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Posts Tagged ‘Crédito’

¡Qué difícil es no prestar dinero! Especialmente cuando se trata de tu hermano, tus hijos o tus padres. ¿Sabes que una de las causas más citadas por la cual las personas tienen problemas con su tarjeta de crédito es porque dispusieron de dinero en efectivo para ayudar a algún familiar? Claro, el familiar salió del apuro, pero dejó colgadísimo al tarjetahabiente.

¿Prestar dinero para terminar peleando?

¿Prestar dinero para terminar peleando?

Encontré el siguiente dato en la encuesta sobre cultura financiera de la UNAM-Banamex:

Prestamos en familia

¿Cuántos de esos préstamos se recuperan? No muchos, al menos en los términos bajo los cuales se realizó la promesa de pago. Prestar dinero a un familiar equivale, en gran proporción de los casos, a regalar el dinero como condición para mantener la relación de familia intacta. Por otro lado, cobrar e intentar recuperar el dinero genera tensiones y problemas en la familia pues termina involucrando a más personas que los originales deudor-acreedor. ¿Cuántos platos se rompen y familias se desbarantan porque durante alguna celebración sale a colación el tema del préstamo no devuelto?

Cuando algún miembro de la familia ha cuidado sus finanzas, ha sido ordernado, se ha convertido en un comprador inteligente y no cede a las compras por impulso en aras de planear un futuro sin preocupaciones de tipo económico ¿Debe convertirse necesariamente en el banco a tasa 0% de toda la familia? ¿Debe alguien reprimir sus caprichos para terminar pagando los “gustitos” de alguien más? Yo creo que no.

Prestar dinero, y especialmente el que no tienes, o planeas destinar para otras cosas, te pone en una situación de desventaja y en un alto riesgo de no ver ese dinero de regreso. Piensa que ayudar a alguien a “tapar un hoyo” no garantiza que no abrirá otro en el futuro. Si se trata de darle “un empujón” también existen otras formas de proteger tu dinero:

  • Dar dinero no es garantía de ayuda, ni de amor. Recomendar a alguien para un trabajo o ayudarle a vender algo, pueden ser más significativos. Recuerda el dicho: “No me des de comer, mejor enséñame a pescar”
  • Igual que cualquier banco, tienes derecho a saber en qué se empleará el dinero y decidir si el proyecto tiene o no futuro.
  • Jamás prestes tu dinero a quien tiene problemas de adicciones o deudas de juego, mejor paga el ingreso para rehabilitación pues “tanto peca el que mata a la vaca, como quien le agrrara la pata” dirían por ahí.
  • Si tu familiar se niega a explicarte o a firmar un contrato que le oblige a devolver tu dinero ¡mejor para ti! Es la señal de que tu dinero no debe dejar tu bolsillo. Alguien que no acepte asumir un compromiso demuestra que tampoco tiene intención de cumplir su palabra. Si los bancos tienen derecho a exigir su dinero de vuelta, tú también.
  • No prestes dinero que no tienes, es decir, no pidas prestado para prestárselo a alguien más, a menos que esa persona firme un contrato bajo las mismas condiciones que tú estas firmando. Más simple, si vas a disponer de una tarjeta de crédito (solo en casos de vida o muerte, por favor), tu familiar debe comprometerse POR ESCRITO a pagar los intereses de ese préstamo. Existe claro, la posibilidad de que no cumpla con el contrato, pero al menos tendrás algo que mostrarle a la tía Euclides cuando te pregunte por que razón no invitas a su hijito a la cena de navidad en tu casa.
  • No pongas tu relación de pareja en riesgo por un préstamo familiar. Recuerda que tu esposa(o) e hijos están por encima de cualquier otro miembro de la familia. Disponer del enganche de tu casa, el ahorro de colegiaturas o cualquiera que sea la razón por la que han ahorrado juntos, en familia, sin consultarlo con ellos primero… bueno, creo que no necesito explicar las consecuencias.

Existen familias, por supuesto, donde los compromisos se aceptan y se cumplen. Cuando alguien pide dinero es porque tiene la seguridad de devolverlo ¿Qué caracteriza estos préstamos familiares? El amor y el respeto. Porque me importas cumplo el compromiso y si, por alguna razón extraordinaria no puedo pagarte, asumo las consecuencias, haciéndome responsable de pagar un interés o cualquiera que sean los términos establecidos.

Recuerda que acostumbramos darle al dinero una carga emocional, si no podemos eliminar las emociones al recibir u otorgar préstamos en familia, estaremos poniendo una carga muy pesada a la relación. Si realmente deseas ayudar, piensa si estarías dispuesto(a) a regalar ese dinero. Si la respuesta es sí, adelante.

¿Has perdido alguna relación cercana a causa de un préstamo no cumplido?

Karla Bayly

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El desplome de los imperios automotrices ha lesionado la confianza de los consumidores a nivel mundial. No importan las muchas promesas que el CEO de GM México realice acerca de lo “blindada” que la empresa esta en nuestro país, lo cierto es que, en las agencias distribuidoras de ésta y otras marcas, los clientes brillan por su ausencia.

Sin embargo en la mente del consumidor pueden estar rondando dos palabras: “oportunidad” y “posibilidad”. Lo cierto es que los precios de automóviles han venido en descenso y cada vez parece más fácil obtener un crédito automotriz. También es probable que haya llegado el momento de adquirir un primer auto o cambiar el actual. Para aquellos que cuentan con algún ahorro tal vez exista la posibilidad de salir a conquistar las avenidas con un auto último modelo. Así que ¿es momento de comprar el auto de tus sueños?

Como proyecto de clase, pedí a mis alumnos de “Evaluación de Proyectos de Inversión” que acudieran a las diferentes agencias de la ciudad a buscar su auto ideal y evaluaran el comprarlo dando el mínimo requerido de enganche y pagando el resto en mensualidades vs. tomar el monto de la mensualidad calculada por el vendedor e invertir dicho monto en algún instrumento de corto plazo hasta ahorrar el 50% del precio de venta.

La finalidad del ejercicio era comparar alternativas posponiendo la compra y encontrar la cantidad que ahorrarían vía intereses así como el número de meses que tendrían que “reprimir” el deseo de manejar el auto soñado. Este es un ejemplo:

    Martha “soñó” con un Beetle de VW cuyo precio es de $244,621, a 60 meses con una mensualidad de $4,784. Encontró que si depositaba esa cantidad a un interés de 8% y ahorraba durante 13 meses (en otras palabras, se aguantaba las ganas del coche por poco más de un año) podría pagar el auto en 34 mensualidades (en lugar de 60) y ahorraría $62,190 pesos de intereses, ¡lo que representa una cuarta parte del coche!

Al entregar los resultados de la tarea, el 100% de mis alumnos eligieron posponer su compra una vez que calcularon el costo de “sucumbir” a la atractiva oferta del mínimo enganche. ¿Necesitas ser un experto(a) haciendo números para evaluar una compra a crédito? ¡De ninguna manera! Solo debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Algunas personas caen en la trampa de pensar que el dinero que tienen cubrirá un mayor porcentaje del valor del auto pero no toman en cuenta los costos ocultos (seguro, costo de apertura del crédito, alarmas adicionales, equipo no incluido, tenencia, etc.) que tendrán que pagar de contado haciendo con ésto que las mensualidades sean más altas. No conozco a nadie que se haya atrevido a decir “no, gracias” y terminan saliendo con un “super coche” pero también con una “super deuda”
  • Si la mensualidad que el vendedor te calcule te parece excesiva como ahorro, digamos que te dicen $5,000 pero no vas a comprar el auto sino a ahorrarlos y eso te parece una fortuna o sientes que no lo vas a poder ahorrar, entonces éste no es el momento de comprar el auto de tus sueños sino el de tus pesadillas. Tarde o temprano la “novedad” del coche va a pasar y tú vas a terminar ahorcado con la deuda.
  • Regla de Oro: A mayor plazo, mayor interés. Mientras más te tardes en liquidar el coche, mayor será la cantidad de dinero que estarás tirando prácticamente a la basura.
  • Así como los autos tienen bolsas de aire para minimizar las lesiones en caso de impacto, tu cuenta de banco también necesitará una bolsa de aire de, al menos, el monto del deducible del seguro. En caso de tener un percance, el monto del deducible debe salir de tu cuenta de emergencias y no de tu tarjeta de crédito. Es muy triste ver un flamante auto nuevo con tremenda abolladura que el no-tan-flamante conductor es incapaz de pagar ¿no lo crees?

El momento para comprar el auto de tus sueños depende de ti. Si has ahorrado una buena parte del valor del auto y encuentras un buen precio, adelante. Pero si estás cediendo a la tentación del enganche mínimo te recomiendo hacer el ejercicio de calcular lo que terminarás pagando de intereses y lo que esa deuda puede representar para tus finanzas personales.

¿Es para ti momento de comprar el auto de tus sueños?

Karla Bayly

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¿Debería nuestra tarjeta de crédito definir nuestra personalidad? Al parecer hay personas que opinan que es correcta tal aseveración según un estudio realizado por Banca Serfín (ahora Santander).

Según este estudio sobre hábitos de uso de tarjeta de crédito, los usuarios prefieren pagar una comida cara con su plástico de American Express en lugar de hacerlo con una tarjeta Ligth, ésta última la dejan para el anónimato que produce la fila del supermercado, por ejemplo. Para aquellos que son “totaleros” (los que pagan el total de sus compras mensuales) lo anterior no representaría ningún problema, pero ¿qué pasa con los que hacen “bloff” a cambio de pagar un dineral de intereses?

Recuerdo también el comentario de cierta deudora de tarjetas de crédito sobre lo importante que se sentía cada vez que firmaba con su plástico doradito… Confieso que sentí pena ajena por alguien que necesita poner su valor como persona en el color de una tarjeta y también agradecí el hecho de nunca haber pagado con mi tarjeta “barata” en su presencia ¿habría pensado que yo no valía tanto? ¿se habría negado a volver a comer conmigo?

Así que revisando el comparativo de tarjetas de crédito que proporciona la Condusef me propuse encontrar los rasgos de personalidad necesarios para el poseedor de los siguientes plásticos:

American Express: Si usted pensaba que es la marca exclusiva de los poderosos y adinerados lamento informarle que ha vivido en un error. Las tarjetas American Express “solamente” cargan un interés del 41.36% y de acuerdo al tipo de plástico el CAT (costo total anual) oscila entre en 56.25% y 56.89% (la Platino es la más barata con un CAT de 32.59%). Si añadimos el hecho de que esta tarjeta es rechazada en la mitad de establecimientos que usted frecuenta, entonces no podrá mostrar su estatus tan fácilmente, a menos claro, que se pelee a gritos con la pobre empleada, que no tiene nada que ver con la decisión de aceptar o no la tarjeta, haciéndole ver lo “piojoso” que es el establecimiento. Desafortunadamente éste es un caso de la vida real que no precisamente demuestra la “clase” del/la tarjetahabiente. ¿Viaja usted mucho y sabe como administrar sus millas? Felicidades, tiene el plástico correcto. Solamente le recomendamos que pague totalmente sus compras pues le sale muy caro pagar boletos de avíon vía intereses del 56%

Santander: Con excepción del plástico ligth, los usuarios de Santander nos “gritan” lo desprendidos que pueden ser con su dinero pues aceptan pagar CATs que varian entre 81.66% y 83.23%. No por nada este banco ha sido el menos afligido por la crisis actual en nuestro país. Cualquier negocio soñaría con tener clientes como usted ¡Felicidades!

Banorte: De ahora en adelante buscaré sabios consejos de todo aquel que pague sus compras con Banorte Fácil pues esta tarjeta resulta ser el plástico más barato con un CAT de 23.69% y una comisión anual de tan solo 120 pesitos. Mi estimado tarjetahabiente: no deje que nadie le mire feo de ahora en adelante. Mejor mírelos usted a ellos y deles su más tierna mirada de compasión cuando los vea sacar sus tarjetas de más de 60% de interés.

BanCoppel: A usted, ni como ayudarlo ¿cree que es importante porque no le duele regalar su dinero? Lamento informarle que en este blog usted entra en la categoría de INCULTOS FINANCIEROS. Seguramente le “ensartaron” la tarjeta cuando quiso comprar unos pantalones a 120 meses sin intereses y de ahí felizmente recorrió toda la tienda comprometiéndose a pagar un 104.98% de intereses por el resto de sus compras. Por lo que más quiera, busque un crédito más barato, transfiera su saldo, rompa este plástico en miles de pedacitos y nunca, nunca pero NUNCA vuelva a solicitar otro crédito sin antes pasar de visita a este blog.

Una tarjeta de crédito es un plástico que nos libra de cargar efectivo. No importa el colorcito o la marca, es dinero que tendremos que pagar de regreso con un interés. No debemos dejar que ningún mercadólogo nos meta en la cabeza que valemos más o menos por el color del plástico que usamos.

Las tarjetas de crédito no son malas, lo malo es no saber manejar el crédito.

Feliz fin de semana y por favor: mucho ojo con los intereses de sus tarjetas!!

Karla Bayly

*Los cálculos fueron realizados sobre la base de una deuda de $100,000. El CAT (Costo Anual Total) puede variar de acuerdo al monto adeudado y no refleja las compras realizadas a meses sin intereses. Si deseas consultar para otra tarjeta da click aquí

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En un primer post sobre cómo incrementar nuestros ingresos cuando lo que estamos generando no alcanza a cubrir nuestras necesidades <da click aqui> hablé acerca de la oportunidad que se nos presenta para ser creativos y dar rienda suelta a nuevas ideas, pasiones y experiencias que hemos acumulado a lo largo de los años y así tratar de generar un ingreso adicional.

No había regresado a escribir sobre la forma de realizar este proyecto aunque ayer, al visitar el sitio de Blog y Lana donde So presenta información sobre los financiamientos disponibles para quien planea iniciar un negocio tuve una regresión hacia lo que no debemos hacer <da click aqui> y la gran oportunidad que representa acercarse al modelo de Incubadoras de Empresa que la Secretaria de Economía pone a disposición de futuros empresarios a través de gobiernos estatales y universidades.

Creo que este modelo es una oportunidad para todos aquellos que no nacimos en familias empresarias y, por lo tanto, no tuvimos experiencia de “vida real” antes de salir a arriesgar nuestro dinero, nuestro tiempo y, para ser sinceros, hasta la autoestima, porque cuesta mucho trabajo contarle a la gente las metidotas de pata que uno dió cuando andaba queriéndola hacer de empresario(a).

Aclaro que yo no estoy inscrita actualmente a la incubadora (aunque tengo una idea que quiero inscribir :-)) pero tengo la oportunidad de colaborar de cerca con personas involucradas en el proceso y a través de los participantes de mis clases he recibido testimonios muy valiosos acerca de la ventaja de pertencer al modelo.

¿Cómo funcionan las incubadoras de empresa?

A través del modelo de incubación las personas acercan su idea de negocio o negocio en marcha y la universidad da soporte asesorando la creación de un plan de negocios a través de cursos, tutorías y asesorías. Las incubadoras cuentan también con información acerca de financiamientos y en algunos casos facilitan un espacio físico, infraestructura y servicios de apoyo para establecer la empresa mientras ésta genere utilidades y pueda soportar los costos de establecer su oficina.

¿Funcionan igual todos los modelos? Cada universidad o dependencia, de acuerdo a sus recursos y estrategia de impacto social puede variar su modelo aunque la escencia es la misma, proporcionar asesoría y apoyo de nivel profesional a un precio subsidiado por la Secretaría de Economía.

¿Dónde esta el riesgo? Básicamente podemos decir que el riesgo esta en el “empresario-to-be” ¿por que?

Primera restricción-Las personas no se acercan porque creen que es solo para estudiantes o egresados de determinada universidad. Lo cual es falso pues se encuentra abierto para todo público.

Segunda restricción-La inscripción a la incubadora puede tener cierto costo, el cual es una mínima parte del servcio que obtendrán y, en caso de que la idea no prospere, es insignificante contra lo que hubiera costado montar un negocio destinado a no prosperar.

Tercera restricción-Hay personas que abandonan el proyecto durante el proceso. Creo que es mejor abandonar cuando todo lo que tienes son 20 hojas tecleadas en word que cuando tienes 20 cajas de inventario ¿no lo crees?

¿Hay que trabajar? Si. Nadie va a montar el negocio por ti. ¿Es fácil? Tan fácil como comenzar algo que nunca has hecho pero con la ventaja de que hay un equipo de expertos a tu lado ¿Vale la pena? Depende de ti.

Si quieres saber más sobre este modelo puedes visitar la página de la Secretaría de Economía  y, aunque suena a comercial, te recomiendo visitar la página del Tec de Monterrey Campus Querétaro  donde tendrás acceso a un directorio de empresas que forman parte de la iniciativa y que mejor que acercarse a quienes ya han pasado por el proceso y pueden proporcionar información de primera mano.

Si no estas en México, te recomiendo que aún así visites los sitios y con una idea más clara acerca de cómo funcionan las incubadoras puedas buscar modelos o esquemas parecidos en tu país.

Recuerda que la desinformación es enemiga de tus finanzas personales.

Karla Bayly

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Lo que ganas no te alcanza, las tarjetas de crédito gritan de dolor cada vez que ven una caja registradora, ya recortaste tus gastos al mínimo y aún así las deudas te acosan y no recuerdas cuando fue la última vez que dormiste “a pierna suelta”, así que cada día te preguntas:

¿Son los bienes para remediar los males?

Deshacernos de una propiedad reduciendo nuestro patrimonio es una de las opciones más radicales para hacer frente a una crisis de sobreendeudamiento.

Desafortunadamente existen muchas historias de personas que sacrificaron el producto de muchos años de trabajo solamente para encontrarse poco tiempo después en una situación aún más crítica. Algunas recomendaciones para quienes están evaluando esta opción son:

Seamos realistas. Antes de vender nada, debemos buscar cual es su valor REAL. El precio de venta no es lo que nos costó, ni lo que quisiéramos obtener, ni lo que cuesta algo similar. Para fijar el precio de venta lo mejor es pagar por un avalúo que nos ayude a fijar el precio correcto y más tarde se convierta en una herramienta de venta ante el posible comprador.

Una vez descontados los impuestos y gastos inherentes a la venta, el producto de la venta debe cubrir el total o gran parte del adeudo, de lo contrario solo estaremos abonando intereses y no tardaremos en estar metidos de nuevo en una crisis.

Seamos veloces. Piensa en esas casas con una manta eterna que dice “en venta por el propietario” Los meses pasan y lo único que esa manta en realidad quiere decir es:

a) están pidiendo mucho dinero,

b) si el propietario no quiere pagar una comisión por la venta, entonces probablemente se este ahorrando también las reparaciones, mantenimiento, predial, etc.

c) algo malo debe de tener.

Actualmente el mercado de compra-venta de inmuebles se encuentra deprimido por lo que la venta puede tomar un año o más según los expertos, mientras los intereses de la deuda siguen creciendo en un peligroso efecto de bola de nieve.

Acelerar el proceso dependerá de ofrecer un precio atractivo, resaltar los beneficios de la propiedad sobre otras en la zona y contar con una buena asesoría para la venta.

Seamos inteligentes al elegir un asesor de bienes raíces. No pongas la venta en exclusividad en manos de cualquiera y mucho menos de vendedores “patito” que van a cobrar la misma comisión que una buena agencia pero no tienen la misma red de contactos. El pago de la comisión no incluye solamente el que alguien estará mostrando la propiedad, sino que ésta va a ser “boletinada” en otras sucursales, anunciada en medios especializados y será parte del portafolio de distintos vendedores con la capacidad de “endulzar” el oído a los futuros propietarios.

En caso de no querer pagar una comisión por la venta, asumiremos que aceptamos un trabajo de tiempo completo con disponibilidad absoluta para mostrar la propiedad, responder preguntas, realizar tramitología, pagar publicidad en medios impresos y electrónicos y hacernos cargo de la limpieza constante de la propiedad.

No olvidemos el factor emocional. Comprar una casa es la compra con mayor carga emocional para el ser humano. No se trata de comprar ladrillos y ventanas sino: tranquilidad, comodidad, etc.

Como vendedor ¿qué puedes incluir a tu oferta que apele a estos sentimientos? Información clara, papeles en regla, invertir un poco en hacer que la casa se “sienta” habitable. No hay nada peor que perder el tiempo visitando casas que parecen cuevas o están sucias y averiadas.

Los desarrolladores de vivienda dominan el truco de “enamorar” a los clientes con casas-muestra de ensueño. Tal vez no hagamos lo mismo pero sí trataremos de mostrar un lugar limpio y funcional.

Hagamos cuentas. Una vez realizada la transacción el notario retendrá el impuesto sobre el producto de la venta. De existir una hipoteca se tendrá que saldar el adeudo y una vez descontados los gastos procederemos a liquidar otras deudas (por favor, nada de correr a la playa hasta asegurarnos de que podemos hacer frente a este gasto)

Reflexionemos sobre lo aprendido. Deshacernos de una propiedad, producto de años de esfuerzo, para liquidar deudas debe ser lección de una sola vez. A menos que seas amante de la adrenalina o te llames Donald Trump, quizá sea necesario revisar cuáles fueron las razones que nos orillaron a esta situación y proponernos alejarnos de este patrón de endeudamiento para no volver a pasar por una situación similar jamás.

Karla Bayly

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Ya sea que te encuentres en una situación agobiante y estés haciendo un gran esfuerzo para mantenerte a flote, o que las deudas no se encuentren en tu lista de preocupaciones, te invito a revisar el siguiente cuestionario que tiene como propósito validar la actitud que tenemos hacia el crédito y la responsabilidad que asumimos para saldarlo.

1. Si reúnes los últimos doce estados de cuenta de tu(s) tarjeta(s), y procedes a subrayar o marcar los gastos registrados de acuerdo a: necesidades (amarillo) y gustos/premios (rojo), el color que predomina sobre el papel es:

a)      Amarillo. Recurro al crédito para hacer frente a gastos inesperados o para financiar compras planeadas.

b)      Mitad y mitad. Destino mi ingreso para pagar en igual proporción deseos y necesidades.

c)      Rojo. Mi deuda se produce para dar gustos a mí y a mis seres queridos.

2. Los plazos para liquidar una deuda se acortan en función de nuestra capacidad para destinar montos mayores al capital del adeudo. La cantidad que destinas mensualmente a diversiones y comidas fuera de casa podrían ser parte de ese monto, tu…

a)      Reduces al mínimo tus gastos. Buscas alternativas de diversión sin costo y cada mes destinas ese ahorro al pago de tus deudas.

b)      Consideras que esta cantidad “no pinta” aunque no realizas algún cálculo matemático que sustente esta afirmación.

c)      Sabes que la vida solo se vive una vez y no vas a sacrificarte ni sacrificar a tu familia para hacer al banco más rico.

3. Para lograr unas finanzas sanas se recomienda principalmente el ahorro pero también existe la posibilidad de generar mayores ingresos vía un segundo empleo (que por el número de horas y horario seguramente será de menor nivel al que ya tienes), inicio de un negocio alterno, la venta de multinivel, etc., al respecto piensas…

a)      Estamos en crisis y es difícil tener un primer empleo, mas no descarto la posibilidad de dar clases, cuidar niños o apoyar cualquier otro oficio. También estoy considerando iniciarme como empresario o diversificar el negocio que ya tengo. Necesito ganar más dinero.

b)      Opino que las cosas están muy difíciles, prefiero enfocarme en mantener lo que tengo seguro y ahorrar de acuerdo a lo que pueda.

c)      Trabajo demasiado, no se cuanto voy a durar con este trabajo, además si hubiera otro lugar en donde pudiese ganar más ya me habría ido ahí. Nadie me va a pagar más así como están las cosas.

 

4. Los intereses que cobran los bancos en nuestro país están muy por encima (hasta 5 veces) que los que se cobran en Estados Unidos y Europa. Durante los últimos años otorgaron tarjetas de crédito sin estudiar la capacidad crediticia de los solicitantes lo que les atribuye una proporción de la responsabilidad del incremento en los adeudos. Recientemente ha comenzado a limitar las disposiciones de efectivo y han disminuido los límites de crédito buscando así mantener al mínimo la cartera de crédito.

a)      No me da gusto, pero siento cierto alivio al saber que no voy a seguir endeudándome

b)      Me enoja que decidan por mí. Yo cuento con esa línea de crédito para mantener mi economía a flote y soy capaz de decidir si lo uso o no.

c)      Eso se llama discriminación y es una razón más para mi molestia. Me dan ganas de desquitarme.

 

5. Otra fuente importante de ahorro que podrías destinar al pago de tarjetas es eliminar, o al menos reducir el gasto en vacaciones y el consumo de alcohol, cigarros y refresco.

a)      Es un gran sacrificio y no sé si valga la pena pero admito que me ayudaría a ahorrar y estoy dispuesto a intentarlo.

b)      Puedo eliminar algunos pero no renunciar a todos, prefiero hacer otras cosas si alguien puede demostrarme el beneficio.

c)      Ya tengo demasiados problemas y mis gustos son lo único que me relaja. No pienso exponerme al estrés, depresión o un infarto para hacer feliz al banco.

 

6. Se acerca navidad y quieres demostrar tu cariño a las personas que amas

a)      Mi familia y amigos cercanos conocen la situación en la que me encuentro y comprenden que este año no puedo hacer obsequios. El mejor regalo que puedo darles es salir pronto de este problema y hacer borrón y cuenta nueva.

b)      Haré el sacrificio aunque no voy a estar al nivel de otros años.

c)      Navidad se trata de regalar y de a como pueda. Las cosas se componen luego y no voy a angustiar a mi familia con mis cosas.

 

Resultados:

 

Mayoría de A: Estas siguiendo las recomendaciones que dicta el sentido común para disminuir tu deuda lo más pronto posible pagando lo menos de intereses. Reconoces que el crédito sirve para hacer frente a imprevistos y no es dinero que te regalaron. Quizá haya sido por la vía dolorosa, pero asumes tu responsabilidad y trabajas para solucionar tu problema. Trabaja en aquellos puntos en donde tus respuestas no fueron A.

 

Mayoría de C: El primer paso para encontrar una solución es reconocer que verdaderamente existe un problema. Necesitas trabajar en identificar que tipo de relación tienes hacia el dinero y una vez desde ahí enfocarte en salir de éste que en realidad no es tu mayor problema, pues aunque pagues tus deudas o te cambies de nombre y de estado para que no te encuentre el banco, tarde o temprano vas a repetir el patrón y estarás endeudado de nueva cuenta. Los bancos NO son personas y no sufren, se agobian ni desgastan sus relaciones para que les pagues. Tu SI eres una persona que merece vivir en un estado de tranquilidad y armonía.

 

Mayoría de B: Elige en que polo quieres estar. Revisa nuevamente tus respuestas y decide hacia donde quieres moverte. El dinero es un objeto y su fin es utilitario, no permitas que tome el control de tu vida y tu tranquilidad

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Finalmente tengo que vencerme ante la tentación para bloggear sobre la Influenza Porcina. Y no precisamente porque vaya a descubrir en dónde estuvo el foco de infección, en donde podemos conseguir la vacuna o si sirven o no los tapabocas para prevenir el contagio, sino porque, tristemente, acabo de revisar las noticias internacionales y hay un tema que le esta dando la vuelta al mundo: Si el virus se ha manifestado ya en un considerable número de países ¿porqué el índice de mortalidad es más alto en México que en ninguna otra parte?

¿Será acaso que aquí es virus es diferente? ¿Estaremos genéticamente más expuestos que otras razas? No, al parecer, la razón es que los mexicanos acostumbramos automedicarnos, vivimos la cultura del “al ratito” y desafortunadamente ignoramos la cultura de la prevención.

Razones para automedicarnos son muchas, para los que menos tienen, perder un par de días de trabajo haciendo sala de espera en algún centro de salud, es casi igual a dejar a su familia sin comer, para otros, ser víctimas de una legislación que permite vender medicamentos sin receta ¿para qué pagar una consulta médica si el dueño de la farmacia me vende lo que necesito con solo explicarle mis síntomas? Y finalmente, para aquellos víctimas de productos “maravillosos” que no han pasado por un control sanitario y que se distribuyen como “naturistas” ¿Resultado? Personas que han acudido a los servicios médicos cuando ya es tarde o que han creado resistencia a los medicamentos, por lo cual éstos ya no son efectivos. El número de casos, así como la dificultad para romper la cadena de contagios, mantendrá paralizada gran parte de la actividad la actividad comercial por varios días.

¿Cómo nos afecta? Para ese gran número de personas que viven al día es muy simple, si no trabajamos, no comemos… El uso de cuentas de ahorro para emergencias en México es casi, casi, hablar de imposibles. Quienes pueden tener acceso a un crédito de emergencia (tipo tarjetas de crédito) en pocos casos dispondrán de saldo ya que la situación que estamos atravesando les ha obligado a vivir haciendo uso de sus líneas de crédito. La carencia de una cultura financiera en México pasará su factura ante el ataque de la Influenza Porcina.

Así que ¿de qué van a comer muchos mexicanos en las próximas semanas? Del empeño y del crédito caro que puedan obtener para compensar la baja de ventas en los negocios que dependen de la venta fuera de escuelas y fuentes de trabajo que han sido cerradas. Y así, una vez más comenzará en ciclo de sobreendeudamiento y de bajo consumo que hará que el final de la crisis económica se aleje aún más.

Ojala fuese este un momento de reflexión para comprometernos hacia una cultura de prevención. A nivel gobierno hay mucho por hacer en llevar los servicios de salud de forma accesible a esa mayoría de mexicanos que hoy padecen de un servicio deficiente, pero por nuestra parte, cuidar nuestra salud y cuidar nuestras finanzas es algo demasiado valioso como para dejarlo en manos de ningún gobernante. ¿Seguiremos esperando que alguien lo haga por nosotros?

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