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Posts Tagged ‘carencias imaginarias’

Pareciera que quienes “le hacemos” a este asunto de las finanzas nos ubicamos solamente en un lado de la cancha y desde una cómoda posición nos dedicamos a pregonar acerca de la importancia de planear, ahorrar, no endeudarse, etc. Desafortunadamente, al menos en mi caso, no es así. A veces me encantaría abandonarme en los suaves brazos de las compras por impulso y pensar en que no existe un mañana.

cerdito ahorrador

Esto viene a colación porque prometí en Blog y Lana un post acerca de la educación financiera de mis chaparros y hoy que me dispongo a cumplir el compromiso no puedo evitar mencionar que hace poco estuve muy cerca de mandar la frugalidad al traste cuando en cierta fiesta infantil mi hijo se quedó como el chinito “milando, milando” mientras sus amiguitos jugaban durante horas con un Nintendo DS y él nunca obtuvo un turno para jugar.

Dicho gadget ha sido el objeto de deseo de mi hijo durante el último año y yo tuve a bien utilizarle para fomentar la cultura del ahorro en casa. En lugar de ceder a sus infinitas súplicas, papá y mamá sencillamente se limitaron a regalarle una alcancía y prometer un domingo regular así como la oportunidad de realizar tareas adicionales a fin de juntar el monto necesario para el próximo Diciembre (el plan es que, no importa lo que junte, le va a “alcanzar”).

Y ahí tienen ustedes a mi chaparro, de casi siete años, ahorre y ahorre y emocionándose cada vez que su alcancía transparente (lo de transparente funciona porque permite visualizar el avance en el proceso de llenado) va incrementando su nivel y le cambiamos monedas x billetes. Con lo anterior se cumplen tres premisas básicas del ahorro: un objetivo específico (no ahorrar a lo menso), una fecha de cumplimiento (Navidad en este caso) y metas intermedias (cuando cambia monedas x billetes dispone de alguna cantidad para comprar revistas o juguetes pequeños)

En el inter ha tenido la oportunidad de embarrar la mugre de nuestros autos en su bienintencionado intento por acelerar el proceso y de él salió la idea de poner a la venta la casita de su perro (el perro se tuvo que ir a vivir a otro lugar, pero esa es otra historia).

El plan de frugalidad familiar funcionaba a la perfección hasta que unos niños gandallas lo pusieron a prueba, pues salí del evento y me encaminé rumbo al centro comercial para comprar el dichoso Nintendo DS para mi chaparro… ¿Qué sucedió?

Mientras manejaba me di cuenta de que no voy a estar “ahí” para resolverle las broncas a mis hijos eternamente y de que, si daba al traste con todo éste esfuerzo, la único enseñanza sería inconsistencia (digo, si van a tener una mamá loca, al menos que sea siempre loca y no bipolar). Finalmente, el juguete llegará y quiero creer que lo va a cuidar más si trabajó todo un año para obtenerlo, que si se lo regalalamos solamente porque sabe poner carita triste…

¿Quién dijo que es fácil ahorrar?

Karla Bayly

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Ir a una venta nocturna pensando que va a ir uno a “ahorrar” es mentirse a uno mismo. Para algunas personas, ir a una venta nocturna es igual a ir a gastar lo que no se sabe si se podrá pagar, en artículos que no siempre se necesitan.

Escribo este post desde la oscuridad de los que nunca se han desvelado comprando. Al parecer el atractivo consiste en tomar alguna(s) copa(s) de vino de cortesía y escuchar música en vivo, algo así como asesinar tu tranquilidad financiera en un estado muy festivo, eso sí.

Dado que se avecinan las ofertas de verano, he aquí algunas preguntas que te pueden ayudar a hacer de tu próxima venta nocturna un cúmulo de compras inteligentes:

  • ¿Voy a la venta nocturna porque necesito comprar algo o porque no tengo algo mejor que hacer? No se trata de ir a pasear sino de adquirir algún producto necesario bajo la premisa de aprovechar una buena oportunidad de compra.
  • Si necesito comprar algo ¿he comparado precios? ¿es ése el mejor lugar para comprar? Previo a la tan esperada cita, un comprador inteligente verificará precios en diferentes almacenes.
  • ¿Puedo conseguir éste artículo más barato en otro lugar y, además, sin desvelarme? Definitivamente el sacrificar horas de sueño deambulando por un lugar lleno de gente no es lo mío. Gastar y desvelarme esta más asociado a salir a cenar a algún lugar bonito con mi esposo en donde podamos platicar.
  • ¿Tengo un límite de gasto establecido? ¿Cómo sabré que he alcanzado dicho límite? Ir a un evento de este tipo sin un presupuesto establecido es casi como aventarse de un avión sin paracaídas. Saber la cantidad que puedo disponer para las compras y firmar con la tranquilidad de que podrá pagarse hacen de un comprador impulsivo, un consumidor preparado.
  • 20% en monedero electrónico ¿es eso una oferta o un gancho para regresar a comprar otras cosas que no necesito en la próxima venta nocturna? El dinero que no es dinero en realidad es sinónimo de esclavitud. Las tiendas te “obligan” a regresar sin darte la opción de elegir el lugar de tu próxima compra.
  • ¿Cuánto le cuesta a la tienda el vino de cortesía que los compradores se pelean? Bueno, ésta te la puedo contestar yo: cada copa que te tomas, le cuesta a la tienda, en promedio, $5 pesos. Con una inversión de $15 pesos la tienda se asegura de que el estado etílico le ayude a sus clientes consentidos a firmar con singular alegría.
  • ¿Compro lo que quiero o lo que encuentro? Mi experta en ventas nocturnas tiene un cúmulo de anécdotas divertidas  sobre el como arrebatarse un sweter con otra “dama” o encontrar un pantalón talla X entre decenas de prendas amontonadas, para terminar comprando lo que sea a un precio que no querías pagar.
  • Regalos de bodas a más meses sin intereses de lo que durará el matrimonio. Sé que es cruel, pero ésta sí es toda una anécdota de la vida real.

Una venta nocturna puede ser todo un “happening” siempre y cuando te acompañen un objetivo de compra y un presupuesto establecido. Tal vez sería interesante aprovechar las ventas nocturnas por internet.

¿Existen otras razones para ir a las ventas nocturnas?

Karla Bayly

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¿Debería nuestra tarjeta de crédito definir nuestra personalidad? Al parecer hay personas que opinan que es correcta tal aseveración según un estudio realizado por Banca Serfín (ahora Santander).

Según este estudio sobre hábitos de uso de tarjeta de crédito, los usuarios prefieren pagar una comida cara con su plástico de American Express en lugar de hacerlo con una tarjeta Ligth, ésta última la dejan para el anónimato que produce la fila del supermercado, por ejemplo. Para aquellos que son “totaleros” (los que pagan el total de sus compras mensuales) lo anterior no representaría ningún problema, pero ¿qué pasa con los que hacen “bloff” a cambio de pagar un dineral de intereses?

Recuerdo también el comentario de cierta deudora de tarjetas de crédito sobre lo importante que se sentía cada vez que firmaba con su plástico doradito… Confieso que sentí pena ajena por alguien que necesita poner su valor como persona en el color de una tarjeta y también agradecí el hecho de nunca haber pagado con mi tarjeta “barata” en su presencia ¿habría pensado que yo no valía tanto? ¿se habría negado a volver a comer conmigo?

Así que revisando el comparativo de tarjetas de crédito que proporciona la Condusef me propuse encontrar los rasgos de personalidad necesarios para el poseedor de los siguientes plásticos:

American Express: Si usted pensaba que es la marca exclusiva de los poderosos y adinerados lamento informarle que ha vivido en un error. Las tarjetas American Express “solamente” cargan un interés del 41.36% y de acuerdo al tipo de plástico el CAT (costo total anual) oscila entre en 56.25% y 56.89% (la Platino es la más barata con un CAT de 32.59%). Si añadimos el hecho de que esta tarjeta es rechazada en la mitad de establecimientos que usted frecuenta, entonces no podrá mostrar su estatus tan fácilmente, a menos claro, que se pelee a gritos con la pobre empleada, que no tiene nada que ver con la decisión de aceptar o no la tarjeta, haciéndole ver lo “piojoso” que es el establecimiento. Desafortunadamente éste es un caso de la vida real que no precisamente demuestra la “clase” del/la tarjetahabiente. ¿Viaja usted mucho y sabe como administrar sus millas? Felicidades, tiene el plástico correcto. Solamente le recomendamos que pague totalmente sus compras pues le sale muy caro pagar boletos de avíon vía intereses del 56%

Santander: Con excepción del plástico ligth, los usuarios de Santander nos “gritan” lo desprendidos que pueden ser con su dinero pues aceptan pagar CATs que varian entre 81.66% y 83.23%. No por nada este banco ha sido el menos afligido por la crisis actual en nuestro país. Cualquier negocio soñaría con tener clientes como usted ¡Felicidades!

Banorte: De ahora en adelante buscaré sabios consejos de todo aquel que pague sus compras con Banorte Fácil pues esta tarjeta resulta ser el plástico más barato con un CAT de 23.69% y una comisión anual de tan solo 120 pesitos. Mi estimado tarjetahabiente: no deje que nadie le mire feo de ahora en adelante. Mejor mírelos usted a ellos y deles su más tierna mirada de compasión cuando los vea sacar sus tarjetas de más de 60% de interés.

BanCoppel: A usted, ni como ayudarlo ¿cree que es importante porque no le duele regalar su dinero? Lamento informarle que en este blog usted entra en la categoría de INCULTOS FINANCIEROS. Seguramente le “ensartaron” la tarjeta cuando quiso comprar unos pantalones a 120 meses sin intereses y de ahí felizmente recorrió toda la tienda comprometiéndose a pagar un 104.98% de intereses por el resto de sus compras. Por lo que más quiera, busque un crédito más barato, transfiera su saldo, rompa este plástico en miles de pedacitos y nunca, nunca pero NUNCA vuelva a solicitar otro crédito sin antes pasar de visita a este blog.

Una tarjeta de crédito es un plástico que nos libra de cargar efectivo. No importa el colorcito o la marca, es dinero que tendremos que pagar de regreso con un interés. No debemos dejar que ningún mercadólogo nos meta en la cabeza que valemos más o menos por el color del plástico que usamos.

Las tarjetas de crédito no son malas, lo malo es no saber manejar el crédito.

Feliz fin de semana y por favor: mucho ojo con los intereses de sus tarjetas!!

Karla Bayly

*Los cálculos fueron realizados sobre la base de una deuda de $100,000. El CAT (Costo Anual Total) puede variar de acuerdo al monto adeudado y no refleja las compras realizadas a meses sin intereses. Si deseas consultar para otra tarjeta da click aquí

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Hace algunos días, mis amigas de Las Tres y un Cuarto comentaron sobre el lanzamiento de zapatos especializados para “cazar hombres” los cuales cuentan con un diseño especial para estimular la producción de feromonas y, gracias a su efecto, lograr que más de un incauto caiga como esclavo a nuestros pies.

La divertida discusión derivó en nuestra preocupación sobre meter nuestro mexicanísimo pie de tamal en un zapato diseñado para pies de princesa y es que, una vez comprada la ilusión de la seducción (si bien no la realidad), más de una fémina mexicana optará por andar como “pollo espinado” pero eso sí, muy seductora.

Reza un dicho popular “algunos nunca estan a gusto con lo que tienen” y parece que el dicho aplica más que perfectamente en un país que ostenta el segundo lugar en número de cirugías plásticas cada año, así que ¿quién dijo crisis?

Al parecer, las mexicanas (y un creciente número de mexicanos) hemos comprado la idea de estar feítos y desproporcionados, ya que nuestro típico “mexican-body” no ocupa las portadas de las muchas revistas importadas que consumimos y por supuesto Versace y Channel no diseñan pensando en nuestro cuerpo, pero sí en nuestras carteras.

Si ya estas harta(o) de no ajustar a la perfección en ese lindo atuendo de diseñador (firmado a meses sin intereses), Ixe tiene el producto ideal para tí, se llama Matices y es un crédito diseñado para ayudarte a financiar cualquier tratamiento o cirugía para “mejorar” tu imagen personal.

Pensando en el rediseño de mi empeine alto (también conocido como pie de tamal) y de paso todo un servicio integral de hojalatería para este maltratado cuerpo que aún ostenta el recuerdo de dos embarazos, calculé un costo de $150,000 que incluye honorarios del médico, hospitalización, materiales y gastos de apertura del crédito. Quizá parezca caro, pero no se trata de ponerse en manos del Dr. Del Villar ¿o sí?

El resultado es un préstamo a 36 meses con una mensualidad de $7,138 y casi 70% de intereses. En ese momento la idea de pasar los siguientes tres años de mi vida amarrada a Matices ya no me pareció tan atractiva. Por otra parte tengo la sensación de que muchas de las personas que toman la vía rápida para modelar el cuerpo caen en dos diferentes categorías: a) quienes siguen consumiendo fritangas en igual proporción y frecuencia y que pronto dan al traste con la cirugía b) quienes se obsesionan y no pueden parar, también conocido como el síndrome Michael Jackson (Q.E.P.D.).

Mi espíritu materialista me dice que si meto esos $7,138 pesitos mensuales como una subcuenta de mi plan de retiro durante los próximos tres años podré ahorrar algo cercano a los $300,000 (siempre existe el riesgo de no lograrlo pues mi perfil es de riesgo, pero también la cirugía lleva cierto riesgo, creo yo). Con ese dinero en mente me acabo de convencer de que mis zapatitos flexi quizá no despierten las pasiones de mi marido, pero los 30 minutos de caminata diaria y sesiones intensivas de abdominales quizá si puedan tener cierto efecto 🙂

¿Cambiarías tu “mexican-body”?

Karla Bayly

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Confieso que hoy experimenté cierta tristeza pues tuve que ejecutar una decisión que vaya que costó trabajo, cancelar la incripción de la escuela de mis sueños 😦

Te cuento que, desde hace un año, mi esposo y yo habiamos planeado inscribir a la prole, para el próximo ciclo escolar, a cierta institución educativa cuyo modelo de enseñanza es más que excelente (o al menos así lo consideramos) La admisión suele ser selectiva y, por supuesto, las colegiaturas no se distinguen por ser accesibles.

El viacrucis comenzó meses atrás cuando solamente aceptaron a uno de los dos y la opción era buscar otra escuela para el “rechazado” (creo que ni cuando a uno lo rechazan de Harvard se debe sentir tan feo) e inscribir a la aceptada esperando tener la opción de un lugar para el próximo año.

Sin pensarlo mucho tomamos dicha opción y comenzó la búsqueda por la escuela que faltaba… mientras tanto, algo me decía que el esquema de dos diferentes escuelas nos iba a hacer la vida miserable y no sería correcto pagar una super escuela para uno y otra 2/3 para otro, además de que en épocas de poca liquidez, cuando estamos despegando el changarro, no sería muy inteligente incrementar el rubro de escuelas sacrificando prioridades familiares. Finalmente, el preescolar actual (y que habíamos elegido “en vía de mientras”) día a día resultó ser una excelente elección y nos tiene más que contentos.

Creo que, en mi caso, este es un ejemplo de compra impulsiva. Me dejé llevar por una necesidad “creada”, basada en carencias sobre el tipo de escuela al que a mí me hubiera gustado asistir y sin razonar en lo que era verdaderamente importante como familia (tranquilidad financiera), como pareja (nula presión financiera adicional) y como niño (un lugar donde aprender pero también divertirse) y eso es lo que me provocaba conflicto.

Invertí tiempo comparando opciones (fue algo así como hacer shopping escolar) y descubrí que lo que valoramos de una escuela (el producto) no es exclusivo de aquellas que piden aportaciones familiares ni colegiaturas elevadas (la marca). También aprendí a pensar no solo en función de lo que creía importante de una escuela sino también en lo que deseo para mis hijos (descubrir la verdadera necesidad) y logramos un grato “regreso a lo básico” donde la escuela es un lugar para aprender pero también una extensión de nuestra casa.

¿Dolió decir adiós a la ilusión de una educación como la que hubiera querido para mí? Si, y también costo trabajo. Sin embargo fue extremadamente liberador y el sentimiento se transforma en felicidad cuando sumo el diferencial de colegiaturas y pienso en que podemos dedicar ese dinero a otros sueños como familia.

Esto que para mi es importante puede ser irrelevante para ti. Pero ya sea que estemos pensando en adquirir educación, una casa, un seguro de vida, un auto o cualquier otro sueño, sucede que, a veces nos “aferramos” a carencias imaginarias y enfocándonos en un solo árbol perdemos de vista el bosque completo.

Soltar, desprenderse, dejar ir, puede ser difícil pero también nos ayuda a enfocar nuestra atención en lo que es verdaderamente importante. Las mejores metas son aquellas que construimos basadas en nuestros valores y eso nos proporciona la verdadera motivación para luchar por conquistarlas. Creo que hoy crecí un poquito más como persona 🙂

Karla Bayly

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Y para ponerle la cereza al pastel con esta serie sobre las compras por impulso (parte 1 y parte 2), no podía pasar a otros temas sin una última pregunta:

¿Soy un(a) comprador(a) por impulso?

Los siguientes enunciados están basadas en la Escala de Hábitos de Conducta y Consumo (Degeneri, Palavecinos y Ripoll, 1998):

1. Cuando vemos un anuncio, comercial, despleglado publicitario de un nuevo producto o servicio y sentimos emoción por probarlo. Podemos describirlo como una reacción emocional más que racional.

2. Tan solo con entrar al centro comercial o tienda podemos notar que ha cambiado nuestro estado de ánimo. Ya sea que nos sentimos de mejor humor o incluso con cierto nerviosismo.

3. Si tuvimos un mal día, nos sentimos tristes o con angustia, relacionamos el comprar algo con poder levantar nuestro ánimo.

4. Compramos algo pensando en que si no lo llevamos a casa en ese momento, quizá se pase la oportunidad (no importa que sea una licuadora que lleva meses en la tienda)

5. Si voy a un centro comercial, a realizar un pago por ejemplo, no puedo evitar salir sin comprar algo.

6. La mejor parte de la compra es la sensación de que ahora el artículo me pertenece.

Vivimos bajo un constante bombardeo publicitario que nos hace crear carencias imaginarias asociando estados de bienestar a la adqusición de productos y servicios. Las compras no tienen que ser malas en sí mismas pero sí lo es un patrón de compras por impulso que afecta tus finanzas personales alejándote del estado de salud financiera que planeas para tu futuro.

Una buena noticia es que nuestra actitud hacia las compras es solo eso, UNA ACTITUD que se aprende y se desaprende reemplazándola con hábitos tales como:

  • Planificar las compras haciendo una lista de productos y servicios que necesitamos
  • Darle prioridad a las compras de acuerdo a los recursos con los que contamos
  • Comparar precios entre marcas y tiendas
  • Comprar a crédito solamente si conocemos las tasas de interés, condiciones y los pagos estan dentro de nuestras posibilidades
  • Una vez que tenemos una meta y un plan de acción para realizarla contaremos con la motivación necesaria para redefinir nuestros hábitos de compra.

    Karla Bayly

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    Día del Niño

    Día del Niño

    Existe una infinita variedad de cosas entre las cuales elegir para regalar a nuestros hijos pero, al final del día, solamente son eso: cosas. Cosas cuya vida útil variará de acuerdo a la velocidad con que crezcan tus hijos, si es que estamos hablando de ropa, o que durarán de acuerdo a la intensidad con que los pequeños acostumbren jugar o, en el peor de los casos, nuestros hijos disfrutarán solo mientras estén “de moda”

    Imagina que tuvieses la oportunidad de regalarles algo que puedan comenzar a disfrutar desde hoy, que puedan compartir con todas las personas que formen parte de sus vidas, algo que podrán heredar a tus nietos y por lo cual día a día te estarán agradecidos, y no estoy hablando de una fortuna tipo Carlos Slim que les debería durar algo así como diez generaciones, sino de algo que hoy esta en tus manos, algo muy sencillo y a la vez más valioso. Regala a tus hijos la mejor capacitación para el manejo de sus finanzas personales.

    Si alguna vez has pasado por problemas económicos o has vivido de cerca el sufrimiento de alguien querido por llegar hasta el próximo día de pago, por la incertidumbre de saber si podrá pagar una educación para sus hijos o, en casos más extremos, si podrá poner comida sobre su mesa, entonces sabes de lo que estoy hablando. Me atrevo a asegurar que darías cualquier cosa por evitar que tus hijos pasaran por algo semejante. Evitarlo es más sencillo de lo que crees. Educa a tus hijos con el ejemplo.

    Dicen los pedagogos que los niños aprenden a través de lo que viven ¿cuántas veces has sorprendido a alguno de tus pequeños imitando alguna conducta tuya o de tu pareja? Seguramente más de una. Entonces ¿por que no ser un buen modelo en cuanto al manejo de las finanzas para tu hijo? (Bueno, la idea es que seas un buen modelo en muchas otras cosas, pero este blog se enfoca en lo financiero así que tenemos que hacer más énfasis en este punto)

    Lograr un balance en tus finanzas personales no solo será de gran beneficio para tu persona, sino que estarás creando un ambiente sano, libre de sobresaltos en donde tus hijos crezcan bajo una sensación de seguridad. A su vez, ellos tendrán altas posibilidades de replicar esta forma de vida asegurando para sí una vida próspera, segura y tranquila ¿se te ocurre un mejor regalo para tus hijos en este día del niño?

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