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Archive for 30 junio 2009

Poster Taller

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El desplome de los imperios automotrices ha lesionado la confianza de los consumidores a nivel mundial. No importan las muchas promesas que el CEO de GM México realice acerca de lo “blindada” que la empresa esta en nuestro país, lo cierto es que, en las agencias distribuidoras de ésta y otras marcas, los clientes brillan por su ausencia.

Sin embargo en la mente del consumidor pueden estar rondando dos palabras: “oportunidad” y “posibilidad”. Lo cierto es que los precios de automóviles han venido en descenso y cada vez parece más fácil obtener un crédito automotriz. También es probable que haya llegado el momento de adquirir un primer auto o cambiar el actual. Para aquellos que cuentan con algún ahorro tal vez exista la posibilidad de salir a conquistar las avenidas con un auto último modelo. Así que ¿es momento de comprar el auto de tus sueños?

Como proyecto de clase, pedí a mis alumnos de “Evaluación de Proyectos de Inversión” que acudieran a las diferentes agencias de la ciudad a buscar su auto ideal y evaluaran el comprarlo dando el mínimo requerido de enganche y pagando el resto en mensualidades vs. tomar el monto de la mensualidad calculada por el vendedor e invertir dicho monto en algún instrumento de corto plazo hasta ahorrar el 50% del precio de venta.

La finalidad del ejercicio era comparar alternativas posponiendo la compra y encontrar la cantidad que ahorrarían vía intereses así como el número de meses que tendrían que “reprimir” el deseo de manejar el auto soñado. Este es un ejemplo:

    Martha “soñó” con un Beetle de VW cuyo precio es de $244,621, a 60 meses con una mensualidad de $4,784. Encontró que si depositaba esa cantidad a un interés de 8% y ahorraba durante 13 meses (en otras palabras, se aguantaba las ganas del coche por poco más de un año) podría pagar el auto en 34 mensualidades (en lugar de 60) y ahorraría $62,190 pesos de intereses, ¡lo que representa una cuarta parte del coche!

Al entregar los resultados de la tarea, el 100% de mis alumnos eligieron posponer su compra una vez que calcularon el costo de “sucumbir” a la atractiva oferta del mínimo enganche. ¿Necesitas ser un experto(a) haciendo números para evaluar una compra a crédito? ¡De ninguna manera! Solo debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Algunas personas caen en la trampa de pensar que el dinero que tienen cubrirá un mayor porcentaje del valor del auto pero no toman en cuenta los costos ocultos (seguro, costo de apertura del crédito, alarmas adicionales, equipo no incluido, tenencia, etc.) que tendrán que pagar de contado haciendo con ésto que las mensualidades sean más altas. No conozco a nadie que se haya atrevido a decir “no, gracias” y terminan saliendo con un “super coche” pero también con una “super deuda”
  • Si la mensualidad que el vendedor te calcule te parece excesiva como ahorro, digamos que te dicen $5,000 pero no vas a comprar el auto sino a ahorrarlos y eso te parece una fortuna o sientes que no lo vas a poder ahorrar, entonces éste no es el momento de comprar el auto de tus sueños sino el de tus pesadillas. Tarde o temprano la “novedad” del coche va a pasar y tú vas a terminar ahorcado con la deuda.
  • Regla de Oro: A mayor plazo, mayor interés. Mientras más te tardes en liquidar el coche, mayor será la cantidad de dinero que estarás tirando prácticamente a la basura.
  • Así como los autos tienen bolsas de aire para minimizar las lesiones en caso de impacto, tu cuenta de banco también necesitará una bolsa de aire de, al menos, el monto del deducible del seguro. En caso de tener un percance, el monto del deducible debe salir de tu cuenta de emergencias y no de tu tarjeta de crédito. Es muy triste ver un flamante auto nuevo con tremenda abolladura que el no-tan-flamante conductor es incapaz de pagar ¿no lo crees?

El momento para comprar el auto de tus sueños depende de ti. Si has ahorrado una buena parte del valor del auto y encuentras un buen precio, adelante. Pero si estás cediendo a la tentación del enganche mínimo te recomiendo hacer el ejercicio de calcular lo que terminarás pagando de intereses y lo que esa deuda puede representar para tus finanzas personales.

¿Es para ti momento de comprar el auto de tus sueños?

Karla Bayly

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¿Debería nuestra tarjeta de crédito definir nuestra personalidad? Al parecer hay personas que opinan que es correcta tal aseveración según un estudio realizado por Banca Serfín (ahora Santander).

Según este estudio sobre hábitos de uso de tarjeta de crédito, los usuarios prefieren pagar una comida cara con su plástico de American Express en lugar de hacerlo con una tarjeta Ligth, ésta última la dejan para el anónimato que produce la fila del supermercado, por ejemplo. Para aquellos que son “totaleros” (los que pagan el total de sus compras mensuales) lo anterior no representaría ningún problema, pero ¿qué pasa con los que hacen “bloff” a cambio de pagar un dineral de intereses?

Recuerdo también el comentario de cierta deudora de tarjetas de crédito sobre lo importante que se sentía cada vez que firmaba con su plástico doradito… Confieso que sentí pena ajena por alguien que necesita poner su valor como persona en el color de una tarjeta y también agradecí el hecho de nunca haber pagado con mi tarjeta “barata” en su presencia ¿habría pensado que yo no valía tanto? ¿se habría negado a volver a comer conmigo?

Así que revisando el comparativo de tarjetas de crédito que proporciona la Condusef me propuse encontrar los rasgos de personalidad necesarios para el poseedor de los siguientes plásticos:

American Express: Si usted pensaba que es la marca exclusiva de los poderosos y adinerados lamento informarle que ha vivido en un error. Las tarjetas American Express “solamente” cargan un interés del 41.36% y de acuerdo al tipo de plástico el CAT (costo total anual) oscila entre en 56.25% y 56.89% (la Platino es la más barata con un CAT de 32.59%). Si añadimos el hecho de que esta tarjeta es rechazada en la mitad de establecimientos que usted frecuenta, entonces no podrá mostrar su estatus tan fácilmente, a menos claro, que se pelee a gritos con la pobre empleada, que no tiene nada que ver con la decisión de aceptar o no la tarjeta, haciéndole ver lo “piojoso” que es el establecimiento. Desafortunadamente éste es un caso de la vida real que no precisamente demuestra la “clase” del/la tarjetahabiente. ¿Viaja usted mucho y sabe como administrar sus millas? Felicidades, tiene el plástico correcto. Solamente le recomendamos que pague totalmente sus compras pues le sale muy caro pagar boletos de avíon vía intereses del 56%

Santander: Con excepción del plástico ligth, los usuarios de Santander nos “gritan” lo desprendidos que pueden ser con su dinero pues aceptan pagar CATs que varian entre 81.66% y 83.23%. No por nada este banco ha sido el menos afligido por la crisis actual en nuestro país. Cualquier negocio soñaría con tener clientes como usted ¡Felicidades!

Banorte: De ahora en adelante buscaré sabios consejos de todo aquel que pague sus compras con Banorte Fácil pues esta tarjeta resulta ser el plástico más barato con un CAT de 23.69% y una comisión anual de tan solo 120 pesitos. Mi estimado tarjetahabiente: no deje que nadie le mire feo de ahora en adelante. Mejor mírelos usted a ellos y deles su más tierna mirada de compasión cuando los vea sacar sus tarjetas de más de 60% de interés.

BanCoppel: A usted, ni como ayudarlo ¿cree que es importante porque no le duele regalar su dinero? Lamento informarle que en este blog usted entra en la categoría de INCULTOS FINANCIEROS. Seguramente le “ensartaron” la tarjeta cuando quiso comprar unos pantalones a 120 meses sin intereses y de ahí felizmente recorrió toda la tienda comprometiéndose a pagar un 104.98% de intereses por el resto de sus compras. Por lo que más quiera, busque un crédito más barato, transfiera su saldo, rompa este plástico en miles de pedacitos y nunca, nunca pero NUNCA vuelva a solicitar otro crédito sin antes pasar de visita a este blog.

Una tarjeta de crédito es un plástico que nos libra de cargar efectivo. No importa el colorcito o la marca, es dinero que tendremos que pagar de regreso con un interés. No debemos dejar que ningún mercadólogo nos meta en la cabeza que valemos más o menos por el color del plástico que usamos.

Las tarjetas de crédito no son malas, lo malo es no saber manejar el crédito.

Feliz fin de semana y por favor: mucho ojo con los intereses de sus tarjetas!!

Karla Bayly

*Los cálculos fueron realizados sobre la base de una deuda de $100,000. El CAT (Costo Anual Total) puede variar de acuerdo al monto adeudado y no refleja las compras realizadas a meses sin intereses. Si deseas consultar para otra tarjeta da click aquí

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Hace algunos días, mis amigas de Las Tres y un Cuarto comentaron sobre el lanzamiento de zapatos especializados para “cazar hombres” los cuales cuentan con un diseño especial para estimular la producción de feromonas y, gracias a su efecto, lograr que más de un incauto caiga como esclavo a nuestros pies.

La divertida discusión derivó en nuestra preocupación sobre meter nuestro mexicanísimo pie de tamal en un zapato diseñado para pies de princesa y es que, una vez comprada la ilusión de la seducción (si bien no la realidad), más de una fémina mexicana optará por andar como “pollo espinado” pero eso sí, muy seductora.

Reza un dicho popular “algunos nunca estan a gusto con lo que tienen” y parece que el dicho aplica más que perfectamente en un país que ostenta el segundo lugar en número de cirugías plásticas cada año, así que ¿quién dijo crisis?

Al parecer, las mexicanas (y un creciente número de mexicanos) hemos comprado la idea de estar feítos y desproporcionados, ya que nuestro típico “mexican-body” no ocupa las portadas de las muchas revistas importadas que consumimos y por supuesto Versace y Channel no diseñan pensando en nuestro cuerpo, pero sí en nuestras carteras.

Si ya estas harta(o) de no ajustar a la perfección en ese lindo atuendo de diseñador (firmado a meses sin intereses), Ixe tiene el producto ideal para tí, se llama Matices y es un crédito diseñado para ayudarte a financiar cualquier tratamiento o cirugía para “mejorar” tu imagen personal.

Pensando en el rediseño de mi empeine alto (también conocido como pie de tamal) y de paso todo un servicio integral de hojalatería para este maltratado cuerpo que aún ostenta el recuerdo de dos embarazos, calculé un costo de $150,000 que incluye honorarios del médico, hospitalización, materiales y gastos de apertura del crédito. Quizá parezca caro, pero no se trata de ponerse en manos del Dr. Del Villar ¿o sí?

El resultado es un préstamo a 36 meses con una mensualidad de $7,138 y casi 70% de intereses. En ese momento la idea de pasar los siguientes tres años de mi vida amarrada a Matices ya no me pareció tan atractiva. Por otra parte tengo la sensación de que muchas de las personas que toman la vía rápida para modelar el cuerpo caen en dos diferentes categorías: a) quienes siguen consumiendo fritangas en igual proporción y frecuencia y que pronto dan al traste con la cirugía b) quienes se obsesionan y no pueden parar, también conocido como el síndrome Michael Jackson (Q.E.P.D.).

Mi espíritu materialista me dice que si meto esos $7,138 pesitos mensuales como una subcuenta de mi plan de retiro durante los próximos tres años podré ahorrar algo cercano a los $300,000 (siempre existe el riesgo de no lograrlo pues mi perfil es de riesgo, pero también la cirugía lleva cierto riesgo, creo yo). Con ese dinero en mente me acabo de convencer de que mis zapatitos flexi quizá no despierten las pasiones de mi marido, pero los 30 minutos de caminata diaria y sesiones intensivas de abdominales quizá si puedan tener cierto efecto 🙂

¿Cambiarías tu “mexican-body”?

Karla Bayly

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Cuando pagar es un placer

Generalmete cuando adquirimos un producto o somos usuarios de un servicio, la diversión se acaba en cuanto llega el inevitable momento de recibir a “la dolorosa”, leáse: la cuenta o factura…

Pues bien, te cuento que la falta de post del día del ayer no fue causada por un lapsus brutus mío, sino de mi compu preciosa, la cual fue invadida por un virus más letal aún que el de la influenza H1N1. Lo que comenzó como un leve “atarugamiento” culminó con un “imposible ejecutar cualquie aplicación” en cuestión de horas.

Apanicada por la expectativa de no contar con mi acompañante más leal para atender cual debe ser los compromisos laborales más urgentes, tenía varias opciones:

Buscar el servicio “gratuito” de la universidad, y lo de gratis va entre comillas porque demanda de la compra de antiácidos y clases de meditación budista que ayuden a sobrellevar el burocrático servicio, comenzando con un letrero en la puerta que decía: “Oficina cerrada por la visita del gobernador del estado a nuestro campus” ¿Y a mi queeeee? Honestamente me parecia necio el afán de decirle adiós a quien solo le quedan 10 días de gestión y yo y mi compu en la más absoluta angustia… Decidí que mi problema no podía aguantar media hora más de mitin político y busqué otra opción…

Podía probrar cualquiera de los “hospitales” que se han instalado en la zona (seguramente gracias a la amabilidad del personal de campus, la cual suele invitarte a buscar otro lugar), ésta parecía ser una opción lógica por su cercanía, pero había una tercera opción:

Buscar a alguien con quien ya había tratado y me había sacado del atrolladero anteriormente. Definitivamente pagar por algo que puedes obtener gratuitamente podría parecer un error, sin embargo, hace un rato que pasé a recoger la máquina, pagué la cuenta sin chistar ¿por qué?

No pagué porque lograran  extraer toda mi información, formatearan un disco duro, volvieran a cargar la información previamente descontaminada ni porque optimizaran el manejo de memoria virtual… pagué por un BUEN SERVICIO.

Alex (así se llama el dueño del negocio) pospuso ayer su salida a comer para esperarme, escuchó pacientemente la descripción de los síntomas de la enferma, evitó darme un sermón sobre todo lo que hago mal (ese era de ley en la opción gratuita) y se comprometió a arreglarla y entregarla en una hora de entrega convenida.

Hoy por la mañana recibí una llamada para informarme que mi máquina tardaría un par de horas más y para mí eso se agradece pues evitó una vuelta y tiempo inútil de espera. Además utilizó la llamada para ofrecerme un par de “monerías” adicionales y me ratificó que todo estaba en orden con mi máquina de la cual dependo absolutamente para trabajar. ¿Resultado? No sólo me resolvió el problema sino que me tranquilizó ante la posibilidad de perder mi información y además obtuvé un “plus” que sin entenderlo a fondo, me hace creer que mi máquina ahora funciona mejor.

En conclusión, si eres el consumidor, habrá ocasiones en que sea necesario establecer prioridades con respecto a lo que necesitas. Yo no quería gastar dinero, pero la computadora es una herramienta esencial para mi trabajo y resultó que sabía a quien acudir con la certeza de resolver mi problema en los términos que yo necesitaba. Creo que obtuve un valor añadido por mi dinero.

Como proveedor, puedes asegurar la continuidad de tu negocio no por la solución que ofreces, sino por la forma en que atiendes a tu cliente. Entender la necesidad de quien recurre a tu negocio y poder cumplir o sobrepasar las expectativas del cliente son piezas claves para ganar dinero.  No sé si hoy pagué mucho o poco, y seguramente podría obtener un servicio similar en otro lugar. La cuestión es que Alex me ha “salvado” ya en dos ocasiones y eso significa que, en caso de necesitarlo nuevamente, acudiré a su negocio sin pensarlo dos veces. ¿Recomendaría el negocio de Alex? Definitivamente.

Karla Bayly

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Este viernes parecía un viernes cualquiera en la vida de Miguel. Despertó a las 6:00 am, ayudó a su esposa a preparar el desayuno de sus tres hijos. Después de algunos contratiempos, salió de casa a las 7:30am y logró depositar a sus dos hijos mayores apenas a tiempo antes de dirigirse a su trabajo en donde diariamente “checaba tarjeta” a las 8:00 am

Dado que era viernes, se permitió “el lujo” de comer en el puesto que “Doña Cochambres”  tiene instalado fuera de la fábrica. Una vez satisfecho su apetito y fumado el cigarro de rigor, se dispuso a retornar a sus actividades para encontrarse con que el acceso a su lugar de trabajo le fue denegado. El vigilante de la entrada le indicó que había sido despedido y que podía pasar a recoger sus pertenencias personales y su cheque de liquidación con al área de recursos humanos.

A pesar de ser uno de los mejores colaboradores de su área, Miguel fué cesado de su trabajó por “una actitud negativa y contaminante hacia la empresa”, según consta en las actas de la organización.

Miguel comenta que la empresa tiene una política de contratos eventuales que impide tener acceso a prestaciones a los trabajadores. Después de asesorarse con un vecino, descubrió la manera de conseguir el contrato definitivo utilizando a su favor los fallos administrativos del departamento de recursos humanos ¿resultado? Logró firmar un contrato de planta asegurando, en ese momento, que no podría ser despedido dados, tanto sus antecedentes laborales, como la necesidad de la empresa de mantener un expediente limpio ante la junta de conciliación y arbitraje del estado.

Aunque el trabajo de Miguel sobrepasaba los estándares del departamento, éste fue despedido por enviar al resto de los empleados un correo eléctronico donde Miguel se jactaba de “su astucia” e invitaba a todos en la empresa a seguir sus pasos para lograr un contrato definitivo…

Dada la seriedad de la ofensa y la evidencia presentada por la empresa, el contrato de Miguel fue rescindido y no se le otorgó liquidación alguna. Sobra decir que no podrá contar con referencias laborales y, a la mitad del 2009, cuando el empleo en su estado es extremadamente escaso y no parece fácil la posibilidad de obtener un nuevo empleo en el corto plazo, nuestro amigo Miguel ha perdido un empleo que le capacitaba y le otrogaba amplias posibilidades de crecimiento. Miguel no cuenta con ningún ahorro familiar y sus tarjetas de crédito están al tope…

Durante este fin de semana no he podido dejar de pensar en Miguel y la forma en que tendría que explicar a su esposa e hijos que fue despedido. La familia enfrenta actualmente serias restricciones para hacer frente a los pagos míninos de las tajertas de crédito y aún no ha podido reunir el monto de inscripciones a la escuela de sus tres hijos.

En lo que a mi respecta, creo que las políticas de la empresa entran en mi categoría de “piojosas”  y comprendo perfectamente que haya empleados con la necesidad de inconformarse. Admiro la iniciativa de Miguel al trabajar en investigar como sortear tales restricciones, pero me parece extremandamente incorrecto el haber utilizado el correo electrónico de la empresa para obtener cierta cuota de reconocimiento disfrazada de una necesidad de “asesorar” a sus colaboradores.

¿Cuándo hacemos hara-kiri a nuestras finanzas personales?

Asesinamos a nuestra economía cuando actuamos sin pensar en las consecuencias de nuestros actos. Firmar esa pantalla plana sin comparar precios ni costo del crédito, sacar la tarjeta a las 3:00 am en el antro acompañada del “yo invito” , ir de “paseo” al centro comercial cuando nos ataca “la depre”  y envolvernos en la bandera nacional y hacerle al “niño héroe” cuando algo nos re-patea en el trabajo, es hacerle hara-kiri a nuestras finanzas personales.

No tenemos que aceptar lo que nos sucede, pero tampoco basta con ser un “costal de quejumbres” ni clonarnos con cualquier líder sindical. Las quejas no nos llevan a un estado de tranquilidad financiera. Actuemos pensando en la razón por la que ahí nos encontramos y la forma de sentirnos cómodos con ella.

Lograremos nuestra libertad financiera en la medida en que seamos capaces de establecer límites y visualizar las consecuencias de nuestros actos. Al igual que con las tarjetas de crédito, NADIE, sino nosotros mismos nos ponemos en esa posición. Si nos invitan a jugar “Turista” o “Maratón” escoger el color de nuestra ficha implica que aceptamos las reglas del juego. Sucede exactamente lo mismo al aceptar un empleo o firmar una tarjeta de crédito.

¿Quién salió ganón en este caso?

El subgerente de recursos humanos que consiguió la copia del e-mail de Miguel y empleó dos horas de su tiempo libre delineando una nueva política para la empresa que evitará que más empleados obtengan la planta gracias a “huecos” en el control administrarivo de la empresa. Como dirían por ahí: “nadie sabe para quien trabaja”

Karla Bayly

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Comenzar una empresa intentando sortear las olas de la recesión tiene una fuerte dosis de trabajo, estrés, nervios y a veces olvidamos lo que hoy me recordó cierto empresario que esta entrando en mi categoría de Maestros Jedi de los negocios:

Tener tu empresa debe tener una gran dosis de diversión

Así que de regreso a casa no hice sino recordar lo bueno que ha sido el proceso de echar a andar el negocio familiar con la emoción de cada pequeño logro y el aprendizaje de cada uno de los tropiezos.

Se estima que en México alderedor del 98% de las empresas son empresas familiares, así que si estas en el proceso de independizarte, o la crisis ya te independizó a fuerzas, te comparto algunas reflexiones sobre lo que puede echar a perder la diversión en tu negocio. Revísalas y busca aquellos puntos que puedan convertirse en un área de oportunidad:

 

Los mitos de las empresas familiares: O’Malley (fuente: www.ipade.mx)

1. “Ahora que estamos trabajando juntos, nos llevaremos mejor”.

Pensamos que el negocio familiar puede darnos la oportunidad de unir a la familia en una pasión compartida. Nos puede servir como una nueva vía de acceso para la comunicación familiar, una nueva razón para confiar en nuestros parientes. Sin embargo, no siempre las cosas no son de color de rosa, el negocio puede llegar a ser un lugar donde las pasiones se contagien de conflictos y enojos. Un lugar donde la comunicación encuentre su estancamiento y la confianza entre los familiares se desvanezca.

2. “La empresa familiar es una oportunidad para emplear a toda la familia.”

No hay que ser ingenuos, las empresas familiares no hacen milagros. Una relación familiar que desde antes ha sido compleja, difícil y creadora de problemas no puede mejorar por participar en el negocio familiar. De hecho, la empresa familiar puede convertir una buena relación en una mala y una mala relación en una pésima.

3. “Se pueden mantener separados los asuntos de la empresa en la empresa y los asuntos de la familia en la familia.”

En una empresa familiar existen varias personas que intervienen y complican la toma de decisiones. Están los miembros no familiares del negocio, miembros familiares del negocio y los familiares que opinan del negocio sin tener ingerencia directa en él. Con tantos intereses revueltos, es imposible separar a la familia del negocio.

4. “No me importa lo que otros miembros de la familia piensen”.

Esto es así porque muchas veces las necesidades del negocio no se identifican con lo que cada uno de los miembros de la familia quieren para sí mismos. Además, es muy difícil que cada uno de los miembros de la familia reciba una compensación justa y equitativa. Siempre están sujetos a comparaciones e inconformidades.

5. “La empresa familiar siempre es un lugar con un ambiente cálido amigable y seguro.”

En un negocio familiar lo primero que hay que hacer es enfrentar nuestra vida familiar ya que esta se proyectará en el negocio. Si uno es feliz en la familia entonces podrá ser feliz en el negocio. Si uno no es reconocido en la familia, difícilmente se le reconocerá en el negocio. Si sientes arrepentimiento por trabajar en el negocio, entonces cometiste el error de trabajar ahí.

6. “No debes de decir te quiero mucho en el trabajo.”

Si la relación familiar fuera del negocio es mala, hay que tener cuidado, pues dentro del negocio será nefasta. Los padres deben ser conscientes que no siempre son los mentores indicados para sus hijos en su formación profesional. Si los padres no pueden hacer notar los errores que cometen los hijos dentro del negocio, si no les pueden reconocer sus aciertos, si no les pueden decir te quiero, entonces no es conveniente que los contraten.

7. “No te quedes con nada, yo acepto la crítica.”

Unirse al negocio familiar es como casarse: no resuelve nada. Los negocios familiares están llenos de sentimientos encontrados, llenos de falso sentimentalismo generador de rencores, de leyes implícitas que deterioran la convivencia personal y profesional, por ejemplo:

a) “Di lo que quieras siempre y cuando sea lo que quiero oír.

b) “Di lo que quieras pero piensa lo que dices.”

c) “Cuando te separes de tu esposa te separarás del negocio.”

d) “Nadie cobra antes que el jefe.”

8. “No me importa lo que le pase a la empresa sólo quiero que mis hijos sean felices.”

Se deben considerar tanto las capacidades de los miembros de la familia y las prioridades del negocio. No todos los miembros de la familia tienen las mismas capacidades. Es importante que en el negocio familiar se tenga la suficiente sangre fría para elegir qué miembros de la familia han de colaborar en la empresa. Por ejemplo, el padre debe de tomar en cuenta para contratar a sus hijos:

a) Si tienen la capacidad para el puesto

b) Si los hijos quieren participar en el negocio.

c) ¿Se contrataría si no fuera pariente?

d) Si fuera despedido, ¿la relación permanecería intacta?

9. “Me retiraré en unos meses.”

Para cuestiones de la sucesión hay que hacer ver a los hijos que el negocio no es ni un premio ni tampoco una mina de oro. Pensar que el negocio es una recompensa genera un ambiente hostil de absurda competencia. Los hijos se impacientan porque quieren resultados fáciles y ganancias abundantes, para ellos la paciencia es una característica indispensable. Las ganancias son primero para los padres, luego ya habrá ganancias para los hijos. Cuando algún miembro de la familia ambiciona quedarse con el negocio, es el momento perfecto para mandar su currículo a otra empresa y dejar atrás al negocio familiar.

10. “Tengo que trabajar aquí, no tengo otra alternativa.”

Quien piense en trabajar en una empresa familiar debe de desechar las siguientes razones:

a) Porque quiero reiniciar mi relación con mis familiares.

b) Es que mis padres me necesitan.

c) Mis padres me han dado tanto que les debo, al menos, trabajar con ellos.

Quien piense en trabajar en una empresa familiar debe de buscar algunas razones como las siguientes:

a) ¡Me encanta el negocio!

b) ¡Quiero ser parte de él!

11. “¿Lo quieres por escrito? Entonces no me quieres.”

Llegar a un acuerdo con algún familiar y no ponerlo por escrito es acordar en que en un futuro habrá desacuerdos. En los negocios familiares hay que poner de relieve constantemente que no se debe hablar de problemas familiares.

Karla Bayly

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