir :-)) pero tengo la oportunidad de colaborar de cerca con personas involucradas en el proceso y a través de los participantes de mis clases he recibido testimonios muy valiosos acerca de la ventaja de pertencer al modelo.

¿Cómo funcionan las incubadoras de empresa?

A través del modelo de incubación las personas acercan su idea de negocio o negocio en marcha y la universidad da soporte asesorando la creación de un plan de negocios a través de cursos, tutorías y asesorías. Las incubadoras cuentan también con información acerca de financiamientos y en algunos casos facilitan un espacio físico, infraestructura y servicios de apoyo para establecer la empresa mientras ésta genere utilidades y pueda soportar los costos de establecer su oficina.

¿Funcionan igual todos los modelos? Cada universidad o dependencia, de acuerdo a sus recursos y estrategia de impacto social puede variar su modelo aunque la escencia es la misma, proporcionar asesoría y apoyo de nivel profesional a un precio subsidiado por la Secretaría de Economía.

¿Dónde esta el riesgo? Básicamente podemos decir que el riesgo esta en el “empresario-to-be” ¿por que?

Primera restricción-Las personas no se acercan porque creen que es solo para estudiantes o egresados de determinada universidad. Lo cual es falso pues se encuentra abierto para todo público.

Segunda restricción-La inscripción a la incubadora puede tener cierto costo, el cual es una mínima parte del servcio que obtendrán y, en caso de que la idea no prospere, es insignificante contra lo que hubiera costado montar un negocio destinado a no prosperar.

Tercera restricción-Hay personas que abandonan el proyecto durante el proceso. Creo que es mejor abandonar cuando todo lo que tienes son 20 hojas tecleadas en word que cuando tienes 20 cajas de inventario ¿no lo crees?

¿Hay que trabajar? Si. Nadie va a montar el negocio por ti. ¿Es fácil? Tan fácil como comenzar algo que nunca has hecho pero con la ventaja de que hay un equipo de expertos a tu lado ¿Vale la pena? Depende de ti.

Si quieres saber más sobre este modelo puedes visitar la página de la Secretaría de Economía  y, aunque suena a comercial, te recomiendo visitar la página del Tec de Monterrey Campus Querétaro  donde tendrás acceso a un directorio de empresas que forman parte de la iniciativa y que mejor que acercarse a quienes ya han pasado por el proceso y pueden proporcionar información de primera mano.

Si no estas en México, te recomiendo que aún así visites los sitios y con una idea más clara acerca de cómo funcionan las incubadoras puedas buscar modelos o esquemas parecidos en tu país.

Recuerda que la desinformación es enemiga de tus finanzas personales.

Karla Bayly

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Lo que ganas no te alcanza, las tarjetas de crédito gritan de dolor cada vez que ven una caja registradora, ya recortaste tus gastos al mínimo y aún así las deudas te acosan y no recuerdas cuando fue la última vez que dormiste “a pierna suelta”, así que cada día te preguntas:

¿Son los bienes para remediar los males?

Deshacernos de una propiedad reduciendo nuestro patrimonio es una de las opciones más radicales para hacer frente a una crisis de sobreendeudamiento.

Desafortunadamente existen muchas historias de personas que sacrificaron el producto de muchos años de trabajo solamente para encontrarse poco tiempo después en una situación aún más crítica. Algunas recomendaciones para quienes están evaluando esta opción son:

Seamos realistas. Antes de vender nada, debemos buscar cual es su valor REAL. El precio de venta no es lo que nos costó, ni lo que quisiéramos obtener, ni lo que cuesta algo similar. Para fijar el precio de venta lo mejor es pagar por un avalúo que nos ayude a fijar el precio correcto y más tarde se convierta en una herramienta de venta ante el posible comprador.

Una vez descontados los impuestos y gastos inherentes a la venta, el producto de la venta debe cubrir el total o gran parte del adeudo, de lo contrario solo estaremos abonando intereses y no tardaremos en estar metidos de nuevo en una crisis.

Seamos veloces. Piensa en esas casas con una manta eterna que dice “en venta por el propietario” Los meses pasan y lo único que esa manta en realidad quiere decir es:

a) están pidiendo mucho dinero,

b) si el propietario no quiere pagar una comisión por la venta, entonces probablemente se este ahorrando también las reparaciones, mantenimiento, predial, etc.

c) algo malo debe de tener.

Actualmente el mercado de compra-venta de inmuebles se encuentra deprimido por lo que la venta puede tomar un año o más según los expertos, mientras los intereses de la deuda siguen creciendo en un peligroso efecto de bola de nieve.

Acelerar el proceso dependerá de ofrecer un precio atractivo, resaltar los beneficios de la propiedad sobre otras en la zona y contar con una buena asesoría para la venta.

Seamos inteligentes al elegir un asesor de bienes raíces. No pongas la venta en exclusividad en manos de cualquiera y mucho menos de vendedores “patito” que van a cobrar la misma comisión que una buena agencia pero no tienen la misma red de contactos. El pago de la comisión no incluye solamente el que alguien estará mostrando la propiedad, sino que ésta va a ser “boletinada” en otras sucursales, anunciada en medios especializados y será parte del portafolio de distintos vendedores con la capacidad de “endulzar” el oído a los futuros propietarios.

En caso de no querer pagar una comisión por la venta, asumiremos que aceptamos un trabajo de tiempo completo con disponibilidad absoluta para mostrar la propiedad, responder preguntas, realizar tramitología, pagar publicidad en medios impresos y electrónicos y hacernos cargo de la limpieza constante de la propiedad.

No olvidemos el factor emocional. Comprar una casa es la compra con mayor carga emocional para el ser humano. No se trata de comprar ladrillos y ventanas sino: tranquilidad, comodidad, etc.

Como vendedor ¿qué puedes incluir a tu oferta que apele a estos sentimientos? Información clara, papeles en regla, invertir un poco en hacer que la casa se “sienta” habitable. No hay nada peor que perder el tiempo visitando casas que parecen cuevas o están sucias y averiadas.

Los desarrolladores de vivienda dominan el truco de “enamorar” a los clientes con casas-muestra de ensueño. Tal vez no hagamos lo mismo pero sí trataremos de mostrar un lugar limpio y funcional.

Hagamos cuentas. Una vez realizada la transacción el notario retendrá el impuesto sobre el producto de la venta. De existir una hipoteca se tendrá que saldar el adeudo y una vez descontados los gastos procederemos a liquidar otras deudas (por favor, nada de correr a la playa hasta asegurarnos de que podemos hacer frente a este gasto)

Reflexionemos sobre lo aprendido. Deshacernos de una propiedad, producto de años de esfuerzo, para liquidar deudas debe ser lección de una sola vez. A menos que seas amante de la adrenalina o te llames Donald Trump, quizá sea necesario revisar cuáles fueron las razones que nos orillaron a esta situación y proponernos alejarnos de este patrón de endeudamiento para no volver a pasar por una situación similar jamás.

Karla Bayly

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Cuando planeamos una estrategia financiera para el largo plazo, desearíamos poder contar con todos los elementos que nos proporcionen la tranquilidad a futuro. Sin embargo, existirán ocasiones en las cuales sea necesario establecer prioridades y quizá haya que tomar algunas decisiones difíciles.

¿Qué hacer si mi presupuesto me obliga a decidir entre hacer un ahorro para mi retiro o pagar la educación de mis hijos? La respuesta parece sencilla, pues la mayoría de personas aseguran preferir ahorrar para pagar la educación de sus hijos vs. procurarse un plan de retiro.

Detrás de esta decisión, consideramos que, en un escenario donde es difícil destinar una cantidad fija al ahorro, la prioridad suelen ser nuestros hijos sin pensarlo demasiado. Además de que puede ser difícil ponerse uno mismo como prioridad, especialmente las que somos mamás corazón de pollo y encima programadas genéticamente para aventarnos de cabeza en un abismo con tal de hacerles la vida más llevadera a nuestros retoños :-).

Influye también cierta aversión a pensar en el laaarrrgo plazo que falta para convertirnos en adultos mayores, y es una imagen que no nos gusta tener en la cabeza. Sin embargo, pregúntenle a cualquier padre de recién nacido, que tal se verá su retoño portando una toga y birrete. Definitivamente es mucho más agradable la segunda imagen ¿cierto?

En nuestro caso (mi esposo y yo), las turbulencias de la economía nos pusieron a considerar seriamente entre supender los planes para el retiro o los de educación. Después de darle algunas vueltas, y creánme que no fue una decisión sencilla, decidimos poner en pausa los planes de educación y éstas fueron nuestras razones:

-Cuando nuestros hijos tengan edad para asistir a la universidad, nosotros andaremos llegando a los 50’s, una edad aún productiva en donde podremos estar generando ingresos.  No será así si llegamos a los 65 o 70 años y no tenemos ni para la pomadita anti-reumas.

-Hoy en día existen, y sin duda seguirán existiendo, las becas y financiamientos educativos. En mi caso hice uso de una combinación de ambas opciones para pagar mi educación y no voy a mentir deciendo que me fascinó pagar créditos educativos, pero soy honesta al decir que el esfuerzo me hizo valorar mucho más cada título que recibí.

-No hay créditos ni becas para la adultez en plenitud.

-Prefiero no pensar en esta, pero siempre existe la opción de que mis hijos salgan trovadores y decidan no ir a la universidad. Mientras tanto, a menos de que Michael Jackson nos haga un huequito en su congelador, no hay manera de que mi esposo y yo evitemos el paso de los años.

-Si alguien tuviese que elegir entre pagarse la universidad, conseguir una beca o asistir a una universidad pública por cinco años, contra hacerse cargo de los gastos médicos y de sustento de sus padres por un tiempo indefinido… ¿qué opción creen que eligiría?

Karla Bayly

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De acuerdo, ya estoy ahorrando. He sacrificado el café boutique de cada mañana, desconecto los aparatos eléctricos antes de ir a la cama, uso el celular solo para emergencias y, aún así, el fantasma de la recesión me esta pisando los talones… Entonces quizá es tiempo de balancear la ecuación y ganar más dinero.

Una de las formas más recomendadas por los gurús para resolver esta cuestión consiste en generar ingresos pasivos mediante inversiones, ya sean en bienes raíces o bolsa. Las anteriores pueden ser excelentes opciones, pero lo cierto es que requieren de capital inicial que tal vez no este hoy en mi cuenta de cheques. Esta serie de posts trata de encontrar la manera de generar esos ingresos adicionales que más tarde se convertirán en el capital para invertir.

Antes de continuar creo conveniente contestar las siguientes preguntas:

    • ¿Cuáles serán los beneficios de ganar más dinero?
    • y

    • ¿Qué estoy dispuesto(a) a dar a cambio?

Tener muy claros los beneficios y el costo asociado me ayudarán a enfocarme e ir tras el objetivo, no perder el tiempo ni hacerle perder el tiempo a quien pueda ayudar ¿Por qué digo esto? ¡Porque nada es gratis en esta vida! Tratar de incrementar nuestros ingresos requerirá un esfuerzo adicional.

Existen personas que viven quejándose de la mala situación económica por la que pasan y cuando se les presenta la oportunidad de trabajar tiempo extra o inscribirse a un nuevo curso que implique sacrificar tiempo de ocio o destinar alguna cantidad de dinero, simplemente “abandonan la misión” Veámoslo de esta manera, antes de cosechar hay que sembrar, y sembrar cuesta trabajo.

Ahora bien, el siguiente paso consiste en enlazar mis habilidades y conocimientos con lo que el mercado necesita. El hecho de que la recesión haya puesto en jaque a muchas empresas establecidas es una excelente oportunidad para iniciarse en los negocios ¿no me crees? Piensa en las personas que han dejado de asistir a clases extraescolares o gimnasios porque no pueden pagarlo pero desean continuar. Si me gusta hacer ejercicio y tengo buena condición física, puedo asistir a un seminario de formación de instructores y comenzar a enseñar en un parque cerca de casa. Lo mismo aplica si hablo otro idioma, cocino muy bien, tengo experiencia en manualidades o cierta facilidad para el arreglo personal.

El proceso no es sencillo y los resultados pueden darse muy despacio, sin embargo lo importante es decidir tomar control sobre la situación en lugar de que la situación tome el control sobre mí.

Mas adelante continuaré sobre la forma de llevar a cabo este proceso y sus beneficios mientras tanto ¿se te ocurren formas de generar ingresos extra que se adapten a tus circunstancias?

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Claro que no es ninguna sorpresa, al mejor estilo de García Márquez en Crónica de una Muerte Anunciada en donde nunca sabremos quien tuvo la culpa ni si la hubiésemos podido evitar, sabiámos que la recesión económica tendría que llegar y que la segunda mitad del año sería mucho más difícil que la primera en cuanto a asuntos económicos, sin embargo la bendita influenza nos la dejó caer de sopetón. ¿Qué podemos hacer para combatirla?

1. Autoresponsabilizarnos por nuestra situación: Y ahora… ¿quién podrá defendernos? Opino que nosotros mismos. Prefiero ponerme manos a la obra en lugar de suspirar y vivir en el hubiera (me matan de la risa los comerciales de “estaríamos mejor con fulanito de tal”) que apelan a nuestra falta de autoresponsabilidad histórica como país y tratar de dejar todo en manos de Papá Gobierno.

2. Generar más ingresos: En asuntos de finanzas personales gran parte del “truco” esta en ahorrar y poco se habla de generar más ingresos. La recesión económica nos pone en una situación en donde la creatividad y capacidad para generar más ingresos puede mantenernos a flote e inclusive potenciarnos hacia nuevas carreras y negocios. Nosotros decidimos sentarnos a llorar (y a esperar que caigan despensas del cielo) o hacer una lista de 10 cosas que podemos intentar para ganar más dinero o ser más productivos en lo que estamos haciendo.

3. Participar en la reactivación de la economía: Aunque suene a “cliché” hay que consumir lo que nosotros producimos. Favorecer las marcas nacionales crea un círculo vituoso que nos beneficia a todos. Si planeas vacaciones de verano, este es el momento de encontrar excelentes precios en nuestro país y ayudar a sostener la industria de turismo que es la tercera fuente de ingresos del país.

4. Cuidar nuestro trabajo: Dicen que hay quien ve la tempestad y no se hinca. Este fin de semana acudí a un establecimiento de comida rápida (de los que estuvieron cerrados y sin generar dinero) en donde fui víctima de un servicio pésimo y me vendieron una tiras de pollo in-co-mi-bles. Cuando nos quejamos, los empleados hicieron cara de “me vale” y siguieron “chacoteando” acerca de lo que habían hecho en “las vacaciones”. Sobra decir que no regresaré a consumir ahí y que probablemente este sea el tipo de gente que va a vacacionar por muuuuuucho tiempo durante la recesión.

5. Aprender: Crisis han habido y crisis vendrán en el futuro. Tener unas finanzas sanas, invertir de manera responsable, ser competitivos y cuidar nuestra salud son valiosas lecciones que nos dejará el 2009. Depende de nosotros que tan preparados llegemos para la próxima ¿no te parece?

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