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Archive for the ‘Inversiones’ Category

En el post pasado hablamos sobre lo que son los Fondos de Inversión y qué es lo que nos pueden ofrecer. Sin embargo este tipo de inversiones no son para todos pues depende de nuestro perfil como inversionista.

Lo primero que tienes que considerar para convertirte en inversionista son tres cosas:

  1. ¿Para qué quieres el dinero que vas a invertir? Si es un ahorro de corto plazo, algo así como tu fondo de emergencia. Quizá invertir en este tipo de fondos no sea buena idea. Al contrario si estas guardando para la universidad de tu hijo o para tu retiro, una inversión en fondos es buena idea porque a LARGO PLAZO está demostrado que el comportamiento de los mercados es positivo.
  2. ¿Qué tanto te gusta el riesgo? Si vas a Six Flags, por ejemplo, y eres de los que desquita su pase mágico (¿se llama así?) pues subes a todas las atracciones una y otra vez  o te consideras amante de la adrenalina entonces el riesgo es lo tuyo. Si por el contrario, sufres viendo la final de Miss Universo o te da “el patatús” cuando no encuentras una moneda de 10 pesos que tenías junto al refrigerador, entonces tu perfil tenderá a ser conservador. Los Fondos de Inversión ofrecen opciones tanto para personas que soportan muy bien el riesgo, ya sea porque van por mayores rendimientos o a largo plazo y personas con perfil conservador que prefieren invertir en papel “más seguro” sacrificando algo de rendimiento pero durmiendo mejor.
  3. ¿Qué tanto quieres obtener de rendimiento por tu dinero? Aquí es donde muchas personas son víctimas de fraude pues es muy fácil prometer altísimos rendimientos sin ningún riesgo y, lamento decirlo, eso no es posible. TODO RENDIMIENTO ESTA ASOCIADO AL RIESGO. Lo más recomendable es analizar cómo se ha comportado el fondo en el pasado, si ha tenido altos rendimientos, si se mueve en proporción del índice en donde cotiza (ya hablaremos de esto después), etc. Todo lo anterior para tener una idea sobre los rendimientos que ofrece el fondo aunque no olvides que los rendimientos del pasado no son una garantía para rendimientos futuros.

Si no tienes claro cualquiera de estos tres aspectos, por favor aléjate de los mercados financieros pues lo único que obtendrás serán dolores de cabeza. He visto a varias personas invertir bajo el síndrome de la manada: “Si el tío Pepe invierte ahí, entonces yo también” y ahí van todos en manada. La diferencia es que el tío Pepe sí tenía muy claro que tendría que dejar su dinero al menos entre tres o cinco años para ver ganancias y tú estarás invirtiendo las inscripciones de la escuela de tus hijos que necesitas de regreso en seis meses.

En este punto sería válido también preguntarse: ¿cuánto de este dinero estoy dispuesto a perder? Así que mira fijamente a tu alcancía y analiza cuánto de ese dinero podrías dar por perdido sin tener que tomar antidepresivos. Una vez que has fijado un tope de pérdida, será más sencillo elegir la opción de inversión que te conviene de acuerdo al perfil de riesgo de los fondos que te ofrezcan. Si perder un solo peso te pone los pelos de punta entonces dirígete al banco y pide en ventanilla un pagaré.

Una vez que conoces tu perfil de inversionista estarás listo para sentarte ante cualquier asesor y pedir que te orienten sobre una buena alternativa de inversión. La recomendación es que tomes la decisión con calma (algo así como ponderar el trabajo que te costó ahorrar este dinero) pues no se trata de dejarlo en la primera opción que analices. Quien te asesore debe tener toda la paciencia del mundo para resolver tus dudas y ser muy claro en la información que te presenta y ojo, dicen que: “ante la duda, frena” Si no te convence o la explicación que te den no es satisfactoria, pide que te atienda otro asesor y no alguien desesperado por ganarse una comisión.

Creo que los fondos son una buena opción para ahorrar siempre y cuando se cuente con una estrategia definida, actualmente mi plan de retiro (aunque es pequeño) me da la tranquilidad de saber que puedo llegar a ser financieramente libre.

No te pierdas: Los Mitos de los Fondos de Inversión

Karla Bayly

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La baja de tasas de interés ha hecho que guardar tu dinero en un banco no parezca ser un buen negocio y en parte de eso se trata, de desincentivar el ahorro y fomentar el consumo ¿por qué? Porque si tú, yo y muchos más decidimos salir y gastar nuestro dinero entonces ayudamos a reactivar la economía.

Sin embargo, tal vez la reactivación de la economía no esté dentro de tus planes y más bien decidas guardar tu dinero esperando rendimientos como premio por posponer tu consumo. Si los bancos no son lo tuyo, tal vez sea el momento de acercarte a una operadora o administradora de fondos de inversión ¿cuál es la diferencia? Pues que mientras la operadora únicamente te va a ofrecer productos “marca propia” la administradora cuenta con una gama más amplia de opciones.

Los Fondos de Inversión son portafolios de productos financieros a los que puede acceder un grupo de pequeños y medianos inversionistas ¿queeeee? Digámoslo así, para quienes no tenemos el capital para entrar a una casa de bolsa y comprar un paquete de acciones de Telmex o Bimbo o aunque tuviésemos el dinero no queramos estar “clavados” viendo como se mueve la acción todos los días o, peor aún, pagarle a un “broker” para que maneje nuestro dinero y tome esas decisiones por nosotros, además de pagar comisiones cada vez que nos movamos de un paquete a otro, existe la alternativa de poner nuestro dinero en Fondos de Inversión.

Dichos fondos funcionan como la clásica “vaquita” en donde un intermediario arma un paquete de acciones o bonos y nos invita a entrar. La ventaja es que, una vez invertido nuestro dinero en un fondo, los “expertos” son los que se encargan de comprar y vender, lo cual no demanda toda nuestra atención (y ojo que no toda pero sí vale la pena estar al pendiente, después de todo es nuestro dinerito), las comisiones de entrada y salida disminuyen pues las compartimos entre todos los que estamos pero CUIDADO el riesgo no disminuye, es decir, no por el simple hecho de ser un fondo de inversión significa que el valor de las acciones permanecerá estable.

Por lo tanto, invertir en fondos no necesariamente es más seguro aunque sí más accesible. Existen en México más de 400 diferentes fondos y cada uno de ellos tiene una composición diferente. Para analizarlos puedes consultar el Prospecto de Inversión que se presenta ante la CNBV y no es otra cosa sino la radiografía de los papeles que componen el fondo, qué rendimiento se pretende lograr y quien es el administrador del mismo. Los prospectos son documentos públicos y están disponibles a través de la página de de FundPro que ofrece información de fondos en países como México, Chile y Argentina.

¿Te atraen los fondos de inversión? No te pierdas ¿cómo saber si los fondos de inversión son para ti?

Karla Bayly

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Así es, mañana es el día 🙂 Como de costumbre, mi hombre guapo y yo, estamos preparándonos con anticipación para nuestra noche especial. Los niños se irán temprano a la cama (sin pretextos), prepararemos alguna botana y abriremos una botella de vino… todo ello como preparación ¡para hablar de nuestras finanzas familiares!

Iniciamos esta costumbre hace algunos años, cuando decidimos ser financieramente saludables y nunca más tirar nuestro dinero. Y, aunque no somos extraordinariamente rigurosos haciéndolo mensualmente, cada cierto tiempo hacemos una cita para hablar de nuestro dinero.

Planear nuestra cita con antelación nos da tiempo de juntar estados de cuenta, poner cada quien en orden sus números, establecer necesidades y buscar la forma de “colar” alguno que otro capricho. No tenemos pretexto sobre si falta algún dato o que mejor nos den ganas de ver una película. Para hablar tranquilamente, nos aseguramos de que no habrá interrupciones y nada mejor que niños durmiendo y a una hora en que no recibimos llamadas telefónicas y es que, para nosotros, este es un asunto serio y no se vale contestarle el telefóno a la comadre para cotorrear el punto.

Nuestra conversación de finanzas es eso, una conversación de finanzas, no sobre quién no lavó los trastes el otro día o si me choca que “x” cosa. Si traemos enojos/resentimientos/emociones entonces la conversación va a ser sobre eso y no sobre lo que habiamos planedo y conste que no estoy diciendo que esos temas no se tengan que abordar, sino que hay momentos para cada uno de ellos.

Desde un inicio tenemos metas como pareja y familia sobre las que trabajamos en estas reuniones. Al pasar los años el barco ha ido cambiando de rumbo y en el proceso hemos reorientado los esfuerzos. Fue en una de estas reuniones donde perdí la negociación de mi camioneta (buaaaaaaaa!) pero gané la compra de una casa con jardín grande (yupiiii!). En otra reunión decidimos darle vuelo a mi hobbie y convertirlo en negocio invirtiendo parte de nuestro patrimonio. Posteriormente (y miren que ésta fue una reunión difícil para ambos) decidimos que también mi esposo emprendería su negocio y renunciamos a las mieles de un sueldo fijo. Hemos logrado soportar cada una de estas decisiones porque conocemos cuál es nuestra posición financiera, cuáles son los compromisos que se avecinan, y Don Excel es nuestro invitado de honor a cada una de estas reuniones.

¿La agenda de mañana? Seguramente discutiremos resultados de las inversiones que hemos hecho y cómo se han dado los retornos, es decir, de que manera esta llegando el dinero de regreso. También consolidaremos las entradas que ambos recibiremos y, con base a ello, vamos a priorizar gastos. Revisaremos el estatus de los ahorros, los gastos que podemos evitar, los que tendremos que hacer aunque no queramos y, sin duda alguna, vamos a discutir sobre las ganas que tengo de hacer algunas mejoras decorativas en casa (urge un cambio de color en varias paredes, una lámpara que me hace ojitos cada que paso por la tienda y un tapetito para el cuarto de tv) y mi esposo tratará de convencerme de que mejor nos llevamos ese dinero a la vacación o tendrá preparado algún as bajo la manga con mejoras al jardín ¿quién ganará?

Nuestros “dates financieros” nos dan la oportunidad de saber que ambos buscamos las mismas cosas y qué es lo que tenemos que hacer para lograrlo, a veces con sacrificios de ambas partes pero también con ganancias para ambos. Hoy puedo decirles que en esta casa sí se discute, algunas veces podemos caernos “gordos”, pero nunca peleamos por dinero porque, en esta familia,

el dinero no es suyo, ni mío, sino nuestro.

¡Feliz fin de semana!

Karla Bayly

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Hoy me voy a permitir no estar de acuerdo con Regina Reyes-Heroles de “Vivir como reina y gastar como plebeya” cuando dice que la inversión en acciones no es sexy pues, cito textual “Es un ejercicio de paciencia, tiempo, conocimientos, previsión, organización y de tener a un asesor financiero que te ayude a tomar decisiones inteligentes”

No sé si alguien pueda estar de acuerdo conmigo, pero creo que no hay nada más sexy que aquello que te toma tiempo, que te da la satisfacción de saberte conocedor y donde la recompensa solo la obtienen aquellos que han seguido la estrategia adecuada… y bueno ¿qué más puedo añadir?

No todas las personalidades soportan los romances tormentosos. Es perfectamente adecuado si preferimos la seguridad de las inversiones a tasa fija. Como en cualquier relación, la clave del éxito esta en el autoconocimiento, y en no poner nuestras expectativas en manos de alguien más. Si te sientes tentado(a) a probar algo arriesgado, se me ocurren algunos puntos a considerar para tener un affair accionario: 

  • Sé consciente de tu perfil de aversión al riesgo, de esta manera podrás enfocarte sólo en aquellas empresas que sean dignas de jugar en tu cancha.

 

  • Los romances más memorables se basan en paciencia, consistencia y disciplina.

 

  • Cualquier relación demanda de atención e interés. Es imposible llegar a un “algo más” sin una conversación previa interesante. Chicas ¿estan de acuerdo?

 

  • Riesgo y tasa de retorno están íntimamente relacionados ¿necesito decir más?

 

  • Las inversiones de largo plazo requieren sembrar en el día a día. No puedes consumir toda tu ganancia en la primera cosecha pues no tendrás con que volver a sembrar. Reinvierte tus ganancias.

 

  • El éxito de tu inversión se mide en tus propios términos, nunca en el de los demás.

 

  • Actúa sin temor a equivocarte. Lo perfecto es enemigo de lo bueno. No olvides que la experiencia es lo que obtenemos cuando no conseguimos lo que deseamos.

 

  • No escuches consejos amorosos de tus tías solteronas. Aprende de quien ha arriesgado, ha perdido y ha sobrevivido a la experiencia.

 

  • Establece desde un inicio cuánto es lo máximo que puedes arriesgar y nunca vayas más allá sin estar de acuerdo con las posibles consecuencias.

 

  • No existen relaciones sanas basadas en el sufrimiento. Termina la relación si ésta afecta el resto de tu vida.

Conforme me vaya acercando a la edad de la reuma, dejaré de considerar las atrevidas inversiones accionarias para descansar mi cabeza sobre el hombro de la confiable deuda gubernamental… y tú ¿crees que las inversiones pueden ser sexys?

Karla Bayly

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En un primer post sobre cómo incrementar nuestros ingresos cuando lo que estamos generando no alcanza a cubrir nuestras necesidades <da click aqui> hablé acerca de la oportunidad que se nos presenta para ser creativos y dar rienda suelta a nuevas ideas, pasiones y experiencias que hemos acumulado a lo largo de los años y así tratar de generar un ingreso adicional.

No había regresado a escribir sobre la forma de realizar este proyecto aunque ayer, al visitar el sitio de Blog y Lana donde So presenta información sobre los financiamientos disponibles para quien planea iniciar un negocio tuve una regresión hacia lo que no debemos hacer <da click aqui> y la gran oportunidad que representa acercarse al modelo de Incubadoras de Empresa que la Secretaria de Economía pone a disposición de futuros empresarios a través de gobiernos estatales y universidades.

Creo que este modelo es una oportunidad para todos aquellos que no nacimos en familias empresarias y, por lo tanto, no tuvimos experiencia de “vida real” antes de salir a arriesgar nuestro dinero, nuestro tiempo y, para ser sinceros, hasta la autoestima, porque cuesta mucho trabajo contarle a la gente las metidotas de pata que uno dió cuando andaba queriéndola hacer de empresario(a).

Aclaro que yo no estoy inscrita actualmente a la incubadora (aunque tengo una idea que quiero inscribir :-)) pero tengo la oportunidad de colaborar de cerca con personas involucradas en el proceso y a través de los participantes de mis clases he recibido testimonios muy valiosos acerca de la ventaja de pertencer al modelo.

¿Cómo funcionan las incubadoras de empresa?

A través del modelo de incubación las personas acercan su idea de negocio o negocio en marcha y la universidad da soporte asesorando la creación de un plan de negocios a través de cursos, tutorías y asesorías. Las incubadoras cuentan también con información acerca de financiamientos y en algunos casos facilitan un espacio físico, infraestructura y servicios de apoyo para establecer la empresa mientras ésta genere utilidades y pueda soportar los costos de establecer su oficina.

¿Funcionan igual todos los modelos? Cada universidad o dependencia, de acuerdo a sus recursos y estrategia de impacto social puede variar su modelo aunque la escencia es la misma, proporcionar asesoría y apoyo de nivel profesional a un precio subsidiado por la Secretaría de Economía.

¿Dónde esta el riesgo? Básicamente podemos decir que el riesgo esta en el “empresario-to-be” ¿por que?

Primera restricción-Las personas no se acercan porque creen que es solo para estudiantes o egresados de determinada universidad. Lo cual es falso pues se encuentra abierto para todo público.

Segunda restricción-La inscripción a la incubadora puede tener cierto costo, el cual es una mínima parte del servcio que obtendrán y, en caso de que la idea no prospere, es insignificante contra lo que hubiera costado montar un negocio destinado a no prosperar.

Tercera restricción-Hay personas que abandonan el proyecto durante el proceso. Creo que es mejor abandonar cuando todo lo que tienes son 20 hojas tecleadas en word que cuando tienes 20 cajas de inventario ¿no lo crees?

¿Hay que trabajar? Si. Nadie va a montar el negocio por ti. ¿Es fácil? Tan fácil como comenzar algo que nunca has hecho pero con la ventaja de que hay un equipo de expertos a tu lado ¿Vale la pena? Depende de ti.

Si quieres saber más sobre este modelo puedes visitar la página de la Secretaría de Economía  y, aunque suena a comercial, te recomiendo visitar la página del Tec de Monterrey Campus Querétaro  donde tendrás acceso a un directorio de empresas que forman parte de la iniciativa y que mejor que acercarse a quienes ya han pasado por el proceso y pueden proporcionar información de primera mano.

Si no estas en México, te recomiendo que aún así visites los sitios y con una idea más clara acerca de cómo funcionan las incubadoras puedas buscar modelos o esquemas parecidos en tu país.

Recuerda que la desinformación es enemiga de tus finanzas personales.

Karla Bayly

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No es un concurso, tampoco uno de los muchos fraudes vía Internet y te aseguro que es completamente legal…

se trata de maximizar los rendimientos de tu afore.

¿Cuándo fue la última vez que verificaste el rendimiento neto de tu afore y su desempeño contra la competencia?

 No estar directamente involucrados con los depósitos que la empresa realiza a nuestro ahorro para el retiro, así como la expectativa tan lejana que tenemos para obtener beneficios de ese ahorro, son dos factores que juegan en contra del monto final de nuestra pensión, pues podemos dejarlo en el olvido dejando de percibir un importante diferencial por no estar en la afore adecuada.

Esta situación de olvido se da también con cierta frecuencia entre mujeres que desempeñaron un empleo formal remunerado durante varios años y lo dejaron para dedicarse al cuidado de los hijos, sin dar seguimiento a ese ahorro, mucho o poco, al que tendrán derecho una vez que lleguen a los 65 años.

Los hombres no están exentos del descuido. Ya sea que lo consideren como un ahorro marginal o que hayan dejado un empleo corporativo para establecer su propio negocio (donde no se hayan otorgado derechos como trabajador asalariado) suelen no dar seguimiento al comportamiento de su afore.

Si bien es cierto que ninguno de nosotros podrá vivir a cuerpo de rey gracias al ahorro que acumulemos en la subcuenta de retiro, cesantía y vejez (RCV), tampoco se trata de olvidarnos de que maximizar esa cantidad es nuestra obligación y que nadie se hará responsable por nosotros.

Para entender lo que un cambio a tiempo puede significarnos, tomemos el ejemplo de una persona de 40 años que dejó de cotizar de manera formal y cuenta con la cantidad de $ 100,000 en la subcuenta RCV depositados en un afore cuyo rendimiento neto es del 4.31%

Si el rendimiento de esta afore se mantuviera constante, dentro de 25 años, los $ 100,000 se convertirán en $ 287,176.

Ahora bien, si esta persona hubiese consultado el comparativo de rendimientos netos que ofrece la CONSAR , habría descubierto que su afore se encontraba en el lugar 15 (sobre un total de 18). La afore que ocupa el primer lugar, de acuerdo a la Siefore que corresponde a su edad (SB3), otorga un rendimiento neto de: 6.73% por lo que los mismos $ 100,000 se convertirían en $ 509,522 en un periodo de 25 años.

$ 509,522 – $ 287,176 =  $ 222,345

¡La diferencia de rendimiento, en pesos de hoy, entre ambas afores es de: $ 222,345!

Esta diferencia variará de acuerdo al rendimiento neto de la afore seleccionada, al monto que el trabajador (o ex trabajador) tenga acumulado así como del número de años que falten para llegar a la edad de jubilación y el hecho de que se continúe haciendo aportaciones, ya sea vía el patrón o voluntarias a la cuenta de retiro.

¿Qué tienes que hacer para lograr un diferencial a tu favor? ¡Solo una llamada!

Verifica el lugar que ocupa tu afore en cuanto a rendimientos y, si no esta en los primeros lugares, llama a aquella que consideres más atractiva y pide que envíen un asesor a tu domicilio o centro de trabajo, para llenar una solicitud de cambio y entregar la documentación que te soliciten. El cambio entre afores es gratuito.

Recuerda que la desinformación es enemiga de tus finanzas personales.

Karla Bayly

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Cuando planeamos una estrategia financiera para el largo plazo, desearíamos poder contar con todos los elementos que nos proporcionen la tranquilidad a futuro. Sin embargo, existirán ocasiones en las cuales sea necesario establecer prioridades y quizá haya que tomar algunas decisiones difíciles.

¿Qué hacer si mi presupuesto me obliga a decidir entre hacer un ahorro para mi retiro o pagar la educación de mis hijos? La respuesta parece sencilla, pues la mayoría de personas aseguran preferir ahorrar para pagar la educación de sus hijos vs. procurarse un plan de retiro.

Detrás de esta decisión, consideramos que, en un escenario donde es difícil destinar una cantidad fija al ahorro, la prioridad suelen ser nuestros hijos sin pensarlo demasiado. Además de que puede ser difícil ponerse uno mismo como prioridad, especialmente las que somos mamás corazón de pollo y encima programadas genéticamente para aventarnos de cabeza en un abismo con tal de hacerles la vida más llevadera a nuestros retoños :-).

Influye también cierta aversión a pensar en el laaarrrgo plazo que falta para convertirnos en adultos mayores, y es una imagen que no nos gusta tener en la cabeza. Sin embargo, pregúntenle a cualquier padre de recién nacido, que tal se verá su retoño portando una toga y birrete. Definitivamente es mucho más agradable la segunda imagen ¿cierto?

En nuestro caso (mi esposo y yo), las turbulencias de la economía nos pusieron a considerar seriamente entre supender los planes para el retiro o los de educación. Después de darle algunas vueltas, y creánme que no fue una decisión sencilla, decidimos poner en pausa los planes de educación y éstas fueron nuestras razones:

-Cuando nuestros hijos tengan edad para asistir a la universidad, nosotros andaremos llegando a los 50’s, una edad aún productiva en donde podremos estar generando ingresos.  No será así si llegamos a los 65 o 70 años y no tenemos ni para la pomadita anti-reumas.

-Hoy en día existen, y sin duda seguirán existiendo, las becas y financiamientos educativos. En mi caso hice uso de una combinación de ambas opciones para pagar mi educación y no voy a mentir deciendo que me fascinó pagar créditos educativos, pero soy honesta al decir que el esfuerzo me hizo valorar mucho más cada título que recibí.

-No hay créditos ni becas para la adultez en plenitud.

-Prefiero no pensar en esta, pero siempre existe la opción de que mis hijos salgan trovadores y decidan no ir a la universidad. Mientras tanto, a menos de que Michael Jackson nos haga un huequito en su congelador, no hay manera de que mi esposo y yo evitemos el paso de los años.

-Si alguien tuviese que elegir entre pagarse la universidad, conseguir una beca o asistir a una universidad pública por cinco años, contra hacerse cargo de los gastos médicos y de sustento de sus padres por un tiempo indefinido… ¿qué opción creen que eligiría?

Karla Bayly

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