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Archive for 31 julio 2009

Así es, mañana es el día 🙂 Como de costumbre, mi hombre guapo y yo, estamos preparándonos con anticipación para nuestra noche especial. Los niños se irán temprano a la cama (sin pretextos), prepararemos alguna botana y abriremos una botella de vino… todo ello como preparación ¡para hablar de nuestras finanzas familiares!

Iniciamos esta costumbre hace algunos años, cuando decidimos ser financieramente saludables y nunca más tirar nuestro dinero. Y, aunque no somos extraordinariamente rigurosos haciéndolo mensualmente, cada cierto tiempo hacemos una cita para hablar de nuestro dinero.

Planear nuestra cita con antelación nos da tiempo de juntar estados de cuenta, poner cada quien en orden sus números, establecer necesidades y buscar la forma de “colar” alguno que otro capricho. No tenemos pretexto sobre si falta algún dato o que mejor nos den ganas de ver una película. Para hablar tranquilamente, nos aseguramos de que no habrá interrupciones y nada mejor que niños durmiendo y a una hora en que no recibimos llamadas telefónicas y es que, para nosotros, este es un asunto serio y no se vale contestarle el telefóno a la comadre para cotorrear el punto.

Nuestra conversación de finanzas es eso, una conversación de finanzas, no sobre quién no lavó los trastes el otro día o si me choca que “x” cosa. Si traemos enojos/resentimientos/emociones entonces la conversación va a ser sobre eso y no sobre lo que habiamos planedo y conste que no estoy diciendo que esos temas no se tengan que abordar, sino que hay momentos para cada uno de ellos.

Desde un inicio tenemos metas como pareja y familia sobre las que trabajamos en estas reuniones. Al pasar los años el barco ha ido cambiando de rumbo y en el proceso hemos reorientado los esfuerzos. Fue en una de estas reuniones donde perdí la negociación de mi camioneta (buaaaaaaaa!) pero gané la compra de una casa con jardín grande (yupiiii!). En otra reunión decidimos darle vuelo a mi hobbie y convertirlo en negocio invirtiendo parte de nuestro patrimonio. Posteriormente (y miren que ésta fue una reunión difícil para ambos) decidimos que también mi esposo emprendería su negocio y renunciamos a las mieles de un sueldo fijo. Hemos logrado soportar cada una de estas decisiones porque conocemos cuál es nuestra posición financiera, cuáles son los compromisos que se avecinan, y Don Excel es nuestro invitado de honor a cada una de estas reuniones.

¿La agenda de mañana? Seguramente discutiremos resultados de las inversiones que hemos hecho y cómo se han dado los retornos, es decir, de que manera esta llegando el dinero de regreso. También consolidaremos las entradas que ambos recibiremos y, con base a ello, vamos a priorizar gastos. Revisaremos el estatus de los ahorros, los gastos que podemos evitar, los que tendremos que hacer aunque no queramos y, sin duda alguna, vamos a discutir sobre las ganas que tengo de hacer algunas mejoras decorativas en casa (urge un cambio de color en varias paredes, una lámpara que me hace ojitos cada que paso por la tienda y un tapetito para el cuarto de tv) y mi esposo tratará de convencerme de que mejor nos llevamos ese dinero a la vacación o tendrá preparado algún as bajo la manga con mejoras al jardín ¿quién ganará?

Nuestros “dates financieros” nos dan la oportunidad de saber que ambos buscamos las mismas cosas y qué es lo que tenemos que hacer para lograrlo, a veces con sacrificios de ambas partes pero también con ganancias para ambos. Hoy puedo decirles que en esta casa sí se discute, algunas veces podemos caernos “gordos”, pero nunca peleamos por dinero porque, en esta familia,

el dinero no es suyo, ni mío, sino nuestro.

¡Feliz fin de semana!

Karla Bayly

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Hablar de pesos, pesitos y pesotes es para la mayoría de los latinos un mega tabú. Con nuestra familia, amigos y pareja podemos hablar de todo (y miren que cuando digo de todo, es porque he escuchado cada cosa…) pero de dinero nomás no, apenas sale el tema y ya nos sentimos incómodos.

Dinero como medio de control

Dinero como medio de control

Una de las explicaciones que dan los psicólogos y sociólogos especialistas en el tema es la siguiente:

El dinero tiene connotaciones de poder

Tal vez parezca muy obvio decirlo así con una frase, pero cuando lo aplicamos a nuestras relaciones “pega” más fuerte ¿por qué? Porque estamos acostumbrados a que quien maneja el dinero toma las decisiones. ¿Cuántas parejas conoces en que la señora no toma la decisión sobre si tapizar o no la sala porque le tiene que preguntar a su señor? Y ojo, no estamos hablando de preguntarle si hay o no hay dinero (que en teoría tampoco debería de ser porque en una relación de pareja ambos conocen exactamente cuánto hay en las arcas y cuáles son las prioridades) sino para pedirle permiso de mejorar unos sillones en los que ambos se van a  sentar.

Y si llevamos el tema a la empresa familiar, les puedo ennumerar casos y casos en que es el abuelito quien dice cuándo y a dónde son las vacaciones familiares que incluyen a nueras, yernos y nietos ¿por qué? Porque el dinero sale de su bolsa ¿Y si a los nietos ya les aburren las aguas termales? ¡Ni hablar! El que paga manda y los demás se aguantan.

¿Qué pasa cuando la señora manda a tapizar los sillones sin preguntar o el nieto se rebela y no va a la vacación? No importa que tan bonita se vea la sala o que tan bien se la pasó el puberto en cualquier otro lado, viene la ganancia secundaria: La culpa. Y es que, ay, la culpa es tan difícil de evitar… y tan fácil de gozar.

Entonces convertimos el dinero en un arma que da poder al que lo controla y convierte en víctima digna de culpa y resentimiento a quien no lo controla, basando nuestras relaciones de familia o de pareja en contratos (tú das y yo gasto). Sucede en cosas tan simples como en el sillón renovado o en el papá que paga la boda pero solo si se maneja su lista de invitados el licor que prefiere y la música de su época, cuando en realidad el ofrecimiento de ayudar para la boda era ese, ayudar y no imponer.

¿Están todas la relaciones basadas en contratos de poder/dinero? Afortunadamente no. Así como hay papás que dan el dinero, y digo dar en lo que dar significa (donar, desprenderse) también hay parejas que entienden que el dinero es un instrumento que facilita cosas y el poder no está en quién gane más, quien lo administre o quien tome las decisiones grandes, y perdón, pero aquí me tengo que detener, porque cuando las mujeres decimos que nosotras sí controlamos el dinero a veces nos referimos en que controlamos cuánto le ponemos de gasolina al coche y si nos hacemos tinte y corte o solo el corte, pero el “mareado” es el que dice cuánto se gasta en las vacaciones y con quien se contratan los seguros de vida ¿decisiones diarias o decisiones relevantes?

Podríamos resumir diciendo que la democracía (que significa el poder del pueblo) empieza en la propia casa, donde ambas partes pueden tomar el control del dinero y no importa si es sólo uno quien lo genera o alguien gana más que el otro, es una relación en donde se logran consensos y acuerdos en base a prioridades establecidas de común acuerdo.

Y al final de día ¿a mi de qué me sirve saber si me controlan, controlo o estoy libre del control? Ahhhh! Porque igual que cuando nos ponemos a dieta y nos pellizcan por todo el cuerpo con el “gordómetro” para conocer nuestra cruda realidad, es preciso que cada uno de nosotros, interesados en tener una sana relación con el dinero (que de eso se trata el blog si es que te saltaste el encabezado) nos autoexaminemos y podamos responder:

¿Sufro o ejerzo controlitis mediante el dinero?

Karla Bayly

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¡Qué difícil es no prestar dinero! Especialmente cuando se trata de tu hermano, tus hijos o tus padres. ¿Sabes que una de las causas más citadas por la cual las personas tienen problemas con su tarjeta de crédito es porque dispusieron de dinero en efectivo para ayudar a algún familiar? Claro, el familiar salió del apuro, pero dejó colgadísimo al tarjetahabiente.

¿Prestar dinero para terminar peleando?

¿Prestar dinero para terminar peleando?

Encontré el siguiente dato en la encuesta sobre cultura financiera de la UNAM-Banamex:

Prestamos en familia

¿Cuántos de esos préstamos se recuperan? No muchos, al menos en los términos bajo los cuales se realizó la promesa de pago. Prestar dinero a un familiar equivale, en gran proporción de los casos, a regalar el dinero como condición para mantener la relación de familia intacta. Por otro lado, cobrar e intentar recuperar el dinero genera tensiones y problemas en la familia pues termina involucrando a más personas que los originales deudor-acreedor. ¿Cuántos platos se rompen y familias se desbarantan porque durante alguna celebración sale a colación el tema del préstamo no devuelto?

Cuando algún miembro de la familia ha cuidado sus finanzas, ha sido ordernado, se ha convertido en un comprador inteligente y no cede a las compras por impulso en aras de planear un futuro sin preocupaciones de tipo económico ¿Debe convertirse necesariamente en el banco a tasa 0% de toda la familia? ¿Debe alguien reprimir sus caprichos para terminar pagando los “gustitos” de alguien más? Yo creo que no.

Prestar dinero, y especialmente el que no tienes, o planeas destinar para otras cosas, te pone en una situación de desventaja y en un alto riesgo de no ver ese dinero de regreso. Piensa que ayudar a alguien a “tapar un hoyo” no garantiza que no abrirá otro en el futuro. Si se trata de darle “un empujón” también existen otras formas de proteger tu dinero:

  • Dar dinero no es garantía de ayuda, ni de amor. Recomendar a alguien para un trabajo o ayudarle a vender algo, pueden ser más significativos. Recuerda el dicho: “No me des de comer, mejor enséñame a pescar”
  • Igual que cualquier banco, tienes derecho a saber en qué se empleará el dinero y decidir si el proyecto tiene o no futuro.
  • Jamás prestes tu dinero a quien tiene problemas de adicciones o deudas de juego, mejor paga el ingreso para rehabilitación pues “tanto peca el que mata a la vaca, como quien le agrrara la pata” dirían por ahí.
  • Si tu familiar se niega a explicarte o a firmar un contrato que le oblige a devolver tu dinero ¡mejor para ti! Es la señal de que tu dinero no debe dejar tu bolsillo. Alguien que no acepte asumir un compromiso demuestra que tampoco tiene intención de cumplir su palabra. Si los bancos tienen derecho a exigir su dinero de vuelta, tú también.
  • No prestes dinero que no tienes, es decir, no pidas prestado para prestárselo a alguien más, a menos que esa persona firme un contrato bajo las mismas condiciones que tú estas firmando. Más simple, si vas a disponer de una tarjeta de crédito (solo en casos de vida o muerte, por favor), tu familiar debe comprometerse POR ESCRITO a pagar los intereses de ese préstamo. Existe claro, la posibilidad de que no cumpla con el contrato, pero al menos tendrás algo que mostrarle a la tía Euclides cuando te pregunte por que razón no invitas a su hijito a la cena de navidad en tu casa.
  • No pongas tu relación de pareja en riesgo por un préstamo familiar. Recuerda que tu esposa(o) e hijos están por encima de cualquier otro miembro de la familia. Disponer del enganche de tu casa, el ahorro de colegiaturas o cualquiera que sea la razón por la que han ahorrado juntos, en familia, sin consultarlo con ellos primero… bueno, creo que no necesito explicar las consecuencias.

Existen familias, por supuesto, donde los compromisos se aceptan y se cumplen. Cuando alguien pide dinero es porque tiene la seguridad de devolverlo ¿Qué caracteriza estos préstamos familiares? El amor y el respeto. Porque me importas cumplo el compromiso y si, por alguna razón extraordinaria no puedo pagarte, asumo las consecuencias, haciéndome responsable de pagar un interés o cualquiera que sean los términos establecidos.

Recuerda que acostumbramos darle al dinero una carga emocional, si no podemos eliminar las emociones al recibir u otorgar préstamos en familia, estaremos poniendo una carga muy pesada a la relación. Si realmente deseas ayudar, piensa si estarías dispuesto(a) a regalar ese dinero. Si la respuesta es sí, adelante.

¿Has perdido alguna relación cercana a causa de un préstamo no cumplido?

Karla Bayly

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¿Cómo reparar discos rayados?

¿Cómo reparar discos rayados?

Una de las preguntas que, siendo soltera, pasaba por mi mente cuando visitaba casas con niños era:

¿Por qué dejar a un niño jugar con cosas de adultos? 

Si has tenido la misma duda y aún no sabes lo maravilloso que es combatir contra pares de manitas sucias/engrasadas/endulzadas en un turno de 24x7x365 he aqui la respuesta:

 

Porque en algún momento pasarás por una fase de agotamiento físico y mental que te convertirán en la persona más compartida del mundo

 

Quienes hayan sido víctimas de ésta tenebrosa fase de la que hablo ;-), problamente tengan por ahí algunos Cd’s y Dvd’s que han sido masticados, utilizados como ornamento, base deslizadora o proyectil, lo cual los ha dejado casi o totalmente inservibles.

Resistiéndome a tirar a la basura gran parte de los éxitos de Disney, buscando ahorrar no volviendo a comprar las películas y tratando de aplicar conceptos de reciclado/rehuso, busqué en internet  métodos para volver Cd’s, Videojuegos y Dvd’s a la vida, encontrando opciones tales como:

  • Pulirlos con pasta de dientes. Desheché esta opción porque no se explicaba el efecto que podría tener el utilizar agua para remover la pasta y porque, aunque le garantiza un aliento fresco a los dvd’s, no me pareció que tuviese grandes probabilidades de éxito.
  • Encontré otro video donde se sugiere limpiarlos con un plátano ¿¿¿???. Leyendo los comentarios observé que los resultados son controversiales así que decidí no atacar el frutero.
  • Finalmente encontré esta opción que recomienda un producto para pulir metales. Aunque el uso del torno lo hace  parecer sofisticado, implementé la solución utilizando un marcador para girar/sostener el disco y  aplicando “Brasso” que sirve para pulir objetos plateados. No utilicé la cera de auto.

Hasta ahora he llevado al hospital a tres víctimas que eran dignas candidatas al basurero. Los resultados: Toy Story y Monster’s Inc. han vuelto a la vida. Tierra de Osos no tuvo tanta suerte 😦

Mientras cada una de estas películas cuesta alderedor de $200, la lata de Brasso no llega a los $50 y calculo que tiene potencial para salvar muchas vidas más. Declaro ésta compra una buena inversión 🙂

¿Conoces algún otro método para reparar a las víctimas de las manitas curiosas?

Karla Bayly

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¡¡Hoy es mi aniversario!!

Así es mis estimados, ¡hoy cumplimos 9 años de casados! La fecha merece una reflexión especial y es que confieso que todavía se me pone chinita la piel cuando me acuerdo de mi boda 🙂

La vida de casados no ha sido miel sobre hojuelas, hemos tenido nuestros“asegunes”: cambios de casa y de ciudad, super ofertas de chamba y también la pérdida de un trabajo, un negocio que no jaló y el arranque de otros dos que ahí la llevan, deudas preocupantes y la alegría de liquidarlas, la felicidad que da la llegada de dos hijos que hoy nos hacen la vida y el derrumbarnos juntos cuando nuestro angelito se fue al cielo :-(…

Creo que los “happily ever after” no existen y que Cenicienta y su Príncipe Azul alguna vez tuvieron sus bronquillas.

¿Qué cambiaría yo en mi historia de amor? Hablar larrrrgooo y claro sobre el dinero desde que formalizamos la relación. Hablar acerca de dinero es el tabú más arraigado en nuestra cultura. Podemos hablar de todo con nuestra media naranja, pero abrir nuestra cartera ¡hay qué trabajo nos cuesta!

Les comparto: Cuando formalizamos la relación, mi ahora flamante esposo y yo, hablamos acerca de sueños, parientes incómodos, hijos, quien lavaría los baños y ¿de dinero? ¡nada! A ninguno se nos ocurrió, o más bien se nos hizo de mal gusto. Preguntar cosas como: ¿cuántas tarjetas tienes? ¿cuánto debes? ¿cuánto gastas? ¿qué va a pagar cada quién? no fue parte de nuestra agenda. Todo era tannnnnnn rooooosa que lo material no importaba.

Hoy podemos decir que aprendimos por el camino duro. Que, así como se abre el corazón, en una relación de pareja también es necesario abrir la cartera. Hablar abiertamente sobre los recursos con que cuenta la familia y los sueños que se busca alcanzar nos convierte en una Familia Financieramente Inteligente.

Una relación sana con el dinero implica que podemos abrir este tema con nuestra pareja sin necesidad de mentir, evadir, frustarnos o enojarnos. Cuando la pareja comparte una actitud sana hacia el dinero puede abordar el tema abiertamente sin temor a perder el control, sin miedo y, lo más importante, sin resentimientos.

¿Cómo puedo hablar de dinero con mi pareja?

Antes que nada ¿pára qué quiero tocar el tema? Si tengo claro qué es lo que quiero obtener de esta conversación entonces sabré si tuve éxito o no. Si quiero tocar el tema porque siento enojo, entonces tal vez mi conversación debe ser sobre enojo y no sobre dinero, si quiero tocar el tema porque me preocupa, entonces la preocupación está por encima del dinero. ¿Qué conversación puede terminar mejor?:

A:”¡Gastaste un dineral en la tarjeta!”

ó

B:”Estoy preocupado porque no podremos pagar el adeudo en la tarjeta”

¿Qué nos funciona cuando queremos hablar de dinero?

  • Antes de subir al ring analizamos cuál es el verdadero problema
  • Escoger el lugar y el momento (por favor, nunca cuando están tocando el timbre en una reunión familiar)
  • Entrar a la discusión con ganas de lograr un acuerdo razonable. El matrimonio o relación no se trata de “yo gano-tú pierdes” es “tú ganas-yo gano”
  • Disposición para ceder y lograr acuerdos
  • Ser claros en lo que se desea obtener y en lo que se esta dispuesto a ceder. ¡Caray! Esta es regla de generales :->
  • Tratar de entender a la otra parte, también conocida como empatía.

Dejemos a un lados los tabús (¿tabues?) y aceptemos que una relación de pareja esta diseñada para compartirlo TODO. Las relaciones no son para sufrir, sino para ser felices siendo mejores personas. Si mi relación me hace mentir, ocultar, engañar, …. ¿cuál es mi ganancia?

Y bueno, como el día de hoy “Love is in the Air”, les dejo nuestra canción de boda ¡Ahhh, qué bonitos recuerdos! Y ustedes disculparan si mañana no hay post 😉

Karla Bayly

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Blog y Lana, Previsión Financiera y El Camino Amarillo han marcado la tendencia esta semana: Los niños y el dinero. Coaching Financiero se une al llamado (¿a quién no le gusta el buen chisme?) y decidí aportar con mi punto de vista sobre las cuentas de ahorro infantil y la carabina de ambrosio…

Enseñar a nuestros hijos a ahorrar

Enseñar a nuestros hijos a ahorrar

Vayamos algunas décadas atrás y recordemos la compra de timbres del “Ahorro Nacional” del que muchos niños de mi generación fuimos clientes, y es que era un verdadero “oso” eso de llegar al salón y no traer dinero para comprar timbres , así que so pena de ser señalados, mis hermanos y yo apremiabamos a mi pobre padre para que, a la entrada de la escuela, cada lunes nos diera para los timbres y una nueva catulinita ¿ahorro? ¿y eso con que se comía?

Lo importante, en aquel entonces, era comprar timbres y quedar bien con la maestra. Por más que busco en mis penumbras neuronales no puedo recordar que alguien nos haya explicado sobre lo que era ahorrar, para que compraba uno los timbres y, lo peor de todo ¿dónde quedó mi ahorro en los Bonos del Ahorro Nacional? Ahorrar sin un objetivo específico, sin ser parte de una disciplina a largo plazo y sin el ejemplo de los adultos puede no tener mucho sentido.

Ahora existen nueva opciones para convertir las alcancías transparentes de mis hijos en flamantes cuentas de ahorro ¿quieres conocer algunas de ellas?

Cuenta Junior Santander Serfín: No tiene un monto mínimo de apertura, anualidad ni saldo mínimo mensual requerido. Ofrece retiros y consulta de saldo sin límite ¿rendimientos? No expecifica ninguno. No encontré ninguna ventaja sobre la alcancía tradicional.

Cuenta Chicos HSBC: Para enseñar a nuestros hijos lo divertido e importante que es ahorrar. No pide comisiones ni saldo mínimo mensual y se puede aperturar a partir de $1 peso. Ofrece una tarjeta personalizable pero sí tiene un límite de consultas y retiro de cajeros (4 al mes). Ofrecen promociones de Dines pero no especifica ninguna. A partir de $1,000 pesos ofrece una tasa bruta de rendimiento anual de 1% ¿Qué? ¿10 pesos de rendimiento BRUTO anual x cada $1,000 pesos menos el 0.85% de ISR? Gracias, pasamos sin ver.

-Inverdivertida Scotiabank: Se apertura a partir de $500 y ofrece una serie de descuentos en Museos, Pistas de Hielo y Zoológicos (ninguno en mi ciudad, por cierto) pero ofrece banca por internet y vía telefónica lo cual no suena mal. Habla de intereses a tasa variable pero no aclara a que tasa esta ligada. Mmmmm, a menos que encuentre verdaderos descuentos en mi ciudad que equilibren el interés misterioso, sigo prefiriendo la alcancía de cochecito transparente.

Ahorro Niños Banco Famsa: Anualidad y mensualidad gratuitas pero un cobro de $12 a partir del cuarto retiro o uso de cajero de otro banco. La consulta en cajeros de otro banco cuesta $5 y la reposición de tarjeta $25, punto que se agradece que aclaren porque es un hecho que en algún momento la dichosa tarjeta no va a aparecer en su lugar. Los intereses van de %1 a %3 de tasa bruta (hay que quitarle impuestos a los rendimientos). Si la inflación estará cercana al 6% ¿conviene ahorrar a estas tasas?

Guadakids de Banco Azteca: Se abre con tan solo $10 pesos y si mi hijo deposita $200 obtendrá una mochila con útiles escolares (cuaderno 50 hojas, regla, pegamento, colores y tijeras, todo con el logo del banco). Tampoco carga comisiones, solamente $50 por reposición de tarjeta y a partir del cuarto retiro $6. La tasa es de 0.25% ¿mensual? ¿anual? Pero eso sí, bruta.

¿Sirven las cuentas de ahorro infantil? Llevar los ahorros de mis hijos a cualquiera de estas opciones es, desde mi punto de vista, una lección sobre regalar tu dinero al mejor postor y lo único que va a aprender es a cambiar su alcancia por dinero virtual

¿Aprenderán los niños mejor la lección sobre cómo ahorrar? Si llevar el ahorro al banco es la única acción no creo que sea de provecho. Me parece que lo que aprender en casa acerca de posponer deseos y caprichos inmediatos, ser disciplinados y fijar metas de largo plazo son lecciones con mayores beneficios

¿Mi idea para continuar la enseñanza de mis hijos? En cuanto sean capaces de manejar el concepto de rendimiento, ayudarles a buscar una opción de negocio en donde puedan invertir su capital, trabajar y generar ganancias ¿no necesita este país más empresarios y menos banqueros? 

Conclusión: captar ahorrro infantil en México es más fácil que robarle el dulce a un niño ¿porqué razón el ahorro de un niño no merece el mismo rendimiento que el ahorro de un adulto? Definitivamente el ahorro de un niño tendrá un monto menor y hay costos asociados a la administración de las cuentas pero…

Si yo pido dinero a un banco ¿me prestarían, por favor, de las cuentas infantiles y me cobran menos intereses?

Karla Bayly

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Bonvivant
  • Pronunciación:  [ˌbom.bi.ˈβan] (AFI)
  • Etimología: Del francés bon, “buen” y “vivant“, “vividor“.

En tiempos de ahorro y austeridad tengo excelentes noticias para ustedes, amantes de la buena vida. La buena mesa y la buena bebida no están peleadas con la economía, todo es cuestión de inteligencia.

Mi esposo y yo nos declaramos amantes del vino y la buena mesa. Nada es más agradable que una reunión entre amigos donde hemos cocinado algo no necesariamente caro, pero sí fuera de lo cotidiano, todo ello acompañado de un buen vino. Durante estos años hemos coleccionado algunos trucos que nos permiten mantener la afición sin dar al traste con nuestra economía. He aquí algunos consejos para convertirse en el Bon Vivant Frugal:

El amante del buen vino sabe que el precio no necesariamente está ligado a lo bueno del caldo (forma de denominar al vino). Frecuentemente estás pagando la popularidad de la etiqueta o ayudando al prestigio del sommelier. Si dudas, pregúntale a Roberto Morán en El Camino Amarillo.

Es un error frecuente ordenar un vino caro y pretencioso en un restaurant, algo así como el “prepo” que pide la botella más cara en el antro para impresionar a su “date”. El Bon Vivant Frugal sabe que el restaurant puede llegar a triplicar el precio de la botella para ofrecerla dentro de su carta de vinos y utiliza la siguiente lógica:

  • Si me cobran $300 por una botella, seguramente se vende afuera en $100, es decir se pagará un sobreprecio de $200 que puede no representar mucho de la cuenta, pero si quiero tomar un vino cuyo precio en tienda es de $400 podría terminar pagando un sobreprecio considerable.
  • ¿Solución? Si tu vino preferido cuesta más de $300 en tienda, llévalo tu mismo(a). El costo del descorche nunca igualará el sobreprecio del restaurant. Si vives al pendiente de lo que los demás piensen de ti ¡alégratre! Serás percibido como una persona conocedora que no se arriesga a no encontrar ahí su vino predilecto.
  • El buen maridaje no se trata de un concurso entre vino y comida. Una magnífica comida no necesita de un vino espectacular.

Algo más, el Bon Vivant Frugal sabe que los vinos caros se toman en casa y son servidos en un juego de buenas copas cuya finalidad es mejorar el gusto del vino.

Como todo consumidor inteligente, el Bon Vivant Frugal busca la relación precio/calidad. Asimismo no teme a probar vinos jóvenes y desconocidos que son comercializados a un excelente precio de introducción y que después, una vez que se “aclienten”, se volverán casi impagables. Así que si alguien cuestiona tu elección de vino, siempre puedes recurrir a este poderoso argumento.

Procura comprar a un importador directo. El ahorro que representa no comprar en los canales establecidos justifica la compra x caja (6 o 12 botellas). Estos importadores buscan bodegas de calidad y poca penetración en el mercado lo que les permite manejar precios bastante atractivos. El Bon Vivant Frugal sabe que sus amistades quedarán gratamente impresionadas cuando ofrezca un vino traído “exclusivamente” para clientes selectos como él/ella.

El maridaje es importantísimo para elevar la percepción del vino. Una buena mezcla entre comida y bebida resulta en el éxito social del Bon Vivant Frugal, por lo que éste inteligente personaje organiza reuniones tipo queso, pan y vino utilizando quesos artesanales producidos en su región (nada de quesos industriales de uso rudo, léase: para quesadillas)

Un vino joven y económico puede mejorar sustancialmente su percepción de calidad al ser decantado por lo que el Bon Vivant Frugal utiliza un decantador que le permite acelerar el proceso de oxigenación del vino que además se convierte en un ritual de la reunión que nunca deja de sorprender a los amigos No-Bon-Vivants.

¿Cuál es el mejor vino? El mejor vino es el que a cada uno de nosotros nos agrada sin importar tipo de uva, región o precio.

Los NUNCAS del Bon Vivant Frugal

  1. Jamás, jamás, ¡jamás! utiliza vasos deshechables para servir vino.
  2. No compra vinos de tetrapack o en envases de galón ni para cocinar. 
  3. Sospecha de todo vino importado cuyo precio esté por debajo de $50. Un vino que pagó transporte, aduanas, impuestos de importación e impuestos suntuarios y que puede ser comercializado a este precio le hace preguntarse al Bon-Vivant Frugal ¿será ésto vino?

Estoy convencida de que una sana relación con el dinero no se basa en la autoflagelación ni en la tacañería, sino en definir prioridades y llevar a cabo aquello que sea necesario para disfrutar la vida y al mismo tiempo lograr las metas financieras de cada uno de nosotros, así que, dentro de nuestro presupuesto y prioridades ¡vivamos la buena vida!

¡Feliz fin de semana!

Karla Bayly

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